A menudo estamos tan ocupados con nuestras actividades diarias que dejamos de lado lo realmente importante: vivir bien. En realidad, lo ideal no es sobrevivir al día a día sino tratar de disfrutar nuestro paso por este mundo. Por eso es tan importante lograr una vida equilibrada, alcanzar bienestar físico y mental y, en general, sentirnos satisfechos con lo que hacemos diariamente. Conseguir todo eso significa tener calidad de vida.