Los seres humanos hemos anhelado siempre aventurarnos bajo tierra, pero durante mucho tiempo las únicas cuevas abiertas al público han sido la Gruta Azul en Italia o la Cueva de Fingal en Escocia. Afortunadamente los mundos subterráneos se han vuelto cada vez más accesibles. Hoy vamos a hacer un recorrido por las cuevas más impresionantes del mundo. Agarra tu casco, mantén tu valor y únete a nosotros en un viaje al centro de la tierra.


Cueva de El Soplao en Cantabria (España)

El Soplao es una cueva de los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa en Cantabria. Es considerada una cavidad única a nivel mundial por la calidad y cantidad de sus formaciones geológicas. Tiene 20 kilómetros de de largo, aunque solo son visitables los 4 primeros. Hay raras formaciones como helíctitas (estatalactitas que desafían la gravedad) y draperies (sábanas colgando del techo). Tiene una antigüedad de 240 millones de años.

La cavidad fue descubierta de forma accidental por mineros y se abrió al público en 2005. Cuenta con un tren que se ha convertido en una de las atracciones más populares de la zona.

Cueva del Soplao en Cantabria. España.

 

Son Doong. La cueva más grande del mundo (Vietnam)

Descubierta por primera vez por un lugareño vietnamita llamado Ho Khanh en 1991, no se hizo mundialmente famosa hasta que un grupo de espeleólogos británicos la exploró en 2009, descubriendo una red circundante de más de 150 cuevas.

Son Doong fue creada hace cinco millones de años por el agua del río que erosiona la piedra caliza debajo de la montaña. En el interior, formaciones de piedra (algunas de ellas tan altas como edificios de oficinas) sobresalen de la tierra, y arroyos de aguas cristalinas se unen en un enorme lago de color azul oscuro. El ambiente en la cueva es a menudo surrealista: donde el techo de piedra caliza se ha derrumbado, los haces de luz atraviesan la oscuridad, mientras que la niebla que se forma en la entrada de la cueva da una sensación extraña.

Cueva de Son Doong. La cueva más grande del mundo.

 

Cuevas de Waitomo (Nueva Zelanda)

Las cuevas de Waitomo en Nueva Zelanda obtienen su nombre de las palabras maoríes «wai» (agua) y «tomo» (agujero en el suelo).

Las cuevas se formaron hace más de 30 millones de años y albergan miles de luciérnagas, cuya luz luminosa convierte a la cueva principal en una gruta mágica de hadas. Las criaturas, llamadas Arachnocampa luminosa, son únicas en Nueva Zelanda.

La enorme caverna llena de estalactitas, estalagmitas y otras formaciones de piedra caliza esculpidas de forma natural, se puede recorrer en bote o a pie. Los buscadores de adrenalina pueden explorar el complejo de la cueva nadando, arrastrándose a través de pasajes, saltando desde cascadas y escalando las paredes de la cueva con una cuerda.

Cuevas de Waitomo en Nueva Zelanda.

 

Gruta Azul de Capri (Italia)

La Gruta Azul en Capri ha sido una atracción turística popular desde que se introdujo por primera vez en el mundo no italiano en 1826.

Es famosa por el color exageradamente azul de sus aguas, debido a una pequeña obertura en la cueva. También es famosa porque una vez se usó como piscina privada del emperador Tiberio, quien la decoró con estatuas de dioses marinos romanos.

Hoy, para acceder a la cueva, los visitantes deben recostarse en el fondo de un bote mientras un barquero los guía a través de una entrada de poco más de tres pies de altura, tirando de ellos con una cadena atada a las paredes de la cueva.

Gruta azul en Capri, Italia.

 

Cuevas del cielo y el infierno de Narlikuyu (Turquía)

En Turquía, el cielo y el infierno están bajo tierra. La “Cima de los cielos» es llamada así debido a su belleza de otro mundo. Se accede a través de 452 escalones., y en el número 300 contiene los restos de una capilla bizantina del siglo quinto, inicialmente dedicada a la Virgen María, y más tarde convertida brevemente en una mezquita.

Cerca de allí la «Garganta del infierno» es un abismo donde según el mito Zeus aprisionó al tifón, el monstruo que escupe fuego desde sus 100 cabezas. En realidad no puedes «ir al infierno» descendiendo hasta el fondo de la cueva, pero puedes ver sus profundidades desde una plataforma que se extiende sobre el foso.

