Hace pocos días, me propusieron publicar un artículo en una revista digital que se llama El Magacín. Sin duda, era una excelente oportunidad para alguien que comienza en el mundo de las letras y un verdadero halago el que se fijaran en mí. En la actualidad, ando terminando la segunda parte de la trilogía «El coleccionista de misterios» (obra que espero que vea la luz a finales de este año). Mi primera novela «La triste mirada del artista» de venta en Amazon y pudiéndose encargar en cualquier librería de España, es el pilar sobre el que sustentaré este pequeño artículo.

Mis palabras derivan de todo el proceso creador y los obstáculos que he tenido que ir superando para que mi obra pueda ver la luz. Por suerte o por desgracia, de lo que te cuentan a lo que luego uno vive… hay un mundo.

Lo primero a lo que todo escritor ha de enfrentarse es a el modo en el que quiere publicar su obra. Es en ese momento cuando descubres que todo lo que tienes en tu mente sobre la literatura es falso. Te afanas por publicar con una editorial convencional; una editorial que no te pida dinero, publicite tu obra y se encargue de distribuirla. Suena bien, ¿verdad? Pues desengañaros, no es todo tan bonito como se pinta. Las editoriales que aún publican de manera convencional no apuestan por esos escritores nuevos. Ya que gastan su tiempo y dinero, prefieren apostar por valores seguros (aunque esto no siempre sea sinónimo de calidad). Así que tras remitir infinidad de propuestas literarias a editoriales y agencias literarias, descubres que tu obra no le interesa a nadie. Triste, pero es la realidad. Es en ese instante, ese momento en el que tus sueños comienzan a desmoronarse como un castillo de naipes, cuando hay que tener la cabeza fría y pensar en lo que quieres hacer. Cuando la posibilidad de publicar sin tener que poner dinero la ves como algo lejano y utópico, llega el momento de buscar otra forma de conseguir realizar tu sueño. Buscas, miras, rebuscas en internet la mejor manera de que tu obra vea la luz. Es ahí cuando descubres la herramienta gratuita que el gigante Amazon pone a nuestro servicio o las editoriales con las que puedes autoeditar (pagando por servicios y cada edición que realices). Por desgracia, descubrí que es en esa etapa cuando te sientes como una mera mercancía. Del total mutismo o rechazo de algunas editoriales, ahora hay infinidad de ellas que te quieren (o mejor dicho, quieren nuestro dinero). Has de sentarte y pensar fríamente cual de las dos opciones que tienes es más interesante para ti.



Yo, tras sopesar ambas opciones, me decidí por publicar con una editorial. Tras mirar infinidad de propuestas, decidí confiar en la única editorial que hasta ese momento me había tratado como a una persona y no como a un simple presupuesto de edición. En mi caso, es la Editorial Fanes. Es una pequeña editorial cántabra que está en proceso de crecimiento y con la que he contraído matrimonio para mi primera novela. Y es que hace unos meses, publiqué mi primera novela. Comenzaba a caminar por el sendero literario con las mismas ganas con las que un niño se levanta la mañana de Reyes. Fue, como todo escritor sabe, muy largo el proceso hasta tener la novela entre mis manos. Infinidad de folios reescritos, nuevos y revisados, multitud de cambios y revisiones… hasta que todo ello culmina en la primera maqueta que te pasa la editorial. Gran parte del trabajo está ya hecho, pero aún queda lo más difícil. Cuando das el visto bueno y tu obra pasa a imprenta es cuando llega el momento más desesperante: la espera. Esperar no le gusta a nadie y si encima esperas que llegue tu obra impresa… es aún peor. Pero bueno, supongamos que has sobrevivido a la lenta agonía de días que transcurren hasta que te llega la primera edición. Y os aseguro que es uno de los días más especiales de tu vida.

