Entrevista a Juan Antonio Muñoz Muñoz por Loli Castellón
Escuela Internacional de Doctorado de la Universidad Rey Juan Carlos
Introducción
Cuando pensamos en Almería nos viene a la cabeza sus playas, sus tapas, los invernaderos y alguna cosa más. Pero lo cierto es que el turismo de sol y playa, junto con el centro colapsado de bares que sirven tapas han transformado la ciudad. Yo nací en Barcelona, pero toda mi familia es de Almería, y vivo en Madrid. Y cada vez que vuelvo a Almería por Navidad, Semana Santa o verano encuentro la ciudad transformada y llena de turistas. La niña que disfrutaba de playas naturales vacías, ahora compite con hordas de turistas que no dejan un hueco libre en la orilla de la carretera junto a sus playas. ¡Imposible aparcar! ¡Imposible darse un baño o comer mirando al mar! Los lugares que eran lugar de juego durante mi infancia ahora están tomados por los turistas. La gastronomía tradicional deja paso a la innovación en las tapas. Y me siento extranjera en mi propia tierra. He tenido que aprender a redescubrir Almería. He tenido que aprender a convivir con el turismo de masas en el centro de la ciudad y en sus playas. Pero todavía queda mucho por descubrir.
El día 27 de noviembre de 2024, durante mi estancia de investigación en la Universidad de Almería, dentro del Grupo de Investigación del Laboratorio de Antropología Social dirigido por la profesora Estefanía Acién González, tuvimos la oportunidad de entrevistar a Juan Antonio Muñoz Muñoz. Profesor, investigador y colaborador de diversas entidades ligadas a la difusión del Patrimonio Cultural de la provincia de Almería como el Instituto de Estudios Almerienses o el Laboratorio de Antropología Social y Cultural de la Universidad de Almería. Él es especialista en la Cultura del Agua, la Piedra Seca y la Arquitectura Tradicional, así como, en el Estudio Interdisciplinar del Territorio Almeriense. Posee una larga lista de publicaciones, y realiza conferencias, documentales y exposiciones difundiendo sus conocimientos sobre Almería y su provincia.

A continuación, tenemos la transcripción literal de la entrevista por lo que podemos encontrar expresiones del lenguaje hablado o frases sin terminar, en el siguiente texto.
Entrevista a Juan Antonio Muñoz Muñoz
María Dolores Castellón: Hoy tenemos la oportunidad de conocer un poco mejor a Juan Antonio Muñoz Muñoz. Y queríamos saber un poco sobre tu trayectoria personal: dónde has nacido, dónde has vivido y a qué te dedicas.
Juan Antonio Muñoz: Yo nací en Almería, por circunstancias, pero soy de un pueblo que se llama Lubrín, un pueblo de montaña que está en la vertical de la costa de Mojácar, muy cerquita. Y bueno, pues allí pasé mi infancia, después para hacer el Bachiller podías ir a un pueblo grande o a Almería, y me vine a Almería, a hacer el Bachiller de antes. Y luego lo acabé, en otro pueblo grande. Cuando acabé el Bachiller, me vine a Almería a estudiar Magisterio que es un poco lo que se llevaba. Hice Magisterio por Filología Francesa, por Literatura. Y bueno, estuve trabajando en mil y una cosa, porque yo me he pagado mis estudios prácticamente. Y he trabajado en todo y en todo, es prácticamente, en todo. He trabajado en muchas cosas de la Administración, en trabajos manuales. Soy hijo de carpintero, y hacía cosas. He tenido mucha actividad. Saqué las oposiciones con 24 o 25 años, me parece. Y ya me dediqué a la enseñanza. No quería trabajar como funcionario porque ya trabajaba, llevaba una fábrica de quesos. Llevaba la gerencia de una pequeña fábrica de quesos local, y me iba muy bien, pero bueno. Me metí entonces ya en la enseñanza, por presiones, un poco, familiares. Y empecé a dar clases de todo, empecé en mi pueblo dando Educación Especial, luego unitaria, luego la EGB, que llegaba hasta los 14, o incluso hasta los 16 años. Y allí estuve muchos años. Hice varias especialidades: sociales, etc. Y entre ellas la de Educación Física. Ahí fue que con el tiempo me coloqué y he estado mucho tiempo dando Educación Física. Entonces ya pasamos a Educación Primaria. Luego me pasé a trabajar en un CEP, en un Centro de Profesores, dónde formábamos a los compañeros. Que también he estado muchos años trabajando.

Hablo de trabajo, porque luego mi línea personal la he llevado a parte. Una parte es la que me da de comer y otra la que me da las satisfacciones. Y bueno, en el CEP mucho tiempo, hasta que me jubilo. Y en la enseñanza, he trabajado en todo, en Educación Primaria, en Educación Secundaria, en Educación de Adultos, en todas. He trabajado en la Universidad, he trabajado en los Institutos, en el CEP. Yo tengo un lema: «cuando me aprendo las respuestas quiero que me cambien las preguntas». Así que automáticamente, me cambio yo solo si no me cambian. Y bueno, he dado vueltas por todos los sitios. Y ahora, llevo un tiempo, ligado a la Universidad, al Aula de Antropología Social con la que he publicado cosas. Al Instituto de Estudios Almerienses con los que publico cosas, colaboraciones, charlas, etc.
Bien. He visto que hay varias líneas de investigación de las que formas parte. Una es Arquitectura Tradicional, otra es, la Piedra Seca, otra, la Cultura del Agua. Y también hay un Estudio Interdisciplinar del Territorio Almeriense. ¿Nos puedes explicar un poco en qué consiste cada una?
Sí, bueno.
Lo mío no es escribir. Lo mío es la curiosidad, andar, descubrir cosas por el territorio, por la provincia. Dónde yo realmente me muevo a gusto es en el trabajo de campo. Lo que pasa es que muchas veces no tienes más remedio que trasladar por propia responsabilidad eso a publicaciones. Por lo que hay muchas publicaciones, muchas.

El tema sería un poco, interpretación del territorio, pero desde un punto de vista interdisciplinar. Mezclando todos los enfoques. Pero mirando lo que es la arquitectura tradicional. Y la arquitectura tradicional pues evidentemente la da las construcciones que arman el campo. El campo se arma con piedra, no olvidemos eso. Pues cualquier cosa, una construcción agraria, pasando por un sitio para refugiarse, pasando por una galería de agua. La arquitectura tradicional, en la vivienda, la estancia, en general, además, las personas en el tema de las construcciones más específicamente de piedra seca. Sobre todo, quizá, en las construcciones ligadas a la cultura del agua. Como vivimos en un sitio muy árido. Aquí el agua marca la diferencia entre el todo y la nada, la vida y la muerte. Si tienes agua tienes prácticamente todo. Sería el equivalente actual a tener dinero, ¿no? Así que, el esfuerzo histórico de cientos de generaciones se ha centrado en conseguir las técnicas, los usos, los modos de hacerse con el agua para sobrevivir, y para prosperar, y para habitar el territorio.