Cuevas del cielo y el infierno - Narlikuyu, Turquía

 

Cueva de Postojna (Eslovenia)

Esta cueva llena de estalagmitas imponentes incluye su propio ferrocarril de 140 años de antigüedad. La línea de tren, de casi tres kilómetros, deja a los visitantes al comienzo de un sendero, donde las vistas incluyen la estalagmita «Rascacielos« de enormes proporciones, y la formación «Brillante», hecha de roca blanca brillante.

Los visitantes pueden buscar salamandras acuáticas que, según la leyenda, son la descendencia de un dragón que anteriormente residía en la cueva.

Cueva de Postojna en Postojna, Eslovenia

 

Cueva de los Cristales de Chihuahua (México)

Hace diecinueve años, se descubrió un mundo de cristal debajo de la superficie de la tierra en la Mina Naica en el norte de México.

Trabajando a casi 1.000 pies bajo tierra los mineros que excavaban un nuevo túnel se encontraron con una cámara que contenía algunos de los cristales naturales más grandes que se hayan encontrado, con un peso de hasta 55 toneladas cada uno. Los cristales, que se asemejan a los sables de luz, están ubicados en formaciones diagonales entrelazadas a lo largo del ancho de la cueva, creando un efecto deslumbrante.

Las cuevas se cerraron al público hasta nuevo aviso a finales de 2017 y se inundaron con agua para permitir que los cristales continúen creciendo. Pero existe la posibilidad de que las cuevas se abran nuevamente al público en los próximos años, y mientras tanto, uno de los cristales puede verse en la Astro Gallery de la ciudad de Nueva York.

Cueva de los Cristales de Chihuahua, México

 

Cueva de Nerja en Málaga (España)

La cueva de Nerja es una cueva situada en Maro (Málaga) y descubierta en 1959. Cinco jóvenes descubrieron esta cueva por casualidad buscando murciélagos, y se toparon con esqueletos y vasijas de cerámica.

Es mundialmente famosa por contener la primera obra de arte de la humanidad: unas pinturas de focas. Según algunos investigadores las pinturas tienen 42.000 años de antigüedad (fecha que de las que datan unas tizas encontradas en el suelo), pero otros reducen la antigüedad a «solo» 18.000 años. En cualquier caso es impresionante.

Cueva de Nerja en Cantabria. El Magacín.

 

Ciudad subterránea de Derinkuyu (Turquía)

Ubicado en el centro de Turquía, Derinkuyu hace honor a su nombre, que literalmente se traduce como «pozo profundo».


La primera referencia escrita a Derinkuyu se remonta al año 370 a.C., pero se cree que esta ciudad subterránea es en realidad mucho más antigua. Entre los siglos VII y XI, cuando los invasores árabes barrieron la meseta de Anatolia, los cristianos bizantinos se refugiaron bajo tierra. Las viviendas familiares, los puestos de animales, las áreas de almacenamiento de alimentos, las escuelas, las iglesias e incluso las tumbas fueron cortadas de la piedra volcánica suave y fácilmente tallable de la zona. Los últimos habitantes, los griegos de Capadocia, se fueron a principios de los años veinte. Hoy, los visitantes pueden explorar los restos de estas cuevas.

Ciudad subterránea de Derinkuyu, Turquía

 

Cueva Eisriesenwelt de Werfen (Austria)

Esta sorprendente cueva no es para los débiles. No solo se accede a través de una escalera inclinada y zigzagueante de enormes proporciones sino que en el interior las temperaturas a menudo descienden por debajo de la temperatura de congelación. El dolor, sin embargo, bien vale la pena.

Usando una lámpara como la vieja linterna de un minero, los huéspedes exploran el mundo de los gigantes de hielo, donde las enormes formaciones de hielo brillan de forma surrealista, reflejando la luz de la lámpara. Las cascadas de agua, congeladas en movimiento, forman tentáculos con forma de valla que en algunos lugares se extienden desde el suelo hasta el techo.

La cueva Eisriesenwelt es la cueva de hielo y piedra caliza más grande del mundo.

