La moda del running se ha extendido a todos los rincones del planeta durante los últimos años. Como consecuencia, las zapatillas de deportes utilizadas para correr han experimentado cambios llamativos por parte de las marcas. El minimalismo ha surgido en las últimas décadas con un nuevo enfoque sobre las zapatillas tradicionales. Este término se refiere a las zapatillas con dedos separados, las cuales no llevan amortiguación y que su drop, la diferencia de altura que hay entre el talón y la puntera, es de cero milímetros.

Las Vibram Five Fingers fueron las primeras zapatillas minimalistas que se utilizaron para el running. Vibram es una compañía italiana que fabrica suelas de caucho para calzado. En 2006, el nieto del fundador de la empresa, Marco Bramanidecidió lanzar al mercado una zapatilla para deportes náuticos como windsurf, la vela o el kayak.  Un modelo que según este amante del mar aseguraba un mayor agarre que las tradicionales y además ofrecía mayor libertad para el consumidor que las utilizara.

Las zapatillas que surgieron para deportes acuáticos se unirían al running gracias a un corredor que se hace llamar Barefoot Ted. Este hombre se pone en contacto con Bramani para comentarle que quiere correr la Maratón de Boston, una de las más prestigiosas, con ese modelo. Finalmente, Ted McDonald logra correr con las Vibram Five Fingers terminando la maratón en tres horas y veinte minutos.

A partir de ese momento, el barefoot running comenzó a iniciar un camino de crecimiento por todo el mundo. Las zapatillas minimalistas fueron los modelos destinados a esa nueva categoría que había surgido. Su progresión en los siguientes años se produjo de forma exponencial, hasta que en 2009 sale a la luz ‘Nacidos para correr’, un libro escrito por el periodista y atleta Christopher McDougall.

Los tarahumanas

Amante del running, McDougall solía correr habitualmente y, como el resto de los corredores, también tenía lesiones. En una de ellas, un médico le comentó que sus rodillas no estaban hechas para correr. Pero lo que más le sorprendió fue la afirmación de que las personas en general no están hechas para el running. En busca de una respuesta ante ese enigma se encontró con los tarahumanas, una tribu indígena ubicada en los desiertos y barrancos de la Sierra Madre Occidental del estado de Chihuahua.

Esta tribu corre a diario cientos de kilómetros sin descanso para sobrevivir en busca de animales que puedan cazar para alimentarse. Sin embargo, lo que más llama la atención de McDougall es que no utilizan nada en los pies. Lo máximo que se ponen son unas Huaraches, unas sandalias típicas de México, fabricadas por ellos mismos y que se agarran a la parte alta del tobillo. Todo ello sin sufrir ninguna lesión a pesar de la gran cantidad de distancia que recorren.

El éxito del libro hizo que el barefoot running saltara a la fama. Una moda que ha ido creciendo hasta la actualidad convirtiéndose en una filosofía de vida para los corredores. Un estilo que requiere un periodo de adaptación a la técnica óptima de estas zapatillas minimalistas. Una pisada que devuelve al ser humano a sus orígenes y que, según los corredores con más experiencia, genera unas sensaciones únicas gracias al contacto con el terreno.

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