O sea, podemos decir que la piedra seca son todas esas construcciones que, a lo mejor, vemos al lado de la carretera sujetando el terreno, pero que no tienen argamasa en medio, no tiene cemento.
Sí.
Como yendo para Aguadulce que hay esas zonas…
Sí. De hecho, el campo está lleno. La construcción más abundante, la más notable… ¡Ojo! Que es patrimonio del territorio Almeriense, en general, básicamente del sudeste. Es una obra hecha en piedra a base de esfuerzo, necesidad y pericia. Y la conforman los miles y miles de balates, son las terrazas en las sierras, los paisajes del agua que se arman con piedra, las construcciones para evitar… Es decir, prácticamente el mundo tradicional se arma en piedra. ¿Qué pasa? Que nos centramos en el mundo urbano. Tenemos una visión urbana de las cosas, y evidentemente, admiramos una catedral, admiramos una casa con tal o cual prestigio artístico, pero la obra del pueblo, la obra del pueblo, la que da de comer y la que da cobijo, se arma básicamente con piedra. A veces, con algo de argamasa, pero básicamente con piedra. Nosotros tenemos algunos trabajos. Hay en torno a 100 tipologías de construcciones de piedra seca. Conocemos las más visibles, pero luego hay decenas y decenas de construcciones de piedra seca. Es la obra del pueblo.
Bien. Y cuando hablas de la cultura del agua, para que yo lo entienda, que soy nueva en esto, ¿te refieres a las construcciones, por ejemplo, de un yacimiento de agua? ¿De un pozo? ¿O un acueducto? ¿O todo?
La cultura del agua, hay un libro por ahí, puede ser material o inmaterial. Es decir, hace falta, evidentemente, construcciones para conseguirla, un pozo, por ejemplo, que tú decías.
Sí
Pero también hacen falta técnicas, usos, costumbres, maneras de gestionar y manejar el agua. Porque la gestión, el manejo del agua, no es que sea importante, es que es simplemente vital. Sin eso no se puede sobrevivir en un medio tradicional agrario. Y menos en el sudeste. Así que habría una parte inmaterial. Y luego, una parte material. La parte material, por dividirla, hablamos de sistemas de captación, recoger el agua. ¡Ojo que aquí no hay agua! Recoger el agua. Dirigirla hacia dónde la necesitamos. Porque puedes recoger el agua aquí, pero la necesitas dónde hay un espacio de cultivo.
Sí.
Hablamos de sistemas de distribución. Luego hay que almacenarla. Porque aquí, repito, en el desierto, las partes más áridas no hay agua tradicionalmente. Ahora es muy sencillo, le das a un grifo y sale al agua, o la saca del mar. Pero tradicionalmente conseguir el agua era muy vital, muy importante. Y luego, también, aquí llueve poco, pero cuando lo hace, lo hace con ganas. Así que, el agua, a veces, arrasa, arrastra. Lo que ha pasado en Valencia, ahora mismo.
Sí.
En una sociedad tradicional eso no debería de pasar. Porque, primero, el hombre de la calle, el hombre que vive en el campo, no se va a colocar nunca en un sitio por donde pasa el agua. Va a colocar su casa arriba, y la huerta abajo. Como mucho se puede llevar la huerta. Esas son cosas nuestras, urbanas. Y bueno, defenderse del agua, en fin, gestionarla, derivarla, para que, en un momento determinado, cuando venga el agua, tú estés aquí. Pero que tengas los sistemas para…

Es muy complejo. Son cientos de construcciones que en un territorio árido es una cultura ancestral. Digo ancestral, porque viene de generación tras generación. Y supone un cuerpo de conocimientos ya olvidado. Y yo intento rescatar de alguna manera, ese cuerpo de conocimientos. Por lo menos que una parte pase al otro lado del puente. Vivimos en un mundo nuevo, dónde esos conocimientos son ya, bueno, no hacen mucha falta. Pero sí que han servido durante miles de años.
Sí.
Ese es un poco la idea. Y bueno, a trasladar con publicaciones, más o menos didácticas.
Un segundo, me levanto…
A ver si hay por aquí alguna…
Sí, esta…
[Nos muestra un libro]
[VVAA. (2018). Guías de Almería. Territorio, Cultura y Arte. Nº14. Cultura del Agua. Editan: Diputación de Almería – Instituto de Estudios Almerienses. Cajamar. Caja Rural, Sociedad Cooperativa de Crédito.]
Cultura del agua
Es una obra que encarga Caja Mar y encarga también la Diputación de Almería. Para divulgar cual es el valor de la cultura del agua.
Esta también que se ha ce desde Cultura. Yo también trabajé en Cultura.
¡Ah! ¡Bien!
Pues para que la gente de los colegios… El mundo docente conozca.
Itinerarios por Cabo de Gata…
Sí, pero es muy interesante. Porque estos lugares ya una vez publicados se puede hacer un itinerario y visitarlos, ¿no?
Y de hecho…
Y esto es lo que recoge esta publicación. Un itinerario por Cabo de Gata y Campos de Níjar, ¿no?
[Muñoz Muñoz, Juan Antonio y Ruíz García, Alfonso. (2002). Itinerario por Cabo de Gata y Campos de Níjar. La cultura del agua como aproximación histórica y etnográfica. Cuaderno del profesorado. Sevilla. Editorial: Consejería de Educación y Ciencia.]
Sí, la zona más seca, más próxima.
[Loli muestra el libro a la cámara]
¡Ups! El título sale al revés.
Hay varios libros por ahí en esa línea.
Sí. Bien.
Para enseñarle a la gente…. Tú y yo podemos hablar de una cosa que conozcamos los dos. Podemos hablar de cómo es una plaza. Porque tú sabes cómo es una plaza y yo también. Pero si yo tengo que trasladarle a alguien de la ciudad cómo se captura el agua de las nubes.
Claro.
Dirán: tú estás loco. ¿Cómo se va a capturar el agua de las nubes? Pues tienes que llevarlo al campo y decirle: mira, pues, sí. Hay un sistema aquí en Almería. Hay sitios donde no hay una fuente en 8 kilómetros a la redonda. Y si quieres beber, no tenías coche, pues tenías que coger el agua de aquí. ¿Y si no hay? ¿De dónde la coges? Pues de arriba, del cielo, cuando llueve.
¡Y cuando llueve!
