Si estás leyendo este artículo es probable que sea porque has notado algún comportamiento “raro” en tu vista y te han comentado que puede ser “presbicia”, también conocida como vista cansada. No te apures, la presbicia no es ninguna enfermedad y hoy te vamos a contar su solución.


Antes de nada vamos a aclarar qué es exactamente la presbicia. Se trata de una dificultad visual que aparece inexorablemente pasados los 40 y que produce problemas al enfocar los objetos cercanos. El cristalino es la estructura de nuestro ojo encargada de enfocar objetos situados a diferentes distancias (lo que se denomina “reflejo de acomodación”), pero conforme pasan los años va perdiendo esta facultad.

¿Se puede evitar la vista cansada?

La presbicia le aparece a todo el mundo ocurre a todo el mundo, antes o después, es ley de vida. Por tanto a la pregunta ya han quedado respondidas ambas preguntas: es una dificultad visual y no se puede evitar su aparición.

¿Cómo puedo saber si tengo presbicia y necesito usar gafas progresivas?

Hay varios rasgos muy característicos entre las personas que comienzan a padecer la presbicia:

  • Extender los brazos al tratar de leer un periódico.
  • Fatiga visual y dolor de cabeza al leer de cerca.
  • Picor o escozor de ojos trabajando con el ordenador.
  • Dificultad para leer letras pequeñas.
  • Objetos lejanos algo borrosos.
  • Levantar las gafas para no ver borroso.

¿Qué remedio hay para corregir la vista cansada?

Existen varias soluciones para la presbicia:

  1. Gafas progresivas: Precios cada vez más económicos han hecho de esta primera opción la más popular. Consiste en lentes progresivas personalizadas. Es una tecnología moderna pero a la vez muy testada. No solo corrige la presbicia, sino otros vicios de refracción de nuestros ojos. Nosotros recomendamos la marca líder mundial en lentes progresivas: Varilux de Essilor, por ser la que más invierte en investigación y la que tiene los mejores cristales progresivos. De hecho una de cada 4 lentes progresivas que se venden en todo el mundo son Varilux, en total 400 millones de personas ya han probado las lentes progresivas Essilor.
  2. Una segunda opción económica pero nada aconsejable es utilizar “gafas pregraduadas” o “gafas de lectura”, que se venden en algunos mostradores de farmacias y ópticas sin prescripción oftalmológica ni revisión óptica. En opiniones de expertos es una solución chapucera que puede ser contraproducente y nociva para tu salud visual. No consiste en un aumento progresivo de los objetos, sino en varios aumentos fijos en la lente.
  3. Lentillas progresivas: La tercera opción es la más cara, la menos popular y la que más riesgos entraña. Se trata de someterse a una implantación quirúrgica para insertar una lente intraocular, que es básicamente una lente artificial de silicona de tipo convergente. Si se trata de lentes que no sean plegables habrá que dar puntos de sutura, y en cualquier caso no soluciona e problema al 100%.
  4. La cuarta opción es la que utiliza la tecnología más antigua (data del siglo XVIII) y consiste en usar gafas bifocaleslentes bifocales. Son lentes correctivas con dos potencias diferentes. Se suelen utilizar si la persona también tiene miopía o hipermetropía, y si no le importa llevar gafas poco estéticas.

 

Así que ya lo sabéis, nada de venirse abajo por haber comprobado los primeros síntomas de vista cansada. Existen soluciones y cada día más ofertas gafas progresivas, por lo que puedes adquirir gafas progresivas baratas a precios que hasta hace unos años eran impensables.

 

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