Descubrimiento de América por Cristobal Colón
Descubrimiento de América por Cristobal Colón

Esta vez, en San Francisco (Estados Unidos), una estatua de Cristóbal Colón es removida de la capital estatal para poder lidiar de una mejor forma con el legado que ha dejado el racismo en toda la nación. ‘En este momento importante en nuestro país, todos estamos examinando las formas en que el racismo institucional y estructural impregna nuestra sociedad’. Es así como la Comisión de Arte de San Francisco comunicó la retirada de la figura del italiano que, bajo plena autorización de los Reyes Católicos, descubrió en 1492 unas islas que se convertirían en la puerta de un nuevo continente. Un nuevo mundo que marcaría un cambio total en nuestra forma de ver todo. Todavía rendimos tributo esa hazaña, ese descubrimiento que lejos de convertirse en ‘el hecho histórico’ por antonomasia, se ha convertido en símbolo de vergüenza y modestia. Algunos siguen con las manos en la cabeza desde aquel 1492, pero ya es hora de bajar esos brazos y abrir más las orejas, para poder valorar las cosas que disfrutamos después de ese encuentro.


Gracias, Colón. Se lo dicen poco. Últimamente prefieren retirarle monumentos y homenajes, grafitearle la cara e incluso juzgarle. Como si es que pudiéramos juzgar aquello que hizo hace seis siglos con nuestros grandes y abiertos ojos de 2020. Como si descubrir tierras y adueñarse de ellas fuera lo más fashion para este verano o la última campaña de El Corte Inglés. Le digo gracias, no por lo que hizo ni cómo lo hizo, sino por lo que ha ocasionado siglos después. Gracias a que un puñado de españoles analfabetos se involucraron en la búsqueda de las Indias, descubrieron todo un continente fértil en gentes y en ritmos, y creo que ha sido nuestro gran tesoro en tierras piratas. Porque si Colón no hubiera descubierto América, nuestra Lola Flores nunca hubiera podido brillar en el Madison Square Garden de Nueva York a triunfar bajo el lema ‘no sabe cantar, ni sabe bailar pero no se la pierdan’. Gracias a él, La Faraona pudo lucirse como si en Utrera estuviera, en Manhattan.

Aquellos Reyes del pasado

Pero no solo fue ella quien cruzando el charco pudo darse a conocer. La reina de las rancheras, o más conocida aún como La Española más Mexicana, Rocío Dúrcal, se haría un hueco en el panorama ranchero mexicano siendo madrileña. La lengua, o quizá la sangre caliente, la colocarían en el top de la música en español. Julio Iglesias, que en 1985 fue el segundo español en conseguir una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, se coronaría como todo un Don Juan de origen español, que enloquecía con su aire y voz a todas las nacionalidades. Junto a este club de reyes y reinas de España, se unen también el que, como Cristóbal Colón, cantó una vez ‘America, América’, Nino Bravo, o La Más Grande, tanto en España como en Latinoamérica, Rocío Jurado, cuyo fallecimiento hizo abrir los telediarios de todos los países de habla hispana. No solo España, sino México, Colombia o Chile la recordarían como la máxima representante de la música española. Se unen también Tino Casal, Raphael, Massiel, Marisol, Mari Trini, Manolo Escobar, Joselito y un sinfín de nombres, que pudieran ustedes esperar fumando como Sara Montiel, para completar la lista de españoles reconocidos y valorados en las Américas, pero no tendrían suficientes cigarrillos.

Estos Reyes del presente

De España a América y viceversa, porque también fueron ellos los que nos hacen vibrar en más de una ocasión. Sin América, nunca hubiéramos visto un cara a cara de Jennifer López y Marc Anthony cantándose ‘Olvídame y pega la vuelta’, del grupo argentino Pimpinela. Jamás hubiéramos visto un mundial de Francia a ritmo de ‘La Copa de la Vida’ del puertoriqueño Ricky Martin. O discotecas españolas repletas de Thalía por todos sus rincones. No hubiéramos visto nunca como Gloria Estefan cantaba a su Cuba natal, o a Shakira moviéndose como ‘Loca’ en La Barceloneta. Todos hijos, nietos y biznietos de los ritmos cubanos y caribeños de la cubana más internacional, Celia Cruz, aquella que nos enseñó que la vida es un carnaval, que todo pasa y que al mal tiempo buena cara.

Colón, hoy te retiran de cada vez más espacios públicos, parques e instituciones. Te vejan, insultan, agreden tus estatuas y olvidan tu historia. Llegará el momento en el que borren tu nombre de los libros de texto y será en ese mismo momento en el que le den candela a la tecla ‘borrar’ del ordenador, cuando nos condenemos a repetir esta historia, que lejos de ser bonita o fea, nos ha traído grandes memorias. Y que han hecho que el sufrimiento de 1492 se torne en ‘azúcar’, como bien decía Celia. La vida no siempre es cruel, como clamaba ella, son momentos malos y todo acabará pasando, por eso aún confío en que esos príncipes y princesas que un día cantaron por España, por Cuba o por México, nos aguarden y no permitan que borren pretextos que sirvieron para descubrir magníficas personalidades. Porque como cantó un día La Lupe, creo que todo esto es tan solo ‘Puro teatro’.

Por Roberto Cortés Bermejo

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