Toda esa manera… Tienes que llevar a la gente… Lo digo por lo de los itinerarios. Tienes que llevar a la gente, al urbano, que es el 99 % de la población. Tienes que llevarlo y decirle mira: pues, que sencillo que es, cuando llueve el agua por aquí corre mucho, discurre. La escorrentía, entonces, llega a un sitio, se le pone una especie de dique y se lleva por una acequia, un agujero en el suelo. Y este agujero en el suelo es esto, y se llama aljibe. Y entonces, aquí se tapa, y el agua se cura. Y hay que vivir con esta agua el resto del año, porque no hay otra. También tienes que beber tu y los animales. Bueno, pues ese proceso, explicado así, puede afrontar un poco como un cuento, casi chino. Pero si tú lo ves en el campo, evidentemente, es muy sencillo de entender. Por eso los itinerarios de la cultura del agua, y de la arquitectura, tienen mucho de didáctico.
Sí.
Llevas al hombre de la ciudad al campo, y además, le explicas sobre el terreno cómo funciona un sistema hidráulico. Ese u otro cualquiera.
Sí.
Hay muchísimos, muchísimos.
¿Nos puedes citar sitios para visitar? O sea, de esos itinerarios, ¿Qué ruta haríamos? Salimos a este Cabo de Gata, por ejemplo. Y partimos desde la ciudad de Cabo de Gata, ¿o desde dónde?
Pues, partimos desde aquí, desde Almería. Lo normal es partir desde Almería, en un autobús, y nos vamos a un sitio dónde llueva poco. ¿Y dónde llueve poco? En todos los sitios lo hay. Pero para llegar al ejemplo más concreto…
Sí.
Pues habría que llegar al desierto de Tabernas.
A Tabernas.
A cualquier parte del desierto de Tabernas. Aunque nos creamos que está en Tabernas, que también. Pero el desierto de Tabernas no está en Tabernas. El desierto de Tabernas es mucho más amplio. De tabernas coje el nombre. Pero ese espacio es otro. La parte más árida, más dura, del desierto está, pues no sé, está en Gádor, en Santa Fe, en Alhabia, en fin, en muchos pueblos, en Gérgal. En esos sitios. O Cabo de Gata, porque es un sitio que tiene un transporte fácil, y tiene mucho nombre. Es Cabo de Gata, automáticamente, ¡anda!, Cabo de Gata. La información televisiva que tenemos nos hace que ese itinerario nos hace que sea mucho más factible. ¡Vamos a Cabo de Gata! Luego hay otros mucho mejores. Pero ya hay que meterlos en sitios más abruptos y también hay que tener en cuenta que ese itinerario… Y vuelvo a ese concepto: como vamos a llevar a gente urbana, pues habrá gente que tenga capacidad de andar por el campo.

Sí.
Pero normalmente la gente del mundo urbano, si lo sacas de un terreno más o menos plano, de un camino, de un…
Asfaltado. ¡Claro!
No tienen capacidad. Hay un par de cosas que rompen los esquemas: cuando tú sales del camino, y cuando tú pierdes la cobertura.
Ya.
[Ríen los dos]
El mundo urbano es… Si llevo un grupo de chavales y automáticamente ven que no tienen cobertura…
Se ponen nerviosos.
Alguna gente empieza a ponerse nerviosa. ¡No tengo cobertura! Y el pie. Si está acostumbrado a andar como hemos hecho siempre, tú no tienes que decirle al pie ponte de tal o de cual manera. El pie automáticamente cuando toca el suelo se adapta a lo que haya, una piedra, un hoyo, lo que sea. Pero, eso que es tan natural, tan connatural con nosotros, hemos perdido muchas capacidades, de ese tipo y de la observación. Entonces, tienes que llevar un poco, en fin, transmitir ciertos conocimientos partiendo de las limitaciones que tenemos en esta cultura nueva en la que vivimos.
Sí. Entonces, has hecho itinerarios con los escolares…
Cientos de itinerarios. Esta semana he hecho dos. Con la Universidad…
Por la zona de Gérgal, por todos…
Con la Universidad ahora mismo estamos haciendo también… Porque damos la clase de Gestión del Patrimonio.
¡Ah! Muy bien.
Una parte de ese Patrimonio. Porque el Patrimonio más interesante nuestro, el que más nos ha valido históricamente para sobrevivir es la Cultura del Agua. Una catedral, ¡maravilloso! Un lo que sea, ¡maravilloso! Pero las maneras de habitar el territorio, no solamente del agua. Y de guarecerse de las inclemencias, es algo fundamental. La seguridad. El concepto de esas cosas, se han hecho siempre de una manera, que ya no tenemos los referentes. Itinerarios, pues a cientos. ¿Dónde? Yo, la verdad, que dónde me lo pidan. Como llevo tanto tiempo, yo ya tengo ya mi edad. Tantos años caminando, y dedicándome a la enseñanza, desde el punto de vista laboral, pero también a la explicación de todas estas cosas desde el punto de vista interdisciplinar. A mi me gusta, siempre, colocar a la gente en el espacio dónde están. Pero también enseñarle la historia de ese espacio. Porque los espacios que vemos son espacios, bueno, si le quitas la parte de la historia, no lo entiendes. El territorio se construye normalmente. Lo construyen las personas. Así que tienes que decirle: mira, ves eso que se ve ahí, es una boquera. ¿Y qué es una boquera? Pues una boquera es una manera de que cuando la rambla, porque aquí llueve poco y llueve de golpe. Y cuando llega la rambla, la rambla, me refiero, cuando sale…
Si, el agua.
Cuando llega el turbión, la avenida, cuando llega el agua. Que puede venir en un momento determinado. Porque tú estás aquí y llueve más arriba. Bueno, pues el que vive allí y quiere agua, lo que hace es que prepara la rambla para que cuando llegue el agua se la quede. Hace una espacie de dique y esa agua la dirige a un sitio determinado. Claro, eso exige una gestión muy, muy, compleja que solamente conoce la gente que lo ha trabajado. Es muy complejo derivar la rambla, quedarte con el turbión de la rambla y gestionarlo para ti en un espacio muy pequeño. Muy complejo, pero se sabe hacer. Todos esos conocimientos que ya hemos perdido. Y digo este como otros muchos cualquiera.
Sí, que hay más ejemplos.
Hay cosas que se repiten en toda España, creo yo, y puede que en el extranjero también. Por ejemplo, los molinos de agua que puede que en Almería no se dan tanto porque no hay un cauce de agua continuo, pero algún molino me ha parecido ver en algún sitio.
¡Si, mira! Hay mucho, muchísimo, además. Primero, Almería tiene muchos contextos climáticos. Es verdad que pensamos Almería y automáticamente se nos enciende, pues, vale, Almería, los invernaderos o las películas del Oeste y el desierto, son un poco…
Y las playas, algunas playas.
Y las playas de Cabo de Gata. Automáticamente todo lo contextualizamos así, ¿no?
