El dolor crónico es un importante problema de salud pública que genera incapacidad y grandes costos en los servicios sanitarios y la productividad de los países. Siendo el dolor y en particular el dolor crónico, una de las causas más frecuentes de incapacidad laboral, los estudios que existen muestran que supone una carga en el trabajo tanto económica como social. Además, el dolor en general, y en especial el músculo-esquelético, es considerado hoy en día como un problema de salud pública con características epidémicas, por el número de personas que afecta y las alteraciones que genera en los individuos que lo padecen.

El 20% de los dolores músculo-esqueléticos, se convertirá en un dolor de tipo crónico y genera un gran impacto en los servicios de salud, provocando incapacidad laboral lo que afecta la productividad de los países.

“El dolor es considerado hoy en día como un problema de salud pública con características epidémicas”

El dolor produce que un alto porcentaje de personas pierdan su trabajo, dejen los estudios o deban cambiarse de trabajo, siendo a nivel mundial una causa importante de ausentismo laboral (Nakamura y cols., 2011). En la actualidad la prevalencia del dolor crónico, sus características y costos se han estudiado ampliamente, pero se requiere conocer el impacto del dolor crónico en el trabajo, y en los trabajadores. Algunos estudios han abordado puntos de este tema y se puede comentar que el dolor es la condición inhabilitante más común en los trabajadores estadounidenses (Stewart et col, 2003). Así como que el 30% de la fuerza laboral de Estados Unidos ha experimentado una pérdida de tiempo productivo de dos semanas por condiciones de dolor. Solo la migraña reporta 19,5 días pérdida laboral (Gerth et col, 2001). El dolor crónico en trabajadores norteamericanos produjo una pérdida de 13% de productividad (tiempo perdido productivo) siendo las condiciones de dolor que más producen esta pérdida: el dolor lumbar (3,2%), dolor artrítico (2%), y dolor músculo-esquelético (2%). Los trabajadores reportaron que las horas perdidas de producción por condiciones de dolor fueron de 4,6 horas de trabajo comparadas con causas debidas a otras condiciones de salud (Stewart y cols, 2003).


La espalda y la extremidad superior son las zonas más comunes de dolor músculo-esquelético, siendo una de las zonas más informadas el hombro con una prevalencia que va de 18,6% a 31% a nivel mundial, le continua la rodilla con una media de prevalencia 20,5% en adultos mayores (Luime y cols, 2004; Peat y cols, 2001). En Europa, la prevalencia del dolor crónico de origen músculo-esquelético en distintos estudios ha mostrado valores similares que van de 17% – 26% en el grupo de edad comprendido entre 25 y 64 años, siendo la zona con más molestias la espalda. Esta prevalencia es más alta (en torno al 37%) en algunos países europeos, en concreto, Portugal, presentando un 85% de los pacientes de dolor de moderado a severo (Azzevedo y cols, 2012). Más aun el “National Pain Audit 2013” de la Sociedad Británica del Dolor describió que el dolor crónico más frecuente es el músculo-esquelético y el mayor impacto de este dolor se refleja en la actividad laboral (Araña-Suárez, 2009). Otro estudio de prevalencia de dolor crónico en la población japonesa mostró que las zonas de mayor frecuencia de dolor fueron; zona lumbar, cuello, hombro y rodilla, siendo más prevalente el dolor en mujeres, presentándose con mayor frecuencia en la población trabajadora de las áreas técnicas y en oficinistas. Este estudio muestra también que la prevalencia de dolor músculo-esquelético es de un 15,4%, siendo ésta de mayor prevalencia en personas de 30 a 50 años, y su tratamiento se prolonga más de un año en el 70% del grupo estudiado (Nakamura y cols., 2011). Se observa un resumen de lo comentado en la siguiente tabla: Estudios de prevalencia y zonas de dolor. El Magacín.

El impacto económico del dolor persistente y crónico representa una carga substancial en los pacientes, sus familias, los empleadores, las economías y las sociedades en general. Se reconoce que el impacto del dolor persistente es mayor que las otras condiciones de salud, debido a sus efectos sobre las tasas de absentismo, reducción de los niveles de productividad y un mayor riesgo de abandonar el mercado de trabajo, así como el coste para el sistema sanitario y de recursos asignación (Phillips y cols, 2011).


A pesar de la importancia del dolor en los trabajadores su impacto en la sociedad son pocos los estudios que abordan este tema y son aún más escasos en Latinoamérica y estos abordan el tema en relación a las áreas del dolor y desde el punto de vista de la ergonomía. Una Tesis doctoral de este tema en Chile realizado en un grupo de trabajadores pensionados e indemnizados por enfermedad o accidente laboral en un periodo de dos años muestra que la prevalencia de este dolor crónico de 43,8% (Martinez, 2016).   Estos datos presentados nos muestran la importancia de abordar el dolor en el trabajo desde una perspectiva diferente y abordarlo como la problemática de salud pública y ocupacional creando programas específicos para este problema, como se abordado el dolor crónico desde hace años, pero aún se sigue atendiendo desde el punto vista de la ergonomía y la salud ocupacional, personalmente creo que existe una deuda con el dolor de los trabajadores de ser atendidos en unidades de dolor especializadas y multidisciplinarias, sobre todo dirigidas por médicos y terapeutas especialistas en dolor, lo cual no visto en esta área en Chile.

Andrea Martínez

BIBLIOGRAFÍA

  1. Stewart, W; Ricci, J; Chee, E; Morganstein, D; Lipton, R; Lost productive time and cost due to common pain conditions in the US workforce; JAMA; 2003; Vol. 290; N° 18; 2443-2453.
  2. Gerth, W.C; Carides, G.W; Dasbach, E.J; et al; The multinational impact of migraine symptoms of healthcare utilization and work loss; Pharmacoeconomics; 2001;19; 197-206.
  3. Luime JJ, Koes BW, Hendriksen IJ; Prevalence and incidence of shoulder pain in the general population: a systematic review; Scand J Rheumatol; 2004; 33 (2); 73-81.
  4. Peat G, McCamey R; Croft P; Knee pain and osteoarthritis in older adults: a review of community burden and current use ofprimary health care; Ann Rheum DIS; 2001; 60(2); 91-97.
  5. Azevedo, L; Costa-Pereira A; Mendoca, L; Dias, C; Castro-Lopez, J; “Epidemiology of Chronic Pain: A Population-Based Nationwide Study on its Prevalence, Caracteristics and Associated Disability in Portugal”;The Journal of Pain, 2012, Vol 13, N°8: 773-783.
  6. Araña-Suárez, S; Trastornos Músculo esqueléticos, psicopatología y dolor; programa nacional de I+D+i; FIBROS 2009/38; Sociedad Científica Interdisciplinar; Gobierno de España.
  7. Nakumura, M; Y, Nisgiwaki; Ushida, T; Toyama, Y; “Prevalence and characteristics of chronic musculoskeletal pain in Japan”;J Orthop Sci; 2011, Vol. 16; Is. 4; 424-432.
  8. Phillips, C; Harper, C; The economics associated with persistent pain; Current Opinion in Supportive & Palliative Care; 2011;Vol. 5; Issue 9; 127-130.
  9. Martínez, A; Prevalence and economic evaluation of chronic pain of pensioners and compensation for occupational accidents and diseases of the Chilean Security Association of 2010-2012 in Valparaiso agency, Thesis for a PhD in pain, 2016, Universidad Rey Juan Carlos.