Estados Unidos es la primera potencia mundial. Parece de Perogrullo decirlo, pero es así y con diferencia. Muchos se han atrevido a proclamar que su fin está cerca debido al declive que sufre desde hace años, pero cualquier análisis al respecto demuestra que el país todavía tiene combustible en todos los aspectos, desde el económico al militar, pasando por el político. ¿Por qué entonces esa creencia de que está en claro declive? La elección como presidente de un sujeto como Donald Trump es un ejemplo de cómo percibimos en Europa que Estados Unidos ya no es lo que era, pero ello no supone que se acerque el fin de su hegemonía mundial.


Esto es así en parte por la geografía, que ha influido claramente en la construcción del país desde su independencia a finales del siglo XVIII. Y además estamos hablando de una geografía envidiable: el país es casi una isla ya que al este y al oeste tiene a los océanos Atlántico y Pacífico respectivamente. ¿Qué tiene al norte y al sur? Por el norte, la inmensa extensión de Canadá, un país amigo y despoblado en la mayor parte de su territorio. Y por el sur tiene el golfo de México, las islas Antillas y, lo que más problemas podría darle: México. En cuanto a las Antillas, se puede considerar que las tiene controladas: Puerto Rico es una dependencia suya y los demás o son aliados o están muy limitados por el poderío estadounidense, caso de Cuba. Esto es resultado de una política iniciada en el siglo XIX que se basaba en que Washington D.C debía dominar el mar Caribe por su propia seguridad. Esa política fue la que llevó al país a enfrentarse a España en 1898 para expulsarla de la zona.

El caso de México, por tanto, es el más complejo. Al contrario que Canadá, está muy poblado y es un país en desarrollo. Además, su influencia cultural es muy grande en el suroeste estadounidense por el pasado histórico, que veremos más adelante, y por la inmigración mexicana en la zona.

Mapa antiguo de Estados Unidos

Pero, a pesar de la vecindad mexicana, podemos llegar a la conclusión de que nadie en su sano juicio va a atreverse a invadir Estados Unidos: primero, porque está muy bien protegido geográficamente por océanos y desiertos[i], y, segundo, porque las enormes extensiones de territorio que lo rodea (Canadá y México son grandes países en extensión) además del propio territorio de Estados Unidos, conllevarían unas líneas de abastecimiento enormes e imposibles de mantener para un ejército[ii].

Sin embargo, hay que recordar que Estados Unidos no siempre fue como es hoy. El país que se independizó de Gran Bretaña originalmente se limitaba a las antiguas trece colonias de la costa este, a orillas del Atlántico, en concreto entre los Estados de Maine y Georgia. Quedaban limitadas por el oeste con los montes Apalaches, que surcan el este de Estados Unidos de norte a sur, pero no son demasiado altos… aunque sí muy ricos en minerales.

Las trece colonias originales norteamericanas. El Magacín.Mapa de las trece colonias originales hacia 1776.

Esa riqueza y las ganas de expandirse hacia el oeste hicieron que Gran Bretaña prohibiese a los colonos acceder más allá de los Apalaches. Esta y otras razones acabaron llevando a la Guerra de la Independencia, que ganaron las antiguas colonias. Nacía Estados Unidos pero su posición distaba mucho de estar asegurada: Gran Bretaña seguía estando presente en el continente (Canadá), además de otras potencias europeas como Francia (Luisiana) o España (Florida y el suroeste), que, si bien habían ayudado a los estadounidenses a independizarse, lo habían hecho solo como revancha frente a Londres, recelando del nuevo país.

La zona central de los actuales Estados Unidos estaba entonces bajo control francés, en lo que entonces se llamaba Luisiana, mucho más extensa de lo que hoy es el Estado homónimo al incluir gran parte de la cuenca del río Misisipi. Este río es una auténtica autopista fluvial que permite un activo comercio entre las regiones interiores y la costa del golfo de México. Era prioritario para Estados Unidos dominarlo… y, curiosamente, lo consiguió con relativa facilidad.


Al contrario de lo que pueda pensarse, no fue por medio de una guerra, sino por una compra. En 1803, Estados Unidos compraba a Francia la Luisiana por quince millones de dólares. Un historiador norteamericano lo sintetiza en una frase: “Nunca antes Estados Unidos había conseguido tanto a cambio de tan poco”. No solo doblaba su territorio, sino que se hacía con el control de ricas tierras, saltaba la barrera de los Apalaches, dominaba la ruta comercial del Misisipi y, en definitiva, sentaba las bases para ser la superpotencia en la que se convertiría en el siglo XX.

