Curiosamente, el baloncesto surgió más por una necesidad que por diversión. Empezó a popularizarse en 1891 de la mano de James Naismith, para convertirse después de muchos años en una megaindustria multimillonaria, colmada de atletas increíbles, algunas controversias y millones de fanáticos.

Nace como la respuesta a una necesidad de hacer algún tipo de actividad física durante el invierno, puesto que no se podía realizar actividades deportivas de exterior en el norte de los Estados Unidos.

En los juegos olímpicos de 1928, el baloncesto fue un deporte de exhibición, y pronto alcanzaría la importancia que tiene hoy, un poco más tarde en 1936, al convertirse en categoría olímpica.

El jugador más grande que ha tenido el baloncesto, considerado por muchos como el mejor de la historia a nivel mundial, es Michael Jordan. En toda su carrera anotó un total de 5.987 puntos, convirtiéndolo en una leyenda de este fabuloso deporte.

Aunque inicialmente una de las reglas dictaba que solo era para hombres, en 1892 una profesora de educación física en el Smith College, modificó esas reglas a conveniencia de las necesidades femeninas, pero no es hasta 1976 cuando el baloncesto femenino es admitido como deporte olímpico.


Muchas cosas han cambiado desde entonces, desde el color inicial del balón que era de color marrón, hasta el naranja actual –por la necesidad de un color más brillante– y los diferentes cambios en el tamaño y elementos de la cancha.

La NBA (National Basketball Association) se fundó en 1949, cuando se combinaron la NBL (National Basketball League) y la BAA (Basketball Associate of America).

En los juegos de baloncesto se analizan curiosidades a nivel científico, como las probabilidades al encestar, el rendimiento y la conducta de los jugadores. Es por ello que pocos saben que detrás de un partido se esconden investigaciones que se relacionan con la biología, la física y las matemáticas.

Algunas personas se basan en ellas a la hora de apostar en baloncesto; siguen una estrategia que se basa en estudiar criterios, analizar tendencias y conocer mejor las características del mundillo.

La explosión de adrenalina, el ritmo incesante y ese carácter variante que caracteriza la esencia del baloncesto, lo ubican como un juego ideal para apostar. Es una experiencia sumamente dinámica y entretenida en tiempo real, por lo que se ha convertido en una de las preferidas en las apuestas deportivas.

Muchas casas de apuestas ofrecen un listado inmenso de categorías para elegir, incluyendo el baloncesto como una de las más demandadas. Es probable que sea porque a diferencia de lo que sucede en otros deportes, en el baloncesto no existe el empate, de forma que los resultados posibles se reducen a dos, y esto resulta muy interesante para muchas personas.

Lo que está claro es que el baloncesto es uno de los deportes con más seguidores del mundo y que cada día aumenta su número de adeptos significativamente.

 

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