Muchas son las cosas que aprendimos en la escuela, en la universidad o en la vida misma, pero ¿os habéis parado alguna vez a pensar cuántas cosas hemos aprendido del cine? Seguro que sería una lista enorme de datos y curiosidades con los que pasar un gran rato rememorando. Porque quién no sabe que todo poder conlleva una gran responsabilidad (Spider-Man) o que nunca debes invitar a un vampiro a entrar (Noche de Miedo), y es que mejor que en las películas no hay ningún sitio donde aprender.
Películas para sobrevivir
Las películas de terror por ejemplo siempre me han encantado pero siempre me hacía la misma pregunta ¿por qué no encienden la luz cuando escuchan un ruido en la noche? Puede ser que los interruptores fallen, pero no deberíamos ir a oscuras con un peligro acechante (Nunca apagues la luz). Y suponiendo que ese peligro fuera un zombie hay varias lecciones básicas que el cine nos ha enseñado. Una de ellas y la más importante es que siempre debes apuntar a la cabeza (Zombieland), de nada sirve que le golpees el cuerpo repetidas veces, si no es en la cabeza estás perdido. También aprendimos que si te muerden da igual que sea un mordisquito de nada, te convertirás (28 Días después) a no ser que seas inmune y te conviertas en la cura mundial a esa pandemia, entonces deberás ponerte en manos de la ciencia para salvar al mundo. Pero si lo que quieres es salir huyendo a través de un montón de zombies también aprendimos que puedes pasar inadvertido si te cubres con sus vísceras (Memorias de un zombie adolescente), olerás muy mal, pero por lo visto funciona.

Y si en vez de zombies te has topado con una banda de mafiosos no olvides que no debes dejar a nadie con vida o en un futuro podrían vengarse (El Padrino). También podrías empezar a entrenar para protegerte a ti y a los tuyos, en ese caso ya sabes que eso de pulir cera, dar cera funciona (Karate Kid) aunque también puedes pedirle a tu carnicero que te deje su cámara frigorífica y practicar tus golpes con las piezas de carne (Rocky).
Pero si al final decides poner tierra de por medio y montas en un barco, seguro que ya sabes que si ves un pequeño iceberg en tu camino, solo estás viendo un 10% de él (Titanic), así que más vale que tengas cuidado si no quieres acabar hundido. Otra buena idea podría ser reunir a un ejército y enfrentarse, en ese caso ya sabemos que 300 pueden ser suficientes para hacer ganar una guerra (300).

Películas para reconciliar
Si al final decidiéramos resolverlo todo pacíficamente y quisiéramos celebrarlo yéndonos a cenar a un buen restaurante, ya sabremos cuál es el tenedor de la ensalada (Pretty Woman) y en caso de necesidad siempre será mejor fuera que dentro, ¿no? (Shrek). En algunas culturas es hasta de buena educación. Pero si no os convence toda esa parafernalia de restaurante caro, también podríamos ir a por un poco de pollo, en ese caso ya nos lo dejaron bien claro “el pollo Popeye es la polla” (Little Nicky). Una vez que ya hemos comido y nos sentimos con ganas de marcha podríamos ir a bailar a cualquier disco, pero ojo con lo que te ofrecen podrían darte a elegir entre una pastilla roja o una azul (Matrix) o cuidado si te echan Rohypnol en la bebida, podrías acabar casado con una stripper, con un tatuaje inhóspito y sin un diente (Resacón en las Vegas). Aunque hablando de tatuajes, ahora sabemos que tatuarte puede ser una buena opción para ayudarte a recordar (Memento). También es posible que mientras tomas el aire para despejarte alguien te ofrezca fuego para que puedas fumarte ese cigarrillo, si es así fíjate bien en esa cajita de cerillas, pues pueden salir grandes poesías de los pequeños detalles y cotidianos (Paterson).

Si la cosa funciona y acabáis en su casa, ya sabes qué puede ocurrir en un cuarto rojo (50 Sombras de Grey) y si a la mañana siguiente os levantáis con hambre intentaría evitar los pasteles de carne que se venden bajo una barbería (Sweeney Todd) aunque solo sea por mera precaución. Ya se sabe mejor que en las películas no hay ningún sitio donde aprender.
Ahora imaginaos que queréis dar un paso más y es hora de decir el sí quiero. No elijáis el anillo con inscripciones élficas (El Señor de los Anillos) o podríais veros involucrados en un largo y trepidante viaje hacia un mundo increíble. Y a la hora de caminar hacia el altar aseguraos de conocer realmente la identidad de vuestro padre (Star Wars) si no queréis llevaros sorpresas. Y si lo que queréis es estar radiante en ese día no intentéis comeros a alguien más bello para conseguir su belleza (The Neon Demon). A la hora de firmar los papeles de la boda, tened en cuenta la parte contratante de la primera parte (Una noche en la Opera) y para la celebración de boda cuidado con la animación infantil que contratáis, no podéis fiaros de todos los payasos (It).

