La literatura y la música tienen la capacidad de hacernos pensar sobre la condición humana, nuestros sueños e ilusiones, nuestros problemas y dificultades y todo lo que atañe a nuestra vida, pasiones e intereses.

Deben servirnos para descubrir, analizar y reflexionar desde las grandes preguntas que nos hacemos en nuestra vida a las más simples de las necesidades o preocupaciones que se nos plantean. Un texto literario y una pieza musical sirven de nexo de unión para un tema o una reflexión. En este caso, el hilo conductor de este artículo es el insomnio. Esa falta anormal del sueño o la dificultad que en algunos momentos tenemos para conciliarlo está detrás de muchas situaciones estresantes y problemáticas que afectan a nuestra vida diaria, con mayores o menores consecuencias según la gravedad o trascendencia con que la suframos.


Una página de uno de los grandes escritores de la segunda mitad del siglo XX como Gabriel García Márquez y una pieza musical, extraída de una ópera de comienzos del mismo siglo de Giacomo Puccini se unen para tratar el insomnio desde dos puntos de vista diametralmente opuestos: el primero como un gran cuento fantástico con tono de historia épica y la segunda dentro de un monumental cuento oriental.

Luciano Pavarotti. Nessum Dorma. El Magacín.

El insomnio, con tintes de maldición, aparece en los primeros capítulos de Cien años de soledad, la novela que supuso la consagración de Gabriel García Márquez y el pistoletazo de salida del boom de la literatura hispanoamericana

En su monumental tesis universitaria García Márquez: Historia de un deicidio, Mario Vargas Llosa señala que “Escribir novelas es un acto de rebelión contra la realidad, contra la creación de Dios que es la realidad. Es una tentativa de corrección, cabio o abolición de la realidad real, de su sustitución por la realidad ficticia que el novelista crea… Cada novela es un deicidio secreto, un asesinato simbólico de la realidad”. Esta idea ha sido copiada y aceptada por generaciones de escritores.

En este ámbito se inscribe el texto que viene a continuación, donde el insomnio se presenta como una maldición, como una de las plagas bíblicas y en la que, siguiendo la referencia y, a diferencia de los marcados por la lepra, son los que están a salvo de la enfermedad los que deambulan señalados con las campanillas a modo de aviso para los habitantes contagiados.

Gabriel García Marquez. El Magacín.

Cuando Giacomo Puccini falleció en 1924 dejó inconclusa su ópera Turandot que fue completada por Franco Alfano a partir de los bocetos del compositor de Lucca y estrenada en el teatro Alla Scala de Milán dos años después bajo la dirección del gran Arturo Toscanini y el tenor español Miguel Fleta en el papel de Calaf. Basada en la obra teatral homónima de Carlo Gozzi, quien a su vez se inspiró en relatos y poemas de origen persa, Turandot narra, en forma de cuento oriental, la historia de la Princesa de Hielo quien sólo se casará con aquel príncipe que solucione los tres enigmas que ella propondrá. Resueltos los enigmas por un desconocido príncipe, éste propone a la princesa un nuevo enigma, que adivine su nombre antes del amanecer. Si lo consigue, él acepta morir. Si no lo logra, ambos se casarán. En este ambiente de cuento atemporal, con un tono cargado de dramatismo por la presencia de otros personajes, Turandot ordena al grito de Nessun dorma! (¡Que nadie duerma!) que todos dediquen esa noche a buscar la forma de conocer quién el príncipe. Aquí el insomnio se torna épico y glorioso como símbolo del triunfo del amor sobre el destino.

Giaccomo Puccini. Turandot. El Magacín.

Te propongo varios enlaces sobre esta conocida aria, la más famosa de la obra y una de las más conocidas del repertorio operístico. El primero pertenece a una representación en directo de Luciano Pavarotti, quien dio a conocer esta pieza al gran público a partir de su interpretación en el mundial de fútbol de Italia de 1990. Llegó a popularizar tanto el aria que el público acudía a las tiendas de discos a comprar el “Vinceró, vinceró” de Pavarotti. La calidad de la imagen no es la ideal, pero sirve para situarnos en el transcurso de la obra.

El segundo enlace está protagonizado por uno de los cantantes con mayor proyección y prestigio del panorama actual, el tenor Jonas Kaufmann, en un recital de los famosos conciertos de los Proms de la BBC del año 2015.

La última versión muestra la popularidad de la pieza, su adaptación a distintos foros y voces. La cantante Aretha Franklin, conocida como Queen of Soul, interpreta una versión en 1998 en la entrega de los premios Grammy en la que alterna el original italiano con el inglés. Sting presentó a la Franklin explicando que sustituía a Luciano Pavarotti quien veinte minutos antes de comenzar la gala avisó que no podía cantar por una indisposición de garganta. Aretha, en lugar de interpretar alguno de sus temas se atrevió a cantar el aria para tenor que tenía ensayada la orquesta y el coro haciendo esta personal versión.

Que no nos pueda el insomnio. ¡Felices sueños!

 

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