Todos conocemos el legado cultural, histórico y monumental de la pequeña capital de Extremadura, pero lo que no muchos saben es que es la ciudad decana del deporte español.

Mérida y el deporte están estrechamente relacionados desde hace, literalmente, más de 2.000 años. Antes incluso de que naciera Jesucristo ya había áreas deportivas en las termas de la ciudad. Fue fundada por soldados romanos veteranos de las guerras cántabras, gentes acostumbradas al entrenamiento militar. Quizás eso explica que por el momento se hayan descubierto, nada más y nada menos, 21 gimnasios en Mérida.

Los gimnasios en la antigüedad no eran como los conocemos hoy en día. Estaban adosados a las termas, unas veces como simples explanadas y otras como complicadas instalaciones. En Mérida había seis termas públicas y quince privadas. Las termas públicas romanas más antiguas de Mérida podemos encontrarlas en las calles Pontezuelas y Rambla Santa Eulalia, las más importantes son las de San Lázaro y las de la calle Huertas, que junto con las de Huerta de Otero y las de las calles Constantino y Baños son las termas públicas que conocemos.888Un milenio antes de que se fundara Madrid ya había 15 termas privadas en Mérida, con sus correspondientes “gimnasios”. Todavía quedan restos en las calles Calvario, Cardero, Francisco de Almaraz, Morerías, Arquitas y Sagasta, en el Centro Cultural Alcazaba, en el yacimiento de Morerías, en la avenida de Los Milagros, en Las Abadías, en el antiguo cuartel Hernán Cortés, en el aula de cultura de Caja Badajoz, en la alcazaba árabe, en el convento de San Andrés y en la Casa del Mitreo.

De todas estas antiguas termas solo una docena son visitables hoy en día, pero son más que suficientes para atestiguar la tradición que liga la ciudad con el deporte. Mérida no en vano era la capital de la provincia romana de Lusitania, y más tarde de toda la Diócesis de Hispania que ocupaba la totalidad de la península ibérica, Baleares y el norte de Marruecos.

Cayo Apuleyo Diocles. El Magacín.

 

El deportista romano más importante de todos los tiempos era emeritense

Cayo Apuleyo Diocles, nació en Emerita Augusta, como entonces se conocía a Mérida, en el año 104 de nuestra era. Fue el deportista más famoso del imperio romano. Un auriga, es decir, un corredor de carros con cinco caballos.

De los 70 millones de habitantes que llegó a tener el imperio romano él era el más popular, el equivalente a Cristiano RonaldoMessi de la antigüedad. Compitió en 4.257 carreras y obtuvo 1.462 victorias. Probablemente la mayor cantidad de victorias que ningún auriga haya logrado jamás (normalmente morían jóvenes víctimas de accidentes).

Conocemos detalladamente sus logros gracias a un extenso texto escrito en una lápida encontrada en el circo de Nerón, que estaba situado exactamente donde ahora se encuentra la basílica y la plaza de San Pedro del Vaticano (Roma).

En Mérida se encuentra el circo romano mejor conservado del mundo, y es allí donde con toda seguridad inició sus pasos Diocles. Sus éxitos le llevaron a correr por todo el imperio, especialmente en la capital y a atesorar en el momento de su jubilación a los 42 años una fortuna inmensa de 35.863.120 sestercios.

Diocles tuvo dos hijos (chico y chica) que le dedicaron la lápida donde se recoge su biografía y por la que podemos conocerle.

Como curiosidad decir que corría por la facción blanca, aunque hay quien sospecha que también pudo correr en diferentes periodos por las facciones verde y roja.

 

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