Paulina Díaz Celery
Paulina Díaz Celery

¿Fueron felices y comieron perdices? La Rabiosa Teatro presenta El delirio y la princesa, una interpretación tragicómica de las princesas Disney que muestra, entre lágrimas, risas y sustos, la miseria humana, al tiempo que cuestiona el papel que tradicionalmente se ha asignado a la mujer en nuestra sociedad.


La obra puede verse el domingo 30 de octubre a las 18 h. en la sala AZarte de Madrid.

– ¿Cuál es el argumento de El delirio y la princesa?

En esta pieza teatral se abordan diferentes problemáticas del universo femenino, instalando como eje la violencia de género, “género” entendido como una construcción social dentro de un sistema binario. A partir de ahí reflexiona sobre la ideología sexista y estereotipada que repercute en los cuerpos femeninos y para ello hemos escogido a Disney como escenario para abordar estas problemáticas.

– ¿Qué personajes aparecen en la historia y quiénes les dan vida?

En la obra aparecen Cenicienta, que lo interpreto yo, la madrastra de Cenicienta (Juan Calderón) y Bella (Javier Ubilla).

La actriz Paulina Díaz Celery

– No es muy habitual ver a hombres interpretando personajes femeninos. ¿Por qué decidieron hacerlo así?

Nace a partir de la idea de deformar la belleza hegemónica establecida, dando un toque más tosco y ambiguo a los personajes.

– Han llegado a estar varias horas maquillándose antes de salir a escena. ¿Qué papel juega el maquillaje en El delirio y la princesa?

El maquillaje es fundamental porque se ha diseñado con el objetivo de reflejar la realidad más profunda de los personajes a través de una máscara exacerbada. Nos preguntábamos cómo retratar el mundo interno y plasmarlo en el rostro como un retrato emocional que en un maquillaje cotidiano no se podría reflejar.

– Otro rasgo característico de la obra es el lenguaje grotesco con toques de realismo y expresionismo. ¿Hasta qué punto es importante?

Es fundamental, es lo que la hace ser única a esta pieza teatral porque es un lenguaje que se trabaja muy poco aquí en España, a diferencia de Chile que es más habitual verlo. Al principio el público no entiende en qué se ha metido. Impacta ver este mundo extraño, ridículo y exacerbado, pero a medida que va pasando la obra, este lenguaje logra cautivar y envolver a los espectadores.

– ¿La obra es una crítica al famoso “fueron felices y comieron perdices” los cuentos clásicos y a las películas de Disney que siempre acaban bien?

Sí porque lamentablemente ese discurso habita en nuestro subconsciente y termina siendo una presión social. Son mandatos culturales que se replican y la realidad es que las cosas no son para siempre, la vida es cíclica. Esa idea de amor romántico es solo una construcción porque las relaciones amorosas son mucho más complejas que una simple promesa, tienen matices, la vida es cruel y no siempre hay finales felices.

– Cada vez están apareciendo más voces críticas en este sentido asegurando que se está transmitiendo una falsa visión de la realidad a los niños y que eso no es bueno. ¿Está de acuerdo?

Totalmente. Somos una generación que creció viendo estas películas en donde los roles de género son estereotipados, modelan personalidades, si eres niño y creces con esa representación de la realidad, luego vas por la vida idealizando las relaciones o la vida misma.

¿Con qué le gustaría que se quedase el público después de ver El delirio y la princesa

Con la reflexión de que la vida es hermosa y triste a la vez, que estas princesas también han sufrido y no son perfectas, o que una princesa también puede ser la heroína de su propia historia. En los cuentos vemos cómo las princesas esperan al príncipe azul para solucionar sus vidas. Me gustaría que la gente se vaya con la convicción de que una mujer solo se necesita a sí misma para ser feliz y si alguien llega a su vida que sea para compartir esa felicidad y no por necesidad.

– La obra se estrenó por primera vez en Chile en el año 2012. ¿Cómo surge la idea de representarla en España?

Surge de la necesidad de poner en evidencia las diversas violencias que sufren las mujeres en la sociedad contemporánea. A pesar de que se estrenó en el año 2016 y han pasado cinco años, los femicidios siguen aumentando a nivel mundial, la cultura sexista es cada vez más violenta. Entonces surge como una voz de protesta ante estas problemáticas.

El delirio y la princesa está producida por La Rabiosa teatro, una compañía creada en Santiago de Chile, pero afincada actualmente en España. ¿Qué puede contarme sobre ella? ¿Qué tipo de teatro hacen?

La rabiosa Teatro nace el año 2010 en Santiago de Chile. Sus cimientos se fundan a través de la necesidad de su directora de llevar a cabo un teatro que presente a la mujer como un ser social y luchador, esto se materializó con el montaje “La comunidad de las chanchas”. Éste fue el primer acercamiento a un teatro de crítica social con perspectiva de género. Actualmente continúa trabajando en base a temáticas de perspectiva de género, indagando y profundizando en la problemática de la construcción del rol de la mujer en la sociedad actual con el montaje El Delirio y La Princesa. Siempre en la línea del lenguaje grotesco y comedia negra.

– ¿Cómo fue el salto de Chile a España?

Bueno, como creadora de la compañía, quise seguir perfeccionándome como artista y me vine a España a estudiar a la Escuela Corazza, la cual fue una experiencia enriquecedora, ya que me permitió conocer gente del medio con la cual comencé hacer redes. En esa época también me fui a una residencia artística a Torino (Italia) y después regresé a España nuevamente. Por una intuición, yo me había traído desde el primer momento los vestidos de las princesas en la maleta y como no podía montar la obra completa porque no me conocía a nadie, hice una adaptación a micro teatro y así fue como esto nació y no paró hasta ahora.

– ¿Hay mucha diferencia entre el teatro chileno y el español?

La verdad es que sí. El teatro chileno es mucho más pasional, toca temáticas sociales y se trabaja mucho más el lenguaje grotesco que aquí.

– ¿Qué siente alguien que se dedica a la cultura al ver que la gente puede acudir al teatro sin ningún tipo de restricción y que las salas se pueden llenar al 100%?

Mucha satisfacción, ya que fueron tiempos muy duros. Finalmente, los artistas vivimos del contacto con el público y de la satisfacción de poder compartir y transmitir emociones. Así que, ahora que los aforos están al 100% no duden en ir al teatro y vernos a nosotros que estamos todos los domingos de octubre.

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