Aquí tenemos altiplano. Altiplano son esas planicies que están por encima de los 1000 metros de altura. No las encuentras ni en la meseta. Aquí, en Almería, están. Aquí tenemos sierras. Pensamos en sierras y pensamos: ¡anda!, los picos de Europa o Sierra Nevada. Bueno, pues aquí hay cuatro barreras montañosas que tienen más de 2 kilómetros de alto. ¿Dónde encuentras eso? Pues, en ningún sitio. Y hablo de cuatro barreras montañosas con orogénesis diferente, que no tiene nada que ver la una con la otra. La morfología tampoco. Pero es que, además, hay otras cuatro o cinco. Cinco que tienen entorno a los 1000 metros. Y luego, hay otras muchas entorno… Es decir, es un territorio parcelado. Y tiene pisos climáticos. Y esos pisos climáticos, además, el agua pasa por abajo. Hay muchos molinos de agua. En sitios, hasta imposibles. ¿Hay molinos de agua en el desierto? Sí.
Ya.
Sí, hay molinos de agua en el desierto.
Sí, sorprende, ¿no? Porque estás acostumbrado a verlos rodeados de verde o un río.
De vegetación verde. Un río.
Un río continuo, ¿no?
Lo que pasa es que eso tiene su truco. Tiene su cultura del agua. ¿Cómo puede funcionar en un sitio donde no hay agua, un molino? Pues, sí. Ahí está la cultura del agua para inyectarle agua al molino, aunque el río no lleve agua. Esa es la parte de la cultura del agua de…, no de Almería, del Sudeste. Y el Sudeste empieza en Alicante, y acaba prácticamente en la Alpujarra. Y entonces, claro, ocurre en muchos sitios, y tienes que ingeniártelas cómo sea para conseguir lo que necesitas partiendo de lo que tienes.
En realidad, hay muchos sitios para visitar. O sea, porque pasamos de largo con el coche y como no sabemos ver, no vemos, ¿no? Lo que tenemos al lado. Pero hay Chozos, no sé si se llaman así exactamente…
Bueno, tienen mil nombres…
Y hay, restos de pozos… Hay un montón de cosas cuando vas…
El paisaje está lleno, repleto. Sobre todo, de temas del agua. Porque como no hay y tienes que conseguirla… Pues, si te vas a Galicia…
Es diferente.
El agua es como el aire, está. Y como está, pues ya está. Pero aquí tienes que conseguirla. Aquí, y en Murcia… Cuando tengas que conseguir el agua tienes que arbitrar que tienes que generarte un sistema que la consiga. Por lo tanto, por decirlo de alguna manera, pues, somos un museo abierto. Un museo abierto para muchas cosas, pero para esta también. Lo mismo que la minero-arqueología.
Claro.
Porque es una tierra que ha concentrado históricamente muchas… En fin, que sí.
Muchas poblaciones. Sí.
¿Hay un espacio favorito, o un lugar favorito tuyo dentro de todo este entorno o paisaje?
Pues, Sí. Más que favorito… A mí me gusta patearme la provincia de Almería…
Esta semana estoy con un trabajo, además, con el Instituto Andaluz del Patrimonio dónde se trata de recoger esos saberes tradicionales. Entonces, un día tienes que estar en los Vélez, que están arriba, al norte de Almería, cerca de Murcia. Otro día tienes que estar en la Alpujarra. Otro día tiene que estar en, no sé, en la parte granadina. Pero bueno, si es verdad que hay paisajes más…, más ricos, o dónde se concentran más, no sé, pues, por ejemplo: en Cabo de Gata. Lo que es los Campos de Níjar. Que hay muchas construcciones hidráulicas. Hay molinos, también, en los Campos de Níjar. Molinos de agua. Y como tampoco hay mucha agua, pues también hay molinos de viento. Los molinos de viento, La Mancha, pues no. Aquí también hay molinos de viento. ¿Por qué? Porque hay viento.
Hay mucho viento.
Hay viento, además, no tiene agua. Pues, ¿Cómo puedo mover la maquinaria si no tengo agua y tengo viento? Pues, al final… Entonces Campo de Níjar, por ejemplo, desde el punto de vista etnográfico es muy rico. El desierto de Tabernas, pues, también, está menos poblado, pero también. Algunas sierras. Estas sierras que tenemos por aquí encima de Almería, que se llama Sierra de Gádor. Es un mundo vacío, pero también tiene mucha construcción hidráulica. En fin, depende de qué queras vas a un sitio o vas a otro, en función… ¿Qué quieres? ¿Ver molinos de viento? Pues te vas a dónde hay viento, el Campo de Níjar, por ejemplo. En la parte de El Ejido, y tal, no. Porque es un mundo totalmente transformado, y el territorio, por desgracia, nos lo hemos liquidado. Lo hemos invadido de otro tipo de construcciones, olvidándose de que había allí cosas que nos representan históricamente. Bueno, pero ¿esto qué es? ¿Una cosa que asoma aquí? Le metemos la pala y ya está.
Sí.
Resulta que es un aljibe, un aljibe ganadero que tiene mil años de historia. Pero, bueno, qué sabe el que…
El que mete la pala…
El que mete la pala. O el que está en el ayuntamiento. ¿Qué sabe? Es muy importante tener, mamar, conocer el territorio. Muy, muy importante. Primero, porque es un saber identitario. En segundo lugar, porque va a salvar un patrimonio, fíjate lo que te voy a decir, aquí, creo que es comparativamente es mayor que en el resto de los sitios, por ese esfuerzo vital para sobrevivir, y las huellas que ha dejado. Eso sí, hay que hacer un ejercicio de arqueología. No deja de ser un poco un patrimonio arqueológico. Al menos, para el que viene de fuera. Pero con muchísima fuerza. Ese patrimonio arqueológico que ya tiene algunos años, en muchos de los casos, está, y además es muy rico. Bueno, ese y otros. Esa visión, ver desde dentro las cosas que no conocemos, desde nuestro mundo, desde el móvil. Salimos del móvil, de la televisión y de los cuatro esquemas que tenemos. Dejar esos esquemas, y llegar al mundo de siempre. Volver un poco a la historia que nos da nuestra cultura. O que nos ha dado.
A mí me surge una pregunta: porque desde el punto de vista del turismo… Por ejemplo: yo he vivido en Almería toda la vida. Y antes yo iba con mis padres a la Isleta del Moro y no había nadie, y me podía bañar. Ya hace varios años que voy y no puedo aparcar. O sea, ni en la carretera, ¿no?
¿Hasta qué punto es bueno descubrir estos sitios, estos itinerarios que se van a masificar y a hacer polvo? Porque luego, el turista va con …
Es un depredador

Va con otro carácter. Va con el turismo de comodidad, y esto arrasa. Porque estuve en el Faro de Cabo de Gata, y hay allí unas casitas. Que el que se ha hecho la casita quería esta solo y hay hordas de gente visitando el Faro. Entonces, a mí me parece que es un problema.
Mira, particularmente, yo no abro un itinerario si ya no está masificado. Porque una vez que ya lo invade la masa, si es bueno decir: mira, que sepas que esto tiene un valor.
Claro.
