El retestinado es un inconformista acelguizado. Aquella persona que, por definición, está en contra de todo pero que no hace nada (más allá de quejarse) para cambiar y ve pasar la vida desde su sofá con el morro torcido ante la injusticia global. La responsabilidad de todo lo que le pasa está en agentes externos: el tiempo, el mundo, la globalización, la empresa, su jefe, su madre, sus hijos, el mercado laboral, el político de turno, Amancio Ortega…

Mi abuela se inventó este término (tenía su propio diccionario terminológico y unas cuantas teorías apasionantes) y ya no concibo la vida sin él, ya que define a un tipo de persona que prolifera a nuestro alrededor y que, antes de bautizarles como retestinados, no tenían una denominación propia.


El retestinado es reactivo, salta ante cualquier estímulo para repartir negatividad a su alrededor y no puede soportar el éxito ajeno, aunque no hace nada para cultivar el éxito propio.

Es ese amigo que siempre dice que no al restaurante que propones para ir a cenar pero que nunca propone nada, ese hermano del eterno “yo nunca, siempre ellos” o el compañero de trabajo que se queja porque las cosas no cambian “aquí las cosas se han hecho siempre así” o porque cambian “¿un brainstorming para innovar? que nos dejen trabajar”, se queja si hay algún incentivo “¿Cesta de navidad? Venga a gastar dinero en vez de subir los sueldos” pero también si no lo hay  “¿Que no hay cesta de navidad? Esta empresa no puede ser más cutre, que vergüenza”.

Los retestinados son tóxicos, les reconocerás porque siempre llevan sobre sus cabezas una nube negra y gafas de sol, por eso lo ven siempre todo negro. Cuando te cruces con uno, lo mejor que puedes hacer es dejar todo lo que tengas y huir campo a través.

Frase motivacional de Steve Jobs. El Magacín.

El ecosistema de los retestinados ha proliferado los últimos años gracias a la plataforma que les ofrecen las redes sociales, perfectas para dar rienda suelta a sus críticas cero constructivas.

¿PERO… QUÉ HACEMOS PARA LUCHAR CONTRA LA RETESTINACIÓN?

Contra la retestinación… proactividad. La vida pasa en un pis pas para vivirla retestinado. Coge las riendas y toma tus propias decisiones, márcate una meta y lánzate a por ella ¿qué haces ahí mirando?

Un punto de vista. El vaso medio lleno. El Magacín.

Hay muy pocas cosas sobre las que no podamos hacer absolutamente nada, y en esos casos como decía Victor Frankl “si no puedes cambiar una situación el desafío consiste en cambiarnos a nosotros mismos”, un par de ejemplos:

  • Julio Iglesias tenía un futuro brillante en el mundo del fútbol, tras un accidente de coche se quedó prácticamente paralítico durante año y medio. Postrado en la cama empezó a tocar la guitarra y a componer para quitarse la pena de no volver a jugar, hasta que decidió presentarse al festival de Benidorm ganando el primer premio con “La vida sigue igual”.
  • Christopher Reeve quedó tetrapléjico tras un accidente de hípica, su caso resultaba aún más impactante al haber encarnado al mayor héroe de la historia del cine y, sin embargo, lejos de esconderse del mundo, el superhéroe de la ficción palidecía ante el superhombre que demostró ser realizando una increíble labor social y conviertiéndose en un referente para aquellos que estaban en su situación.

Cada uno somos dueños y responsables de nuestra vida. No hay nada peor que ser una acelga. ¡No te quedes sentado esperando a que te digan lo que tienes que hacer, pregúntate que quieres, investiga, muévete y decide por ti mismo!

Ahí van cinco consejos contra la retestinación con ejemplos cotidianos poco sesudos:

  • No vetes un plan o propuesta sin dar una alternativa, coge tus críticas y utilízalas para la construcción de algo mejor. Sí, si puedes.
    Un clásico de la relación de pareja. Sábado por la noche, vais a ver una peli. Tú vas proponiendo y proponiendo sin ver la luz al final del tunel: “una comedia? No, no me apetece comedia. ¿De miedo? No, que luego sueñas. No, que es cursi… en fin… ¡da una alternativa hombre! (otros
    clásicos de hoy y siempre: “qué comemos hoy”, “dónde vamos a cenar”, ¿qué me pongo?” …).



  • No continúes reconcomiéndote en tu propio jugo acélguico con algo que no te motiva o con lo que no estás de acuerdo. “No esperes resultados diferentes si haces siempre las cosas igual”.
    Acelga me vino a ver para contarme que su jefe nunca le proponía impartir cursos de formación, siempre los impartía la misma persona del equipo porque a él “le tenía manía”. Yo le pregunté si le había comentado que le gustaría impartir
    formación, acelga me dijo que no, que su jefe debería saberlo. “Acelga, tu jefe no es tu padre, no tiene por qué saber lo que te pasa. Díselo y seguro que cambia la situación”. Así fue.

 

  • Céntrate en aquello sobre lo que puedas hacer algo (círculo de influencia) y no sobre lo que no está a tu alcance (círculo de preocupación), y tu circulo de influencia cada vez será mayor.
    Un atasco. Llegas tarde a la oficina. Puedes perder ese tiempo parado en el coche, en gritar, patalear y quejarte (el atasco seguirá ahí), o aprovechar para llamar a tu madre, que nunca encuentras tiempo, hacer la lista de la compra, leer ese artículo que tienes pendiente o cantar a voz en cuello.

 

  • Amplía tus horizontes, ¡en un mundo global las posibilidades son infinitas! Las personas de éxito son aquellas que visualizan los resultados antes de lanzarse a por ellos, porque si sabes cuál es tu meta es más fácil establecer los pasos para alcanzarla.
    Cuando ofrecieron a mi marido expatriarse a Chile no lo dudamos un momento. Me apasionaba mi trabajo en RRHH pero decidí dejarlo en stand by para lanzarme a la aventura chilena. Siempre había querido escribir así que hice un curso online y puse en marcha mi propio blog –
    Un punto de vista– para compartir mi aventura, experiencia, y puntos de vista y sólo proponiéndome hacerlo he podido convertir en realidad una meta que veía muy lejana.



  • Empatía y empatía: Si eres capaz de ponerte en el lugar del otro y entender desde su punto de vista (aun no estando de acuerdo) y poner el foco en el tú en lugar de en el yo, la nube negra acabaría desapareciendo… siempre primero entender para luego ser entendido.

Un claro ejemplo de retestinamiento conjunto: con la declaración o no de independencia de Cataluña, España está atravesando un periodo de quiebra social, fruto, en gran parte, del retestinamiento fraguado a fuego lento durante años y años. Estoy segura de que con empatía, comunicación y escucha no se hubiera llegado a este punto. Un clásico en los discursos de unos y de otros: nadie escucha al otro con intención de escuchar sino con intención de contestar y atacar buscando los puntos débiles, en lugar de contruir algo distinto que convenza a todos.

En definitiva, que ser o estar retestinado estoy segura que consume vida, así que nademos en un vaso medio lleno en el que cada brazada nos lleve más rápido a conseguir nuestras metas, porque, a nadie le gusta tener cerca a un retestinado. No queremos acelgas en nuestra vida.

 

Blanca Rodríguez Lainz. El Magacín.
Un artículo de Blanca Rodríguez Laínz  

@lavidadesdeunvasomediolleno
Autora de –Un punto de vista

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