Ya habían neutralizado a británicos[iii] y a franceses. El siguiente paso eran los españoles, que no fueron difíciles de convencer al estar destrozados después de su propia Guerra de la Independencia frente a Francia. Así, en 1819 España vendió Florida a Estados Unidos en el Tratado Transcontinental[iv]. En el mismo, Estados Unidos consiguió dos aspectos clave: el primero la propia Florida y, con ella, el acceso entre el Atlántico y el golfo de México, fundamental para su economía; y, el segundo, que se le permitiese asentarse en territorios muy al oeste, siempre que estuviesen al norte del paralelo 42. Así, Estados Unidos alcanzó por primera vez el Pacífico a través de Oregón. La opinión pública se quedó con que se había adquirido Florida, pero el mismo Adams aseguró que la verdadera victoria había estado en Oregón. En 1823, el presidente James Monroe estableció la doctrina que lleva su nombre, advirtiendo a los europeos de que América ya no iba a ser suya nunca más… y, si no, tendrían problemas.

Territorio cedido por España a Estados Unidos. El Magacín.Mapa que muestra el acuerdo llegado entre Estados Unidos y España: esta renunciaba a Florida y acordaban la nueva frontera (que volvería a modificarse con la independencia de México en 1821).

Hemos mencionado anteriormente que México es actualmente el único punto fronterizo con Estados Unidos que puede darle verdaderamente problemas, pero no es algo nuevo en absoluto. Cuando se independizó de España en 1821, los estadounidenses se encontraron con un poderoso vecino con el que hacían una larga frontera. México había heredado las posesiones españolas en lo que hoy es Estados Unidos: California, Arizona, Nevada, Nuevo México[v]… y Texas, la zona que Washington veía más peligrosa al estar muy cerca de su puerto de Nueva Orleans. Hay que recordar que México en esa época tenía casi la misma población que Estados Unidos[vi] y que militarmente era más fuerte. Era necesario acabar con la amenaza como medio de prevención.

Para ello, se animó a colonos a asentarse en la frontera con México, sobre todo en Texas, en donde no tardó en haber más blancos cristianos protestantes que hispanos católicos. Finalmente, en 1836 Texas se levantó contra México y logró su independencia gracias al apoyo dado desde Washington, como paso previo a aceptarla en su Unión en 1845.

Esto supuso la gota que colmó el vaso para México, pero, aun así, fue Estados Unidos el que inició las hostilidades en 1846 aprovechando un incidente entre tropas de ambos países. México fue derrotada y tuvo que ceder a la potencia en auge todos los territorios al norte del río Grande que hemos mencionado previamente. Estados Unidos pasaba así a tener unas fronteras muy semejantes a las actuales.

Su futuro estaba garantizado: los europeos ya no estaban, la cuenca del Misisipi estaba protegida de ataques extranjeros por tierra, el Pacífico ya se había alcanzado y las tribus indias que habían quedado en el interior no tardarían en ser sometidas, como así fue.


Estados Unidos, una vez conseguida la unión terrestre de costa a costa y superada la terrible Guerra de Secesión en la década de 1860, puso sus miras en objetivos más lejanos. El primero fue comprar Alaska a Rusia en 1867 por siete millones de dólares. El secretario de Estado de la época, William Seward, fue tachado casi de loco y se le acusó desde la prensa de la época de comprar “nieve”… pero el descubrimiento de petróleo allí a finales de siglo hizo ver la enorme importancia que iba a tener Alaska para Estados Unidos en la siguiente centuria.

El siguiente objetivo fue asegurarse el flanco sur. Aunque México había sido derrotado, quedaba otro rival hispanohablante: la misma España, que seguía manteniendo Cuba, justo enfrente de las costas de Florida. En 1898 la venció en una rápida guerra y se aseguró el control indirecto sobre Cuba y el directo sobre Puerto Rico. Además, aprovechó para garantizar también la seguridad de su costa oeste quedándose también con las islas Filipinas y Marianas, en el Pacífico occidental. Entre las Marianas destacará más tarde una: Guam.