Hasta que no lo invade la masa, yo no digo, desde mi punto de vista, jamás. Conozco muchísimos sitios con una validez patrimonial increíble. Yo no lo voy a decir. Pero si el ayuntamiento del pueblo quien sea ha considerado que… Y ves que está llegando mucha gente. Y esa gente van a hacerse el …
El Selfie
El selfie y ya está. Pues te pongo un ejemplo. El otro día andábamos en una obra, que es de la prehistoria. Paleolítico superior. Hablamos de un grabado rupestre. Ese grabado rupestre, que ha estado a salvo mucho tiempo. Lo conocíamos cuatro gatos. Yo nunca he dicho nada, ni la mayoría de la gente. Pero ha llegado el que ha hecho el track, el que ha metido tal, el que se hace el selfie… Y ya están llegando. Porque, además, esta la bicicleta tal, está el todo terreno… Y ya está en un grabado rupestre que tiene miles y miles, y muchos más miles de años… Ya están interviniendo, haciendo un muñeco al lado…
Vaya.
Haciendo una raya.
¡Madre mía!
Es un ejemplo. Hay muchos de este tipo. Entonces, la masa. El turismo. Y perdón por la palabra masa.
Sí.
Pero, no debe de conocer ciertos sitios hasta que no estén protegidos. Yo conozco muchas pinturas rupestres. Muchos grabados rupestres. No lo voy a decir nunca. Pero si ya veo que ha llegado… Porque el ayuntamiento en esos aspectos es muy… Cuando ven algo automáticamente, ya ven… La manera de meter allí un contingente de gente para que… Y ahora mismo acurre. Entonces, cuando ya va llegando la gente hay que, si puede ser, vallarlo. Y si no, por lo menos, decir: oye que sepáis que esto vale, que si lo rompes…
Sí.
La verdad es que tenemos una capacidad destructiva.
Sí.
Y es el uno por ciento. Llegan cien personas. Pero hay un uno por ciento que dice: ¿por qué yo no puedo romper esto? Con la agresividad que tienen…
O llevarme un trozo.
O llevarme un trozo. Sí, sí, sí. O llevarme un trozo.
Porque hace poco dijeron en las noticias que todos los que iban a Tenerife se traían una roca volcánica en la maleta. Y que eso estaba provocando un deterioro del paisaje.
Te digo más.
Entonces, es… Estuve hace unos veranos en Cap de Creus en Barcelona, en la esquina ya casi con Francia. Y para visitarlo solo se podía visitar dos horas al día. Y con unos controles, había forestales vigilando el camino. Y no podías salirte del camino. Y si cortabas una ramita tenías una multa. Entonces, hasta que no hagan algo parecido, a mí me parece algo peligroso el dar a conocer… Pero, bueno, hay que darlo a conocer para que pongan medidas.
Claro. Pero, mira…
Es un poco complicado. Pero, bueno, quizá me estoy metiendo en un terreno que no…
No, no, no. Es muy sencillo.
Estábamos hablando de esto, del Parque Natural de Cabo de Gata. Esto es un Parque Natural que se gesta… Me acuerdo perfectamente cuando se gestó, porque de alguna manera estuve ayudando. Y se hace con la convicción, porque en ese momento, esa era la línea, proteger un territorio. ¿De acuerdo?
Sí.
Hay una protección natural de ese territorio. Y también, de la parte patrimonial. Pero, básicamente, el concepto es natural. Es decir, esto hay que preservarlo. Aquí no se puede hacer una carretera, aquí no se puede meter tal… Ese concepto de preservar un espacio ha llegado en un momento actual, en el que lo que queremos es convertir un parque natural, como en este ejemplo, en un parque turístico.
Sí. Ya.
Ya no es un parque natural. Ya es un parque turístico. Y los empresarios, y los hoteles, y el otro, y el otro…
Sí.
Quieren sacarle rentabilidad a ese territorio. Se nos olvida que la figura de protección es para la naturaleza. Y para el patrimonio. Queremos sacarle las playas y hay que llegar como sea a las playas. Y ¡ojo! Se están haciendo casas dónde no se deben. ¿Por qué? Porque se hacen.
Sí.
En lo que tú comentabas. En fin, hay muchos ejemplos. Somos una cultura invasiva desde el punto de vista turístico. Somos invasores. Esa invasión, por lo menos, hay que contenerla, medirla, controlarla, en sitios dónde el daño pueda ser irreversible. Ejemplos hay muchos más, pero, en fin.
Sí.
Este es un ejemplo en Cabo de Gata. Te pongo otro ejemplo en piedra seca, que hablábamos antes. Yo conozco sitios dónde ya han llegado con camiones, con máquinas, con picos… Y se están llevando grabados rupestres, para colocarlos… Desaparecen.
¡Vaya!
Bueno, pues porque antes… Llevan 5.000 años. Nadie sabía nada. Y de pronto, una sola generación. La nuestra. Tenemos la capacidad destructiva. Porque tenemos máquinas, por un lado. Y tenemos también la capacidad destructiva, porque, bueno. Porque somos depredadores. Y veo un muñeco, que es lo que diría un turista. Veo un muñeco, veo un muñeco ahí en una piedra, y yo me quiero llevar la piedra con el muñeco para colocarla en mi casa.
Ya.
Te estás llevando un patrimonio que tiene 10.000 años de antigüedad.
Claro. Sí, por eso, hay que tener cuidado y protegerlo de alguna manera, ¿no? Como hicieron ahí, en Cap de Creus.
Ese es un trabajo que… Yo estoy muy concienciado con ello, que tenemos que hacer la gente que conocemos que allí está el muñeco.
Claro.
Primero, poniendo en valor. Nosotros con el tema de la piedra seca aquí en Almería, que hacemos un trabajo de campo. Y ya, gracias a un trabajo de un grupo de gente, ya lo hemos puesto en valor. Además, tuvimos la suerte de que la UNESCO lo declara patrimonio inmaterial de la humanidad, la técnica de la piedra seca. Y automáticamente ya tenemos una ayuda. Algo que ni existía, a ojos del 99,9% de la gente, pasa a existir. Se está empezando a mirar. Y hay hasta municipios que ya están haciendo… Bueno, están de alguna manera concienciándose de que eso que tienen allí, pues, no es un montón de piedras. Sino que ese montón de piedras tiene una misión, un significado, un simbolismo… Que tiene un valor identitario, que tiene tal, tal… Y aquí no puedes entrar. Y aquí no puedes hacer una casa. Porque los planos urbanísticos se están metiendo en los planes generales de ordenación urbana.
Sí.
Esa labor es muy importante.
Sí, por eso. Habías comentado que estáis haciendo divulgación de este patrimonio, ¿no?
Sí.
Con conferencias. Habéis hecho un documental.
Sí.
¿Cómo se llama el documental?
Pues, es que hay varios.
¡Ah! Hay varios.