Cueva Eisriesenwelt de Werfen (Austria)

 

Cueva de Fingal en Staffa (Escocia)

Según la leyenda, el gigante irlandés Fionn mac Cumhaiil, más conocido como Finn McCool, construyó la Calzada del Gigante en Irlanda del Norte para acceder a Escocia, de modo que pudiera luchar contra su homólogo escocés, Bennandonner. El lapso que cruza el Mar de Irlanda se ha perdido con las olas y el tiempo, pero la Cueva de Fingal, ubicada en el lado escocés de la pasarela mitológica, permanece.

Ubicada en la isla de Staffa, esta cueva marina muestra muros interiores formados por columnas hexagonales de basalto, que se elevan del mar como tuberías en un órgano de una iglesia.

El sonido constante del viento mezclado con el flujo y reflujo del agua hace que la música tenga un buen toque musical, de ahí el apodo celta de la cueva, Uamh-Binn, o «Cueva de la melodía«. Ha inspirado siempre a muchos artistas y músicos, desde Felix Mendelssohn hasta Pink Floyd.

Cueva de Fingal en Staffa, Escocia

 

Cueva de Altamira en Cantabria (España)

Los restos pictóricos y artísticos más importantes de la prehistoria están en Cantabria, en la cueva de Altamira. Ha sido ocupada durante 22.000 años, pero lleva 13.000 años abandonada por culpa de un derrumbe que tapó la entrada.

La cantidad y calidad de sus pinturas prehistóricas la cataloga como la mejor del mundo en este sentido. Quienes vivieron en esta cueva eran verdaderos artistas de la prehistoria.

Desde el 2008 forma parte, junto a otras 17 cuevas de País Vasco, Asturias y la propia Cantabria, del conjunto de las Cuevas de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España.

Cueva de Altamira, Cantabria (España)

 

Cuevas de Jenolan (Australia)

Las cuevas de Jenolan, a tres horas de Sydney, se remontan a más de 340 millones de años. En realidad, hay nueve cuevas en total, incluida la llamada Cueva del Diamante, con brillantes formaciones de cristal blanco, y la Cueva del río, con un lago subterráneo iluminado con profundas piscinas de color aguamarina.

Los visitantes valientes pueden hacer una visita de espeleología de aventura, explorando las cuevas navegando por sus pequeñas aberturas y estrechos pasajes. 

Cuevas de Jenolan (Australia)

 

Cuevas de Skocjan (Eslovenia)

La revista «Smithsonian» ha llamado a Skocjan «el Gran Cañón subterráneo» gracias a sus extraordinarias cámaras subterráneas. La principal de ellas es la cámara de Martel

Una de las maneras más memorables de contemplar las vistas aquí es atravesando el puente Cerkvenik, que cruza la cueva de Šumeca. El puente está suspendido en el aire, en lo alto del río Reka, que todo el mundo dice que le recuerda a la Tierra Media de TolkienRocas de hace millones de años, estalagmitas y estalactitas, te sumergirán en un ambiente de otro mundo.

La cuevas de Skocjan (Eslovenia)

 

Cueva de Víðgelmir en Hallmundarhraun (Islandia)

El tubo de lava de la cueva Víðgelmir, en el oeste de Islandia, se formó cuando una erupción de lava desarrolló un techo similar a una corteza dura sobre un arroyo de lava que continuaba exudando. A medida que el calor disminuía lentamente, la lava de enfriamiento formaba depósitos en forma de estalagmitas y estalactitas.

Cuando el techo se derrumbó en el extremo norte, se crearon dos entradas al tubo, que los visitantes pueden usar hoy para acceder a pasarelas de madera que pasan por muros de lava que parecen recién fundidos y enfriados.

Cueva de Víðgelmir en Hallmundarhraun (Islandia)

Las estalactitas de lava perfectamente formadas sobresalen del techo, mientras que las estalagmitas están ordenadas en filas en el suelo de la cueva. Un resplandor rojo en paredes con agujeros y las superficies de rocas punteadas crean un efecto deslumbrante.

Se cree que la cueva de Víðgelmir se remonta a los tiempos de los vikingos, según lo descubierto por los huesos y las joyas encontradas por los arqueólogos en la cueva en 1993.




Cueva de Valporquero en León (España)

Cueva de Valporquero. León. España.

La cueva de Valporquero se abrió en 1966 y cuenta con un itinerario visitable de casi un kilómetro y medio de largo (1.300 metros). En 2016, con motivo de su 50 aniversario, se celebró por primera vez en su historia un concierto en su interior.

 

Artículos relacionados