Sobre el viaje de novios, siempre nos quedará Paris (Casablanca), pero si al final decidimos viajar hasta una isla maravillosa ya sabemos cómo actuar ante un tsunami (Lo Imposible). Y si vamos a elegir un nuevo hogar también aprendí que nunca me iría a vivir a una casa donde antes hubo un cementerio (Poltergeist).
Pero si al final optáis por seguir en la soltería, intenta no enamorarte de un Sistema Operativo por muy sólo que estés (Her) ni tampoco intentes crearte una novia robótica que te supere en inteligencia (Ex Machina) o podrías salir muy mal parado.
El apunte final de Verónica Lozano
El caso es que podríamos seguir y seguir, ya que cualquier película es buena para hacernos aprender algo. ¡Hay tantas cosas! Hemos visto hacer de todo en el cine, desde coser una herida, hacer un torniquete, puentear un coche, practicar un exorcismo, besar… ¡de todo! y en más de una ocasión podrían sacarnos de un apuro o incluso salvarnos la vida. Son cantidad de experiencias y situaciones que llegan a nosotros a través de la pantalla para ayudarnos con nuestra vida diaria, dándonos millones de ideas para enfrentarnos al día a día, ya sea para conquistar a esa persona que te gusta o demostrarte que puedes luchar por tus propios sueños y conseguirlos.
Por eso y por mucho más adoro el cine, pues siempre podremos vivir un sinfín de aventuras de las que aprenderemos. Así que os animo a seguir disfrutando de todos esos conocimientos que a modo de imágenes llegan a nosotros para divertirnos, hacernos reír, hacernos llorar, hacernos soñar y sobre todo para hacernos aprender. ¿Y tú? ¿Aprendiste algo del cine? Recuerda: mejor que en las películas en ninguna parte.
Sigue a Verónica Lozano en Twitter.
Nota del director de El Magacín:
Mejor que en las películas: La realidad que supera a la ficción
¿Quién no ha soñado con vivir una experiencia digna de Hollywood? A veces, creemos que las historias más increíbles solo existen en la gran pantalla, pero la realidad puede ser incluso mejor que en las películas. Desde romances inesperados hasta aventuras que dejan sin aliento, el mundo real está lleno de momentos que superan cualquier guion cinematográfico.
Aventuras épicas en la vida real
Cuando pensamos en aventuras épicas, vienen a la mente imágenes de Indiana Jones o de personajes atravesando tierras desconocidas. Sin embargo, hay historias reales que son mejor que en las películas.
Uno de los ejemplos más impactantes es el de Ernest Shackleton, el explorador que lideró la expedición Endurance en 1914. Su barco quedó atrapado en el hielo antártico, y la supervivencia de su tripulación dependió de decisiones estratégicas y un liderazgo sin igual. Este relato de resistencia y esperanza supera cualquier guion de aventura.
Hoy en día, puedes revivir estas experiencias embarcándote en expediciones modernas. Desde navegar por los mares helados de la Antártida hasta escalar el Everest, la vida real ofrece desafíos y logros que son mejor que en las películas.
Romances que parecen de cine
El amor en el cine siempre parece perfecto, pero a veces las historias de la vida real son mejor que en las películas. Un ejemplo conmovedor es el de Nicholas Sparks, autor de muchas novelas románticas llevadas al cine. Su inspiración proviene de la historia de amor de sus abuelos, quienes estuvieron juntos más de 60 años.
Además, están las historias de personas que se reencuentran tras décadas, como en “The Notebook”. Pero a diferencia de la ficción, estos romances reales están llenos de momentos únicos y gestos auténticos, convirtiéndolos en historias mejor que en las películas.
Lugares que superan la imaginación
A menudo, el cine nos lleva a lugares mágicos y fantásticos. Pero existen destinos en el mundo que son mejor que en las películas.
- Santorini, Grecia: Con sus puestas de sol sobre el mar Egeo, parece un escenario creado por CGI, pero es totalmente real.
- Petra, Jordania: Esta ciudad esculpida en roca ha aparecido en películas como Indiana Jones, pero visitarla en persona es una experiencia mejor que en las películas.
- Auroras Boreales en Noruega: Ningún efecto especial puede capturar la magnificencia de este fenómeno natural.
Explorar estos lugares no solo te hará sentir como en una película, sino que superará cualquier expectativa creada por el cine.
Momentos cotidianos que son mejor que en las películas
No todos los momentos épicos suceden en lugares remotos o situaciones extraordinarias. A veces, la magia está en lo cotidiano y es mejor que en las películas.
Imagínate un atardecer inesperado tras un día difícil, o esa risa compartida con un amigo que llena de alegría el momento. La vida está llena de escenas improvisadas, sin guion ni efectos especiales, que son inolvidables.
La emoción de lo inesperado
En las películas, los giros argumentales son planificados, pero en la vida real, la incertidumbre hace que todo sea mejor que en las películas. Desde recibir una noticia que cambia tu vida hasta conocer a alguien que impacta profundamente tu camino, estos momentos auténticos son insuperables.
Mejor que en las películas: Inspiración y realidad
La próxima vez que veas una película y pienses “¡Ojalá mi vida fuera así!”, recuerda que la realidad puede ser mejor que en las películas. Las historias más memorables no siempre tienen guion, y los momentos más emotivos son aquellos que vivimos sin saber que se convertirán en recuerdos inolvidables.
Conclusión: La vida real supera a la ficción
Aunque las películas nos transportan a mundos mágicos y nos hacen soñar, nunca olvidemos que la vida misma puede ser mejor que en las películas. Aventuras, romances, lugares sorprendentes y momentos inesperados nos esperan cada día, solo necesitamos estar abiertos a vivirlos.
Así que sal, explora, ama, ríe y llora. La vida es el mejor guion, y tú eres el protagonista. ¿Quién sabe? Quizás tu próxima experiencia sea mejor que en las películas.






























