Es mayo de 1940. Los cielos están cubiertos y la aviación alemana parece dar tregua a las decenas de miles de soldados británicos que se agolpan en el reducido perímetro de Dunkerque. Interminables filas de hombres avanzan lentamente hacia una variopinta flota de mercantes, embarcaciones de recreo y pesqueros que han acudido a su rescate.

Los hombres de la Fuerza Expedicionaria Británica han sufrido un severo varapalo. El objetivo no es ganar la batalla, sino sobrevivir. En el espigón, las tropas se agolpan ansiosas mientras tratan de subir a bordo de un destructor que les lleve de vuelta a Inglaterra. El humo negro que emana de los depósitos de petróleo en llamas asciende por los cielos grises.

La luz del sol se filtra entre las nubes hechas girones. El firmamento comienza a despejarse y los soldados alzan la vista con desesperación. Entre esos atribulados hombres se encuentra el teniente Moore. En sus oídos resuena el desquiciante sonido de los cazabombarderos Stuka. Como si se tratasen de impíos buitres carroñeros, los Stuka aúllan al descender en picado sobre las fuerzas británicas. Los cañones antiaéreos responden al ataque alemán y el cielo se llena de volutas negras y grises. Acurrucado en la arena, bañado en sudor, con el corazón latiendo desbocado y las bombas impactando contra las dunas, Moore se pregunta si logrará escapar de la catástrofe.


Este es el punto de partida de la novela “Indeseables”. Europa ha caído bajo las huestes de Hitler y solo Gran Bretaña resiste. Corren malos tiempos y los británicos necesitan responder al dominio alemán. La respuesta está en los comandos, una fuerza de élite capaz de ejecutar rápidos golpes de mano y sembrar el caos en las retaguardias alemanas.

Precisamente, el teniente Moore, al frente de un pintoresco grupo de hombres, se enrolará en los comandos para tratar de cambiar el curso de la guerra. Desde el primer momento, la camaradería y el humor serán los rasgos que marquen las aventuras del comando que lidera Moore.

Son camorristas, ladrones y rufianes. Esta peculiar unidad, tan problemática como aguerrida, será conocida como “los indeseables”. Embarcados en las operaciones especiales más arriesgadas que emprendieron los aliados, combatirán en los gélidos fiordos noruegos, atacarán el puerto de Saint-Nazaire o lucharán a brazo partido en el sangriento desembarco en Dieppe.

Evidentemente la acción es un ingrediente fundamental en “Indeseables”, pero también habrá espacio para los sentimientos. Así pues, el lector será testigo de los miedos del soldado y de la tensión que supone enfrentarse día a día a la muerte. Frente a un desgarrador mundo en guerra, estos personajes, con sus innumerables defectos ofrecen valores como la amistad, el amor y el espíritu de lucha por un mañana mejor.

Las hazañas de “los indeseables” les llevarán a ser requeridos para una misión especial en Dieppe. La Inteligencia Naval británica les encargará un peligroso cometido que puede cambiar el curso de la guerra.

El 19 de agosto de 1942, en la ciudad costera de Dieppe, situada en el norte de Francia, Moore y sus hombres deberán afrontar uno de los días más decisivos en sus vidas. Junto a los soldados de la 2ª División de Canadá, avanzan a bordo de lanchas de desembarco suavemente mecidas por el leve oleaje.

La primera luz del día se abre camino. Ante las tropas de asalto se extiende la ciudad de Dieppe, encajada entre dos acantilados. En el horizonte pueden vislumbrar el contorno de la fábrica de tabaco y su prominente chimenea. Lentamente, se va perfilando la playa de guijarros y tras ella, el paseo marítimo y los hoteles. El pulso los hombres de Moore se acelera. Pese a que todo está en calma, temen que una amenaza aguarde entre los edificios más próximos a la playa.


Solo escuchan el ronroneo emitido por los motores de las embarcaciones. Los soldados murmuran y los más religiosos se encomiendan a Dios antes de poner pie en tierras francesas. Pueden ver los guijarrales con perfecta nitidez. El portón de la lancha de desembarco se abre y los oficiales se desgañitan ordenando avanzar. Los destellos comienzan a rasgar el aire acompañados del desagradable tableteo de las ametralladoras. La batalla de Dieppe acaba de comenzar y Moore y sus indeseables tienen por delante el mayor desafío de sus vidas.

 

Biografía de David López Cabia

David López Cabia. El Magacín.

David López nació en Burgos en 1986. Tras cursar sus estudios en la Universidad de Burgos obtuvo la Diplomatura en Ciencias Empresariales, la Licenciatura en Administración y Dirección de Empresas y el Máster de Profesorado. También tiene un Máster en Asesoría Jurídica de Empresas por la Universidad Internacional de la Rioja.

Apasionado de la Historia y en particular de un periodo tan trascendental como la Segunda Guerra Mundial, desde una edad temprana comenzó a interesarse por el mayor conflicto bélico que ha conocido la Humanidad. Debutó como escritor con su novela “La Última Isla” (Afronta Editorial) en la cual narra la crudeza del frente del Pacífico. En su segunda obra “En el Infierno Blanco” (Afronta Editorial) cambia de escenario bélico y nos traslada a los campos de batalla de Normandía y las Ardenas. Con “Indeseables” (Editorial Círculo Rojo), David nos sumerge en el arriesgado mundo de las operaciones especiales que lanzaron los aliados en la Segunda Guerra Mundial.

Se puede contactar con él a través de su página web davidlopezcabia.es

 

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