Almería de piedra. Pues te comento un poco así esta idea. Tenemos este patrimonio, lo desconocemos. Hay que salvarlo de alguna manera. Hay que ponerlo en valor. Entonces, el primer paso sería decirle a la gente de a pie: ¡fijaos lo que es esto! ¿No?
Sí.
Y para esto, que mejor manera que llegar a través de un documental. Que nos sentamos tranquilamente, lo colocamos aquí en la televisión. Hay más de uno. Uno en español, otro en inglés, otro corto, otro mediano, tal, tal. Entonces, bueno, ¡anda! ¡Fíjate! ¿Esto qué es? Y además dicen que es Patrimonio de la Humanidad. Pues la próxima vez que pasas.
¡Fíjate allí hay! Entonces, lo primero es que llegue a la gente de la calle. Y que sepan que no se puede meter la pala, por ejemplo.
Sí.
Otra cosa es que llegue también a centros educativos. A centros determinados. Para ello se hace una exposición itinerante. Ya tuvimos una gigantesca que duró varios años. Pero, en fin, una más facilita. Pues, una exposición itinerante. Normalmente va alguien, me llaman a mí, y yo voy y doy una charla de manera desinteresada, normalmente. Y le explicas al Instituto, a la asociación, se pone en el Ayuntamiento, esa exposición que se llama Almería de piedra, que está girando completamente por la provincia de Almería. Pero luego también tienes que decirle a la comunidad científica, a la Universidad, ¡oye! ¡Que esto también es patrimonio! Porque la Universidad tampoco tiene porqué saberlo.
Claro.
Lo sabe mucho antes, quizá, el señor que vive en el pueblo que el señor que vive en la Universidad. Mucho antes. Porque, por cierto, la cultura que tiene… Ponte en un agricultor de hace 20 años, bueno de hace 50 años. El saber acumulado que tiene que tener esa persona para desenvolverse en la vida. Para pasar de la oveja… Para pasar del bancal al pan. Para pasar de… Para pasar de… Esa cultura es inmensa.
Sí.
Desde el mundo urbano, decimos: cateto, de campo, no sé cuánto… No, no. El saber acumulado que hay ahí le da mil vueltas al que pueda tener un doctor en… Es así, es así. Lo que pasa es que bueno…Valoramos a uno y despreciamos al otro. Bueno, pues, un poco en esa línea.
Sí. Hay que primero hacer la difusión y que llegue a todos los sitios.
¡Ah, perdón! Que me he quedado a medias.
Y entonces, hacer la difusión. Y en este caso lo metimos en Gaceta de Antropología que es una revista que tiene bastante difusión a nivel internacional. Y bueno, se colocó ahí. Y ya lo sabe la gente de a pie y lo sabe también…, llega arriba. Porque es muy importante que el político sepa que está… Es que lo ha dicho un libro. Es que lo ha dicho en la Universidad. Vale.
Claro.
Es que automáticamente si lo pone en un libro, ya la cosa cambia.
Sí.
Podrá ser mentira. Pero si lo pone en un libro, ya la cosa cambia. Lo del libro es muy curioso. Te podría contar un ejemplo. No sé si cabe en esta…
Sí. ¿Por qué no? Una anécdota. Sí, claro que sí.
Estoy asegurándome de que esté grabando.
Sí, cuéntame la anécdota.
Hace un tiempo andaba con cuestiones del agua precisamente. Y había un señor, dentro del grupo. Era un grupo que iba a un itinerario. No era turístico exactamente. Porque era para gente, supuestamente, de un contexto más culto. Pero bueno. Y andaba yo explicando algo relacionado con los aljibes. Y este señor que le gustaba mucho intervenir como para decir aquí estoy yo. Yo sé. Se me planta en medio, se pone delante del aljibe y me empieza decir: no, no, no. Y entonces da él su versión. Y dice: esto lo he leído yo en un libro. ¿Qué libro es? Es un libro tal tal. Y cuando empieza a darme la explicación: un libro que tiene la portada así. ¡Ese!
Lo he escrito yo. Ese libro lo he escrito yo. Es un libro que hay por ahí que se llama Arquitectura tradicional de Almería.
Sí.
Que lleva en la portado una foto de un aljibe.
Muy visual.
Es muy visual. ¡Ese! Pues, lo he escrito yo. ¡Claro!
Claro. Tener al autor al lado no es lo habitual.
Sí. Pero es que lo ha dicho el libro. ¡Ojo! No es que… Yo lo estaba diciendo allí. Y yo no tenía ninguna validez.
Ya.
Pero este señor lo había leído en un libro. Y eso ya eso sí que tenía validez. Lo digo por la…
Sí. No, sí, sí. Yo te entiendo. Porque muchas veces hasta que no está escrito, o ha salido por la tele…
O ha salido por la tele.
O ha salido por la tele, en las noticias, o tal… No existe, no tiene validez. No tiene valor. Entonces, bueno. Por eso es muy importante la difusión a todos los niveles, tanto a nivel escolar… Para que cuando esa persona crezca sepa lo que está viendo y lo proteja. Y lo defienda. Porque ahora, como habíamos dicho antes, los turistas van arrasando para tener un recuerdo se llevan lo que haga falta: una piedra… Lo que sea, un cactus…En la maleta. Sabiendo que eso pincha. Pero, bueno…
¡Mira! Estamos con la piedra seca. Podíamos haber cogido otro tema. Pero, bueno. Como hacemos muchas actividades divulgativas, hace muy poquito tiempo. Hará unas semanas hemos estado en lo que se llama… Bueno, yo he dado unas charlas en las Jornadas Europeas de Patrimonio, tres ahí en la Villaespesa, sobre estos temas. Pero previamente también habíamos estado en la Noche de los Investigadores. Una actividad que se hace, creo, en toda España.
Sí.
Y dónde la Universidad, sobre todo, coloca stands allí. Y nosotros colocamos uno de piedra seca. Y montamos una especie de taller para chavales. Un chaval que le encanta las cosas manipulativas. Cada vez menos. Porque estamos ya con los deditos para el móvil. Pero, naturalmente, nos gustan las cosas manipulativas. Los de mi edad hemos crecido pues inventándoos los juguetes, con palos y con piedras. Jugando con lo que había.
Sí.
Pero les sigue gustando. Bueno, pues tiene mucha atracción. Tiene mucho gancho. Lo digo por las actividades. Pues, fíjate, qué sencillo es montar un taller de piedra seca dónde se hace un mojón, que es una especie de montón de piedras apiladas.
Una especie de pilar.
Dónde se hace una cabaña. Lo que tú comentabas antes, de un chozo. Dónde se hace, bueno, cualquier cosa: un muro, un balate… Las mil cosas que se hacen de piedra. ¡Engancha! De hecho hay muchos juguetes que se basan un poco en la manera de…
Enganchar las piezas.
Sí. Porque la piedra seca se trata de construir con piedra, solo con piedra, y nada más que con piedra, utilizando el encaje y la gravedad, de tal manera que el conjunto actúa como un todo.