Ese mismo año 1898, Estados Unidos también se hizo con otro archipiélago fundamental en el Pacífico: las Hawái, en pleno centro del océano. Desde allí proyectaría su poder en esa enorme masa de agua. Para terminar de completar la maniobra, se hizo en 1903 con los derechos exclusivos del canal de Panamá, uniendo así Atlántico y Pacífico y pasando a ser así una potencia global.

Mapa de la expansión de Estados Unidos. El Magacín.Mapa que muestra la expansión de EEUU.

Lo curioso es que Estados Unidos no quiso intervenir activamente en los asuntos del mundo hasta la Segunda Guerra Mundial. Es cierto que había participado de manera clave en la Primera, pero su participación fue tardía y, tras la misma, volvió a su aislamiento. Después de la Segunda, el mundo había cambiado y aislarse supondría que la Unión Soviética y el comunismo se hiciesen con el resto del mundo, algo inaceptable.

Ante el hundimiento de los europeos después de dos guerras mundiales iniciadas en su suelo, fue Estados Unidos la responsable de defender e impulsar el modelo occidental en el resto del planeta. Para ello, no dudó en “obligar” a los británicos a cederles bases militares a partir de 1940. Tras la guerra, hizo lo propio con Japón, derrotado por los estadounidenses y aliado a partir de entonces de ellos.

Países con presencia militar estadounidense. El Magacín.Países del mundo con presencia militar estadounidense.

Para combatir a la URSS y sus satélites, impulsó la creación de la OTAN, en la que, por mucho que sus estatutos digan lo contrario, la última palabra la tiene Washington, como demuestra que su jefe militar sea siempre un estadounidense. Países como Islandia, Noruega o Italia le cedieron más bases[vii]: Estados Unidos ya controlaba el Pacífico, el Atlántico y el Mediterráneo. En 1951 completó su dominio total del primero sellando una alianza definitiva con Australia y Nueva Zelanda.

Solo la URSS le podía hacer sombra, aunque partiendo con obstáculos de partida debido a su difícil geografía, al contrario que el gigante americano, que hizo de una geografía perfecta el trampolín para extenderse por todo el mundo. La caída de la URSS en 1991 dejó a Estados Unidos como única potencia preeminente, solo con Rusia, la Unión Europea y China como potenciales rivales, pero todavía a distancia actualmente. Así es como se había creado una superpotencia.

 

BIBLIOGRAFÍA

KAPLAN, Robert D. La venganza de la geografía. Barcelona: RBA, 2017.

MARSHALL, Tim. Prisioneros de la geografía. Barcelona: Ediciones Península, 2017

VVAA. Historia Universal Contemporánea. Barcelona: Ariel, 2010.

[i] En la frontera entre EEUU y México el clima es muy duro y desértico, lo que impediría a un ejército avanzar sin una gran logística detrás.

[ii] A estas se suma una evidente: el ejército estadounidense combatiría fieramente en su propio terreno, además de una población civil que, como todos sabemos, tiene en muchos casos armas en casa.

[iii] La frontera entre Estados Unidos y la Canadá británica se fijó a finales del siglo XVIII, sin más conflictos entre ambos.

[iv] También llamado de Adams-Onís, en honor a sus artífices: John Quincy Adams, secretario de Estado americano y Luis de Onís, diplomático español que actuó como representante de Madrid en la negociación.

[v] Todos los nombres españoles en la zona tienen un motivo

[vi] Unos seis millones de personas por los 9,6 millones de Estados Unidos. Actualmente, México tiene unos 125 millones de habitantes por los más de 300 millones de su vecino del norte.

[vii] También España. En virtud de los Acuerdos de Madrid de 1953, España le permitía a EEUU construir cuatro bases en su territorio, perdiendo así buena parte de su propia soberanía, a cambio de ayudas económicas.

 

Quizás te interesen otros artículos del mismo autor:
Los orígenes remotos de América
Los 10 últimos rascacielos más altos de España
¿Sabes cuál es el origen del nombre de las comunidades autónomas?
El origen del lema Plus Ultra
¿Cómo llegó Rusia a convertirse en un imperio?
10 territorios que pertenecieron a España y no lo sabías

César Martínez Ballesteros
Profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato
Graduado en Historia

 

Artículos relacionados