«Quien no entiende de historia, está condenado a repetirla»

Llevo días leyendo en redes sociales e incluso en prensa comentarios racistas en contra de los grises. Lo cierto es que el término me lo he inventado porque más que negros, pardos o dorados, son grises. El gris tapiza las caras de los que vienen andando de fuera, de los que vienen a cuestas, algunos corriendo de desesperación. Otros vienen nadando, otros en barcas. Los menos afortunados, empiezan la andadura, pero la acaban boca bajo en una playa de Turquía. Sí, hablo de los refugiados. El ayuntamiento de Madrid tuvo unos años un gran cartel que mostraba el apoyo y la bienvenida de todos (o casi todos) los españoles a nuestro país. Y a lo largo de todos estos años he visto opiniones de diversa índole, algunas a favor y otras en contra. He llegado a ver a gente compartiendo la foto del ayuntamiento de Madrid y mostrando un corte de manga al cartel. Publicaciones en Twitter creyéndose los panfletos de la ultraderecha y a gente que piensa que España es para los españoles. De entre todas estas voces, quiero avivar la mía para mostrar mi opinión e intentar darles voz a los que se hundieron en nuestros mares y a los que lograron llegar a España para que personas como vosotros, les subestiméis.


Para adentrarnos en el tema, nos vamos a remontar a 2015, un año central en cuanto a la crisis migratoria se refiere. En ese año, más de un millón de personas decidieron huir de sus países para entrar a Europa y poco menos de un millón solicitaron asilo político para huir de sus respectivos gobiernos centrales. Sin embargo, aproximadamente tres mil personas murieron en el intento. Estos últimos, que la mayoría murieron ahogados y de frío, pasaron a ser personas a cifras en menos de 24 horas que no pensamos a no ser que veamos la foto de un crío muerto en una playa. Las personas que sí que llegaron al Viejo Continente, constituyen el número grande, los valientes que huyeron de sus países por unas guerras provocadas por nosotros. Dejaron su país, sus familias, sus tribus, sus costumbres, sus tradiciones y su cultura para embarcarse en un pozo sin fondo. Cogen el barco y no saben si su destino es España o el mar. No saben si su vida empezará en España o en Italia. Lo único que saben es que sus vidas cambian por completo por culpa de unos conflictos bélicos que provocan muertes, hambre y sed. Estos son a los que yo llamo los grises, conocidos popularmente como refugiados.

Adelantando la cinta al presente, en 2019, partidos populistas de ultraderecha como VOX, dicen lo siguiente sobre los inmigrantes:

14. Deportación de los inmigrantes ilegales a sus países de origen.

59. Eliminación del acceso gratuito a la sanidad para inmigrantes ilegales y copago para todos los residentes legales que no tengan un mínimo de 10 años de permanencia en nuestro suelo. Se cubrirán únicamente servicios de urgencia.

Los inmigrantes ilegales a los que se refiere el partido son los refugiados de guerra, que vienen de países como Sudán, Nigeria, Ghana, Eritrea y Siria entre otros. VOX quiere la deportación, (cuyo término no oía desde la deportación de los tártaros de Crimea en 1914) de los refugiados de las guerras que éstos provocan. ¡Ojo! no digo que las provoque el propio partido, pero es que España fue el tercer país del mundo entre 2012 y 2016 en exportar armas a Arabia Saudí, el mismo país que se introdujo de lleno en guerras como la de Yemen. Y es que esto de los negocios es una pura paradoja de la vida, porque a la misma vez que creamos guerras, creamos refugiados. Esto va de la mano sí o sí. Lo hipócrita me parece no asumir y no aceptar que nos lo merecemos, que este es nuestro peaje. Y como personas que estamos civilizadas desde hace años, deberíamos entender la situación y aceptar que el sueño de los refugiados no es venirse a España a trabajar de secretarios ni ser estrellas del rock. No tienen los mismos sueños que tú, que llevas acomodado toda la vida.


Su única meta es vivir bien, porque entre ellos, tú les quitaste todo hace poco más de 50 años. España no estuvo 42 años en la actual Guinea Ecuatorial de vacaciones y tampoco tratábamos a los guineanos como colegas. Hablo de España, pero esto ocurrió igual con los ingleses, alemanes, portugueses, franceses y holandeses. Se repartieron África con una escuadra y un cartabón, la expoliaron, se fueron y dejaron todo un continente sin luz. África no es pobre, nunca fue pobre, África fue robada y saqueada y ahora que no tienen ni para comer, vienen a buscar alimento y vida a Europa mientras que tú, vigilante de seguridad, le pides el billete de tren a aquel negro por ser negro; tú, vigilante del metro de Barcelona, agredes brutalmente a un joven marroquí de 19 años por colarse; tú, pasajera del metro de Nueva York, agredes y amenazas a un china por ser china y tú, camarero de un restaurante de Madrid, no atiendes a una pareja de nigerianos por ser nigerianos.

Quien no entiende de historia, está condenado a repetirla. Durante la Guerra Civil Española, muchos españoles tuvieron que refugiarse en Francia para huir del horror del conflicto. Nuestra guerra fue muy sangrienta y provocó la peor época de hambre de la historia de nuestro país, tanto que decían que no quedó un gato vivo en Madrid. Por eso y muchas cosas, tenemos que entender que los refugiados, son refugiados porque alguien hace que lo sean. Y es que, para los ultraderechistas de VOX, existen los inmigrantes ilegales, que son negros pobres y luego están los extranjeros, que son negros ricos.

 

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