Sorprende que luego sea tan sólido.
Claro. Entonces hace un muro. Y el muro tiene… Se mueve como uno. La suma de cien piedras hace una piedra. Pues, es un poco el secreto de la… Quiero decir que estos tipos de patrimonio bien mostrado como enraízan con nuestra manera de imbricarnos con la naturaleza, pues, en seguida enganchan. Y enganchan a la gente joven. Aunque hay un tramo de edad en que ya no tanto. Cuando ya salen de esa parte más manipulativa y ya llegan al mundo del móvil, ya cuesta un poco más. Pero, después cuando llega a cierta edad, a la gente de nuestra edad, ya sí, empieza de nuevo a gustar. Pero, bueno, hay una etapa previa dónde ese patrimonio, en general, el que hemos llevado siempre. El que nos ha hecho sobrevivir. También de la piedra, y podemos hablar de mil cosas. Tiene bastante capacidad de difusión. Tiene campo.
Sí, tiene campo porque, en realidad, hay construcciones que se dan en toda España, y en toda Europa. No sé en América, pero… Sí se puede constatar que como la agricultura ha existido por toda Europa y por todo el Mundo. Bueno, en África también tienes chozos, tienes un montón de construcciones. Es algo muy intrínseco que no creo que cueste entenderlo. Lo que hace falta es saber verlo, ¿no?
Te pongo un ejemplo. Yo vivo en una zona rural allí en Madrid. Y necesitamos leña para calentar la casa. Y de vez en cuando venden un viñedo. Y ponen un anuncio en el Ayuntamiento para el que quiera leña que vaya allí y que corte lo quiera. Y así, limpia el campo. O sea, ayuda al dueño a liberar todas las vides que no quiere. Y fuimos allí, no teníamos herramientas prácticamente. Fue muy difícil. Y de repente me giré y dije: ¡ah, pues si hay un chozo ahí! Es del color de la tierra y estábamos al lado, y no lo habíamos visto. ¿Sabes? Hay un montón de construcciones que pasas de largo y si no te han dicho que eso está ahí, pasas de largo. Pasas de largo y no lo ves. Y luego viene el de la pala, porque como eso no lo ha visto nadie, pues, no importa. Bueno, a mi me resultó muy exótico el chozo. Yo me metí dentro, claro. Porque nunca había estado dentro. Lo podía ver desde la carretera. Pero esa oportunidad. Digo: ¡ah! Estamos aquí al lado cortando vides. Bueno, que nos llevamos cuatro ramillas porque no teníamos sierra de gasolina, ni nada. Nada más que unas tenazas. Pues, ¿qué te llevas? Nada más que los sarmientos. No nos pudimos llevar nada. Pero ya que estábamos allí, digo: pues si está aquí. Hay un chozo. Voy a entrar, que nunca he entrado. Y fue una oportunidad.
Hay muchísimos. Y tipologías de chozos no sabes cuantos hay.
Claro.
Hay muchísimas tipologías de chozos. De hecho, dentro del tema de arquitectura tradicional y de la piedra seca también, pues, hemos tocado ese tema. Y es un tema… Porque lo que tú dices: esa parte de me meto aquí. Me encierro, me meto. Y cuando llevas sobre todo chavales, le encanta.
Sí, porque es que la sensación es totalmente diferente a verlo por fuera.
Bueno, yo soy profesora de música y también nos pasó algo parecido con los órganos de las iglesias, ¿no? Siempre los ves desde abajo, hay una pared de tubos, y tal. Pero hicimos un curso y nos dejaron meternos dentro. O sea, dentro del órgano. Ver el secreto, el fuelle que es tan grande como tú. Y desde fuera no puedes imaginar eso, ¿no? Esa sensación. El poder experimentar eso, ya no se te olvida en la vida. Y quieres preservarlo, porque quieres que otro tenga esa sensación. Bueno, que me estoy desviando del tema.
No es que este patrimonio tiene algo que…
Son sensaciones que tienen un valor incalculable.
¡Exactamente!
No se pueden explicar.
La parte manipulativa, el olor, el sabor, eso se queda.
¡Exacto!
Eso se queda. Pasarán, no sé, 50 años y el día que estuviste en ese chozo no se te va a olvidar.
Claro.
Podrás olvidar mil cosas que has aprendido y que has volcado en un examen.
Sí.
Pero evidentemente. Cuando tu entras en contacto con la esencia, con la naturaleza. Cunado tú tocas, hueles, haces, construyes… Ese patrimonio sensorial, manipulativo… Porque somos así.
Sí, nos gusta.
Hemos pasado a aprender a través de una explicación. Jamás se ha hecho eso. El aprendizaje siempre ha sido empírico.
Sí. Y por imitación, muchas veces.
Sí, sí.
Tú ves como mastica un niño. Y ves cómo mastica el padre y dices: es que ha aprendido por imitación. Una cosa tan simple.
Y yo que imparto música, yo enseño por imitación. Vamos a tocar el xilófono, vamos a tocar la flauta. Hay que poner los dedos así, y tal. Y todo el mundo repite. O sea, hay cosas que por muchos tutoriales que te veas, al final es imitación. El tutorial. Por mucho que te lo expliquen, tienes que coger y hacerlo. Y la experiencia es, lo que yo creo, que más valor tiene.
Mi padre era carpintero. Y entonces, cuando los chavales salían de la escuela pues iban al taller. Un pueblo de dónde yo soy, había muchos talleres de carpintería. Y en la carpintería de mi padre siempre había varios aprendices, cuatro, cinco o seis aprendices, que salían de la escuela y allí… Bueno, allí aprendían. Allí pasaban de aprendiz a oficial. Y de oficial, normalmente se montaban. Pero llegó un tiempo en que eso se prohibió. Los chavales no podían estar trabajando. Aquello se prohibió. Había limitaciones legales. Y entonces empezaron a aprender en los institutos, en las escuelas de FP. Y cuando llegaban los que habían hecho su carrera, sus estudios, me refiero… Pues no sabían, tenían muchísimas limitaciones a la hora de encontrarse con un cepillo y con las cosas. ¿Por qué? Porque su aprendizaje era teórico. Es verdad que tenían una parte práctica pero…
Sí, pero no.
Esa parte teórica, pero la parte práctica… Se aprende mucho más, antes y más rápido y con más consistencia en el…
En el taller, claro. Pero bueno, como hay que tener una titulación para poder trabajar. Pues ahora garantiza que lo has visto de alguna manera.
Pero fíjate qué curioso. La titulación antes no la daba el Estado, la daba el pueblo.
Ya.
Fíjate. Yo te decía el ejemplo de mi padre. Mi padre era el Maestro Joaquín. Se llamaba así. ¿Quién es el Maestro? Estaba el Maestro Joaquín en carpintería, el Maestro Pedro en albañilería… Había cuatro o cinco maestros en el pueblo. Tres o cuatro maestros en el pueblo. Que era gente que ya habían demostrado su saber dentro de la comunidad. Y la gente de manera natural le daba el título de Maestro. Fíjate, el Maestro Pedro. Solo había un maestro albañil, me parece. Carpinteros, creo que había un par de ellos, sí. Bueno, pues, es Maestro, maestro dentro de su contexto.