¿Y ahora qué? Esta es la terrible pregunta a la que todos nos enfrentamos. Yo, acertadamente o no, decidí optar por un paquete editorial en el que la edición es bajo demanda (al fin y al cabo, en la mayoría de las editoriales en las que hay que pagar para publicar se hace así). ¿Qué quiere decir esto? La editorial no tiene ejemplares físicos de la obra, no obstante, a través de ella y de muchas páginas web de librerías se puede encargar la obra y se imprime en imprenta los ejemplares que se necesiten. De esta forma, la obra nunca queda descatalogada por falta de ejemplares (aunque como todo en la vida, también tiene sus cosas negativas). Tengo mi obra publicada, tengo ejemplares, pero aún no la conoce nadie. ¿Cuál es la solución a este problema? Dependiendo del paquete editorial que se contrate, entrarán o no las presentaciones. Yo no contraté este servicio, aunque sí que tenía muy claro la ciudad en la que quería presentar primero y dos sitios en los que poder hacerlo. Así que, sin pensármelo dos veces, me puse en contacto con la Asociación Huerta de San Antonio para presentar mi novela en el incomparable marco de San Lorenzo, una iglesia vacía (que poco a poco van rescatando de la ruina a la que estaba abocada si nadie lo remediaba) que esta asociación ha convertido en un espacio para la cultura con cabida para exposiciones, conciertos, presentaciones de libros…

Libros físicos, presentación… todo está hecho ¿verdad? Nada más lejos de la realidad. A nosotros, esos a los que ahora llaman escritores indies (yo, a pesar de pasar por una editorial considero a mi obra como autopublicada), cada pasito que damos es un reto al que enfrentarnos. Así que, hecho todo esto, se me ocurrió crear un blog en el que plasmar todo aquello que iba sintiendo, contar mis experiencias, expresarme libremente. De momento, este cuaderno de bitácora crece igual que lo voy haciendo yo día a día. Y no, no todo es tan fácil como quieren hacernos ver. Detrás de cada novela publicada por un autor novel hay innumerables horas de trabajo, esfuerzo y, por desgracia dinero. No obstante, es nuestro sueño y cada novela que lee la luz es nuestro pequeño legado para la historia.

Autor del artículo: José Javier Granero Molina; autor de la obra: «La triste mirada del artista» (primer volumen de la trilogía «El coleccionista de misterios»).



SINOPSIS DE “LA TRISTE MIRADA DEL ARTISTA”

Tras un día para olvidar en el que el mundo de Javier se desmorona, decide dar un cambio radical a su vida. Concluida su historia de amor con Isabel, decide centrarse en sus estudios y el desamor lo hará huir de esa cruda realidad que lo asfixia y lo consume día a día.

Después de estar durante varios años alejado de su amada ciudad, regresa dispuesto a quedarse. En ese duro periodo de adaptación, Javier se verá obligado a luchar con viejos fantasmas del pasado.

No obstante, no todo será malo. Su reencuentro con Rocío hará que revivan viejos sentimientos ya olvidados y hará que se vea envuelto en la mayor aventura de su vida.

Un diario, escrito en su día por un buen amigo de Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni, conocido popularmente como Miguel Ángel, será el punto de partida de la increíble y fascinante investigación que llevarán a cabo por el casco histórico de la ciudad. A lo largo de esta, Javier llegará a cuestionarse si todo lo que asumimos como real verdaderamente lo es.

“Es necesario diferenciar las cosas: lo que siempre existe sin haber nacido, y lo que siempre está comenzando sin jamás llegar a ser”.
Platón (427 a.C. – 347 a.C.)

BIOGRAFÍA DE JOSÉ JAVIER GRANERO

José Javier Granero Molina, (Úbeda, 1980). Desde pequeño, siempre ha estado apegado al mundo de las letras, primero como lector y más tarde como escritor. Tras finalizar sus estudios de Magisterio en la Escuela Universitaria de Magisterio de la Sagrada Familia en Úbeda en 2002, comienza su aventura en el mundo de la enseñanza.

Apasionado de las letras, tras haber leído a todos los grandes maestros clásicos, se adentra en el mundo de la ciencia ficción a través de la colección de libros de Julio Verne que tenía en casa su padre. Con los años, sus pasos se irán encaminando hacia el género de ficción

Tras escribir varios artículos relacionados con el mundo de la educación y colaborar en alguna revista, decide terminar un viejo proyecto casi olvidado. La novela, comenzada hace ya algunos años, queda relegada a un segundo plano. Una vez decidido a terminarla y publicarla, “La triste mirada del artista”, primera parte de la trilogía titulada “El coleccionista de misterios”, inaugura su camino por la difícil senda del mundo literario.

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