Miliciana republicana en la Plaza de Cataluña de Barcelona en 1936. El papel de las mujeres en la Guerra Civil Española
Miliciana republicana en la Plaza de Cataluña de Barcelona en 1936

¿Se ha dado cuenta de que en los libros de texto de antaño explicaban la historia de forma muy sesgada? Ya que eran los ganadores los que la escribían, los hombres ganadores. Así pues, el resultado era una visión poco objetiva de unos hechos muchas veces deleznables. Por suerte, esto ha cambiado en nuestros días, ¿o no? hoy hablaremos, entre otras cosas, del papel que tuvieron las mujeres en la Guerra Civil Española. Por que el papel que tuvieron tanto las mujeres republicanas como las mujeres en el bando nacional fue muy destacable, pero injustamente olvidado.


En 2020 cumplen 82 años de la batalla más larga que aconteció durante la Guerra Civil Española: La batalla del Ebro (1938) que duró un total de 115 días.

Siempre que se aproxima el aniversario del inicio o del final de una guerra, aparecen publicados una multitud de artículos muy variados relacionados con ella: sobre las muertes causadas, las diferentes batallas en que se dividió dicha guerra, las estrategias usadas durante la misma, las consecuencias en la sociedad civil, el armamento encontrado años después… pero muy poco puede leerse sobre la función de las mujeres en ese conflicto. Ante esto, una puede concluir que la guerra es cosa de hombres. ¿Pero lo es de forma voluntaria o por imposición? No puedo evitar preguntarme, ¿cuál fue el papel que desempeñaron las mujeres en esa guerra de la que aún padecemos consecuencias políticas evidentes?

Para muestra un botón: en la parte superior de este artículo hemos puesto una imagen de Hans Gutmann, fotografiando a Marina Ginestà, miliciana de las Juventudes Socialistas Unificadas, cuando solo tenía 17 años.

El papel de la mujer en la Guerra Civil Española

Cuando estalló la Guerra Civil Española, miles de mujeres republicanas se movilizaron en defensa del régimen político legítimo que había sido establecido de forma democrática en 1933, después de unas elecciones que fueron las primeras en las que ellas mismas pudieron votar por primera vez y ejercer así el anhelado sufragio; y es que las mujeres se jugaban mucho con esa guerra, pues todos los privilegios conseguidos durante la República empezaron a peligrar en esos momentos (por todos es sabido que las mujeres en España votaron por primera vez en 1933 y no pudieron volver a hacerlo hasta 1977). A partir de entonces, las mujeres se convirtieron en agentes históricos capaces de escribir su propia historia; todo a través de un trabajo activo durante el conflicto.

Mujeres antifascistas activistas del AMA en Madrid en 1936.. El papel de las mujeres en la Guerra Civil Española
Mujeres antifascistas activistas del AMA en Madrid en 1936.

Los roles femeninos en el bando republicano

Así pues, queriendo clasificar los roles femeninos que aparecieron durante la Guerra Civil Española, esto es lo que ha surgido; tres prototipos de mujeres muy diferenciadas:

1. La activista. Mujeres republicanas en primera línea

La activista, que pertenecía a alguna de las asociaciones feministas y/o antifascistas existentes, como la AMA (Asociación de mujeres antifascistas), de la que fuera presidenta Dolores Ibárruri, más conocida como la Pasionaria; o el secretariado femenino del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Estas activistas trabajaban desde la retaguardia y siempre a través de movilizaciones en la calle, donde reivindicaban la defensa del poder legítimo de la República de los derechos adquiridos durante la misma.


2. Las milicianas republicanas en la Guerra Civil Española

La otra figura era la de la miliciana. En un principio solo fue una figura simbólica utilizada en los carteles como reclamo y motivación de las tropas. Se la representaba como una mujer joven, atractiva y seductora, vestida con el mono azul característico y con un fusil colgado en su espalda.