Sí.
Claro, llega un momento en que ya ese saber ya no lo valida tu comunidad, sino que tiene que validarlo el Estado, para que tenga proyección. Bueno, pues, no es bueno ni malos, es así. Pero qué bueno es saberlo.
Sí. Mi padre, la familia de mi padre tenía una alfarería en Benahadux. Hacían ladrillos, botijos, y de todo, platos, y de todo, ¿no? Mi padre sabía utilizar el torno, lo sabía todo. Le dabas un trozo de barro y te hacía un león o cualquier cosa. Y a mí me encantaba lo del torno, la coordinación del pie con la mano para hacer las vasijas. Pero no tuve mucha oportunidad porque cuando falleció mi abuelo, la alfarería pues la cerraron. Mi padre era profesor, bueno, Maestro. Y cuando nos fuimos a Madrid, en el Instituto de la Paloma compraron un horno. Él llevaba la sección de alfarería y le enseñaba a los niños. Y todavía sigue el horno, allí funcionando. Pero con más limitaciones que antes. Porque mi padre sabía de esmaltado, de cómo cocer el barro, de forma práctica, no teórico. Y entonces le dejaron montar el horno. Pero nada que ver una experiencia de vida, con una titulación, sin la experiencia de vida. ¡Hombre! Si tienes titulación y experiencia de vida, ¡enhorabuena!
La semana pasada estuvimos precisamente en Benahadux, en tu pueblo. Porque hicimos un itinerario siguiendo las vías romanas. Al final no se pudo hacer porque había una carrera, y porque llovió. Pero, bueno. Entonces hicimos un itinerario un grupo de gente… Por cierto, sabes que se ha escrito un libro sobre Benahadux, se ha publicado hace muy poquito tiempo.
¡Ah, sí!

Yo he participado, en temas de cultura del agua y cosas así. Y venía, Pepe, que debe ser familia tuya por lo que me dices. Es un hombre con setenta años, me parece. Y en el camino salió el tema de la alfarería. Y entones, cuando fuimos allí… Ellos que son una Asociación Cultural de Benahadux que se ha perdido ese tema y que conviene… Un tema que es identitario en el pueblo. Que ha desaparecido completamente.
Sí.
Y bueno, estuvimos hablando de cómo… Porque se ha hecho alguna cosilla. El Museo de Benahadux, por ejemplo. Las reproducciones arqueológicas. Hay otras personas allí. Los hermanos Salas y esta gente, Bienvenido, etcétera. Están manipulando cosas de cerámica. Pero llegar un poco más allá. Buscar esas raíces ancestrales de Benahadux y pasarlas. Pasarlas del recuerdo a la realidad a través de un grupo de gente que todavía queda que sabe manipular. Eso es interesante, eso es patrimonio, eso es turístico, eso tiene mucho recorrido.
Sí.
Hace falta…
Hace falta ponerlo en marcha. Porque hacer un taller de alfarería y que te hagas tú, tu plato y tu botijo y tal, bueno, la gente sale encantada. Entonces, sí, sería buena cosa.
Dónde estaba la alfarería ahora hay bloques de pisos. Es que…
Lo que venimos hablando.
Era un solar enorme. Me acuerdo de que mi abuelo tenía conejos también, en unas jaulas allí. Y nos regalaba un conejo en Navidades. Y esas cosas. Pero bueno, sí. Va cambiando el paisaje con la urbanización y no se respetan los espacios.

En ese itinerario turístico que hicimos la semana pasada… Convenimos, aparte porque Benahadux tiene mucho romano, mucho, que había que incluir también, al pasar por tal o cual sitio, había que incluir también ese saber tradicional. Porque son saberes que es bueno preservarlos. Pero, que, además, tienen también valor añadido dentro del itinerario.
Claro. Si haces una parada, aunque sea de media hora y te haces un vaso, y te vas tan contento. Digo yo.
Sí, sí, sí.
Igual que si vas a Níjar y te haces una jarapa. Bueno, ya, eso es más complicado. Es más de media hora.
[Ríen los dos]
Pero bueno, son cosas interesantes.
Pues, yo creo que hemos hablado de todo. De las publicaciones… Bueno, no sé. ¿Si quieres añadir algo más?
Las publicaciones están hechas con esa finalidad. A mí no me gusta escribir.
[Ríen los dos]
Lo paso mal escribiendo, pero tengo que escribir.
Claro.
A veces no tienes más remedio porque hay que sacar ciertas cosas. Porque si tu ves que hay algo que se va a perder y tú tienes la responsabilidad de decir: ¡mira! Aquí había un molino. Hablábamos antes. Esto es un desierto. ¿Sabes que antes ahí había un molino? Pues habrá que decirle al alcalde: oye mira eso es un molino. ¿Qué es un molino? Se lo explicas. En fin. Entonces, lo ideal es publicarlo. Porque una vez que lo publicas ya es que lo ha dicho un libro. Sale en un folleto.
¡Exacto!
Entonces, ya, si lo ha dicho un libro y lo ha dicho un folleto, entonces toma otro valor. A veces hay que hacer esas cosas, aunque no quieras.
Bueno, pues, muchas gracias por la entrevista. Esperamos ver más publicaciones. Poder hacer los itinerarios. Y aprender muchas cosas.
¡Cuando quieras!
Conclusiones Finalizamos la entrevista con la sensación de que queda mucho por hacer. El trabajo iniciado es la punta del iceberg para redescubrir un territorio que ha estado mucho tiempo abandonado porque no ha sido rentable económicamente. Hasta que no llegaron a la provincia el cultivo en los invernaderos, y luego, el turismo masivo de sol y playa, junto el gastronómico de tapas. Y quizá, en último lugar, pero no menos importante, el turismo cultural de redescubrimiento de nuestra historia y tradiciones, con un patrimonio cultural ligado a las producciones cinematográficas, junto con las edificaciones históricas como la Catedral y la Alcazaba. Pero, también contamos con otro patrimonio cultural, el que solo está a la vista del que sabe ver y entender, con otra mirada, el territorio que nos rodea. No hablamos de un turismo de masas, sino de un turismo de redescubrimiento de quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Buscamos la sostenibilidad en la utilización de los recursos que nos rodean y quizá la clave sea redescubrir nuestras tradiciones con los itinerarios sobre la Arquitectura Tradicional, la Cultura del Agua, de la Piedra Seca, y el Estudio Interdisciplinar del Territorio Almeriense. Sólo, a través, del conocimiento del pasado podremos alcanzar el futuro.




























