Juan y Carol ya son gente de la Indica, son un argentino y una ecuatoriana que se conocieron en España. Son los autores del blog Viajando x un Sueño, y ya llevan 12 años viajando juntos por 35 países de 4 continentes. ¡Casi nada! Hoy tenemos la suerte de contar con un artículo redactado por ellos donde relatan su experiencia en la India. ¡Que lo disfrutes!:

Dicen que que cuando vas a la India, o te enamoras de ella o la odias. Parece que todo es extremo… o al menos eso era lo que había leído y lo que me comentaban antes de ir.

Me considero una persona tranquila, ni más ni menos impaciente que cualquiera, pero con costumbres bien latinas, como hacer fila de a uno, como mucho de a dos personas, para comprar, consultar, lo que sea… respetar el espacio vital de cada persona ;P En fin, no atosigar, respetar de una manera… digamos occidental (que quede claro, no mejor sino diferente).


Pues bien, cuando llegas a este hermoso país, por más que vayas con todas las ganas de amarlo para siempre, habrá un momentito de odio (o momentazo, según el cansancio, el tiempo… las variables afectan cuando viajas, sí. 😛 ), pero es que eso es la gente de la India. Su gente es lo que hace que te enamores de la India, y que la odies también, y esa idiosincrasia tan radical, es lo hermoso de este país.

Te vas a encontrar con gente que va a querer darte algo, sí algo, lo que sea, lo que pueda, lo que tenga. No vas a necesitar hablar ni inglés ni hindú ni bengalí, ni ninguno de los muchos idiomas que se hablan en la India, para que te ofrezcan desde chai (té típico de la India muy dulce y riquísimo) comida, o una historia que te hará intercambiar mímica y sonrisas… quítate el miedo, si es que lo tienes, a esas personas, a las que dan una mirada amable, una sonrisa tierna. No te guíes por las castas indias, no te dejes influenciar por eso… obsérvalo, entiéndelo si puedes, respétalo pero que no te influya en el trato.

Juan rodeado de indios. Viajes El Magacín.

También vas a querer “matarlos” proporcionalmente a lo que los amarás otras veces. Los indios, tienden a ser muy curiosos, quieren saberlo todo de ti, de tu pareja y de tu religión, las preguntas típicas eran: ¿cómo te llamas? ¿cuántos años tienes? ¿estás casado? ¿cuántos hijos tienes? o ¿cuando los vas a tener?, y ¿de qué religión eres?… esas preguntas nunca fallan. con otros que no hablaban inglés, y hacíamos mímica para entendernos… bueh! ahí uno interpreta y contesta lo que puede como puede, pero más o menos también serían las mismas. Al principio te hace gracia. A nosotros nos gustaba, pero si te toca un día malo (porque todos tenemos días malos) tienes que aceptar esas preguntas de cada indio simpático que te ve, que son muchos, te lo puedo asegurar 😛

Esa sería la parte light de los indios: las preguntas. A mí lo que me sacaba de quicio era el contacto, el no respetar el espacio vital. ¿Hacen fila? Sí, pero a ver cómo lo explico. En el espacio donde nosotros hacemos fila, digamos que hay 3 personas. Ellos son 6, 7 o más en menos de un metro cuadrado. No exagero, ¡se tocan haciendo fila! Hay excepciones, encontramos lugares hermosos donde dejaban los zapatos de cada uno en la fila y se sentaban, pero no abundaban esos lugares.

Prepárate para que se intenten colar en la fila, que duerman en tu litera en el tren, y obviamente, las estafas. Las estafas están a la orden del día, hay que saber elegir la estafa menor. Si te informaste y un trayecto son 10 horas, y te dicen que no que son 5 y vas a llegar de día dúdalo. Dúdalo mucho. si necesitas gafas polarizadas de calidad cómpralas en España, aquí lo que te venden no merece la pena.

“En el espacio donde nosotros hacemos fila 3 personas ellos 6, 7 o más.”

A nosotros viajando por el Rajastán nos dijeron, nos juraron, que llegaríamos a hacia las 9:00h como muy tarde… A nosotros no nos salían las cuentas, pero subimos de todas maneras al autobús. Llegamos a las 02:00h, todo oscuro, con una jauría de “amigos” intentándonos conquistar para que fuéramos a su hotel… Ahí pasamos miedo, pero un miedo raro, mezcla de impotencia, y de odio porque nos habían estafado. Pero iban con nosotros otros gringos extranjeros que llevaban más tiempo y más resignación. De ellos aprendimos a no enojarnos por lo inevitable.


Hay gente buena y mala en cualquier lugar del mundo. Sólo intentamos que se sepa más o menos con lo que puedes llegar a encontrarte en este hermoso país, con sus costumbres de a pie, con su tolerancia y su intolerancia, con su amor y su odio, porque no todo es de color de rosa, pero a lo que no sea color de rosa sácale jugo y aprovéchalo 😉

Conclusión: nosotros tuvimos un amor-odio muy profundo con los indios, que no con el país. Eso sí, siempre, siempre vamos a querer volver a reencontrarnos con ellos, porque ese amor-odio es sincero, incluso en estafas… si no me entienden esta parte, vayan, visiten la India, recorran ese hermoso país y quizá tengamos una experiencia compartida, porque las experiencias son propias e intransferibles (por suerte).

Juan y Carol
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