Con buen criterio, no suele admitirse un cambio de época histórica sin un cambio reconocible en el paradigma social que así lo sustente. Por supuesto, la Política es, a la postre, la parte de dicho cambio que viene a hacer realidad efectiva al paradigma en cuestión pues, siendo el arte de la convivencia, es siempre la llamada a traducir a leyes y normas lo que de otra manera sólo quedarían como modas más o menos pasajeras