Y, aunque fue solo simbólica, la miliciana rompió con el papel pasivo y tradicional de las féminas, pues representaba a una mujer activa, revolucionaria y ¡que llevaba pantalones! Muchas mujeres mostraron su frustración por no poder ir a luchar al frente; se conocen algunos ejemplos, como Sara Berenguer, Marina Ginestá o, incluso, las retratadas en la película de Vicente Aranda, Libertarias (1996), que se convirtieron en todo un símbolo para las milicianas en activo.


Pero, desgraciadamente, aunque las milicianas prometían mucho por lo que se refiere al acceso de la mujer en el conflicto real, en diciembre de 1936, esta figura ya había desaparecido de los carteles y de la propaganda.

Mujeres republicanas como heroína contra el fascismo

Mujeres milicianas en la Guerra Civil Española. El papel de las mujeres en la Guerra Civil Española
Mujeres milicianas partiendo hacia el frente de guerra

La heroína que se alzaba contra el fascismo era ahora un símbolo desprestigiado y reprobable. Se la asoció con aquello más negativo y que más daño hacía a una mujer, con la figura de la prostituta. Mientras solo fue una representación simbólica y seductora destinada a enaltecer la moral masculina, no hubo problema, pero en cuanto aparecieron mujeres reales reclamando su derecho a participar en la guerra, la cosa cambió por completo. Eso ya no gustó a los sectores más conservadores de la sociedad, y es que en cuestión de género, la mayoría de la sociedad del momento, era muy tradicional, fuesen de la tendencia política que fuesen. Incluso las propias asociaciones de mujeres negaron el apoyo a esas que pretendían ir a luchar de forma activa en el frente.

La cuestión es que, desprestigiando a la figura de la miliciana y asociándola con la de la prostituta, consiguieron estigmatizarla socialmente y que acabara desapareciendo. Fue un mecanismo muy eficaz y poderoso para mantener a las mujeres alejadas del frente de batalla.


Después de la miliciana, tomó fuerza otra figura femenina más adecuada y que gustaba más a la sociedad del momento:

3. La madre combatiente desde la retaguardia republicana

La madre combatiente era un personaje que contrastaba mucho con la transgresora miliciana. Su imagen era clásica y su objetivo no fue otro que el bienestar familiar y colectivo.

La madre combatiente luchaba pero desde la retaguardia, sin aspiraciones reales a participar en el conflicto directo. Se la representaba como una mujer madura, trabajadora y podía aparecer en los carteles propagandísticos como madre, ama de casa o sanitaria. Jamás se la asoció con las armas, la lucha activa o ¡los pantalones!

Muchos fueron los carteles que mostraban a madres de rodillas, mujeres republicanas, sosteniendo a sus hijos heridos o muertos, que incitaban a la voluntariedad de otras madres.

Carteles propagandísticos del POUM
Carteles propagandísticos del POUM

El símbolo de la maternidad no era nuevo y conocían su potencial para movilizar a las mujeres-madres apelando al derecho de defender a sus hijos de la brutalidad fascista.

De hecho, tenemos que pensar que la resistencia civil y la supervivencia cotidiana durante la guerra, se explican gracias al enorme esfuerzo que desplegaron las mujeres, quienes consiguieron, entre muchas otras cosas, que los servicios sociales y sanitarios siguieran funcionando, incluso con el gran aumento de la demanda durante el conflicto.

El papel de la mujer en la Guerra Civil Española en el bando nacional

Al contrario que en el bando republicano la mujer en el bando nacional jugó un papel más tradicional. Se esperaba de ella que fuera una compañera obediente de un marido entregado a la causa nacional. Aunque la verdad es sí hubo mujeres en primera línea del frente en el bando nacional.

Pilar Primo de Rivera (hermana de José Antonio Primo de Rivera) la nombrarían jefe de la Sección Femenina (S.F.), fundó en 1934 la rama femenina de la Falange, la llamada Sección Femenina. Pasó de 2.000 miembros en 1936 a más de 600.000 afiliadas en 1939.


El papel de la mujer en el bando republicano teóricamente era más activo, pero los 4.500 miembros de la policía miliciana eran todos hombres.

La masacre republicana de mujeres del bando nacional: La Quinta Columna

La Pasionaria, de la que hemos hablado antes, escribió un artículo en «Mundo Obrero» advirtiendo del papel que estaba jugando la mujer simpatizante del bando nacional pero viviendo en zona controlada por la república. Advertía de que estaban pasando información al enemigo, y que además, estaban esperando a que llegaran los ejércitos del bando nacional para acabar con los derechos de la mujer.

Ese artículo provocó un verdadero estado de pánico e hizo que miles de mujeres fueran sacadas de las cárceles, lo que se llamó «las sacas». 2.500 de ellas fueron fusiladas junto a sus hijos en Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz, donde después de la guerra se encontraron las fosas comunes de los asesinatos republicanos.

Milicianas republicanas en la Guerra Civil Española
Milicianas republicanas

Los fusilamientos masivos tuvieron lugar entre el 7 y el 9 de noviembre de 1936, y se llevaron a cabo de la siguiente manera: primero se comunicaba a las reclusas que iban a ser trasladadas de cárcel, luego se las subía a camiones, se las llevaba a Paracuellos del Jarama o a Torrejón de Ardoz, se las desalojaba de los camiones y se les pegaba un tiro en la cabeza. Luego se metía todos los cuerpos juntos en un hoyo y se tapaba. Fin de la historia. El papel de las mujeres en la Guerra Civil Española tuvo dos caras.

Auxilio Social y Mercedes Sanz Bachiller

Hubo una organización que integró a miles de mujeres en el bando nacional. Se llamaba Auxilio de Invierno, aunque una vez pasado el invierto (le dieron ese nombre porque pensaban que la guerra no duraría más de una estación), pasó a llamarse Auxilio Social.

Se fundó en Valladolid (otoño de 1936), entonces ocupada por el bando nacional, de la mano de la Mercedes Sanz-Bachiller, mujer de Onésimo Redondo (un fallecido político de extrema derecha).

Fueron unos comedores infantiles de huérfanos o de hijos de republicanos encarcelados. También se dio de comer a mujeres viudas de maridos caídos en el frente o por las represalias republicanas. La primera sede estuvo en el teatro Calderón de Valladolid.

Agradecimiento a todas las mujeres republicanas y del bando nacional

Así pues, fuese cual fuese el papel que adoptaron las mujeres durante la Guerra Civil Española, más activo o más pasivo, desde las movilizaciones o desde la retaguardia, fue sin duda de relevante importancia. Aunque ya sabemos cuál fue el resultado del conflicto, no podemos olvidar ni menospreciar, la tarea de estas heroínas anónimas, las mujeres republicanas y nacionales. A todas ellas, gracias.

Un artículo de El Magacín en colaboración con Lídia Castro Navàs (@lidiacastro79 en twitter).

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1 Comentario

  1. Ahora que asistimos a la íntegra ruptura de la Sociedad Catalana, convendría reflexionar al respecto de la debilidad del pensamiento humano, más proclive a aceptar mensajes sencillos, aunque falsos, que al mínimo ejercicio de la reflexión personal.
    En la Guerra Civil se produjo la ruptura de la Sociedad Española a través de un hecho geográfico. Simplemente España quedaba dividida por líneas cartográficas aleatorias, en función de la preponderancia de uno u otro bando. Y a través de ese simple mensaje, consiguieron condicionar un siglo de la historia de nuestro país.
    Y lo que es peor, dejar posos inexactos, increíbles y estúpidos de pensamientos sesgados, sectarios y xenófobos, que alcanza hasta nuestros días. No hay más que ver los carteles que expone la autora.
    Excelente artículo

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