Tal y como indica la Real Academia Española (RAE): un/a artista es una persona que cultiva alguna de las bellas artes. Que actúa profesionalmente interpretando ante un público. O una persona que hace algo con suma perfección. Y yo me pregunto, ¿qué es la perfección y cómo se mide la perfección dentro del mundo de las Bellas Artes?

Si el arte es una forma de transmitir emociones y las emociones son totalmente subjetivas, ¿quién tiene la verdad absoluta sobre la perfección en el arte? ¿De qué manera la evaluación de otra persona sobre una pieza artística tiene más valor que la mía, si esa persona no sabe lo que a mí me ha hecho sentir?

La forma de percibir la vida y las emociones que ésta transmite, son personales e intransferibles para cada persona, con lo cual, cada una tiene su propia idea de belleza y de perfección. Es decir: en el mundo de las Bellas Artes, cualquier cosa que me parezca bella a mí, es arte, y nadie puede decirme lo contrario, puesto que nadie puede controlar mi emoción sobre algo o alguien, excepto yo misma.


Todo esto es muy fácil expresarlo desde la ventaja que tiene el hecho de formar parte del lado que pone el valor a las cosas según su propio criterio. Ahora bien, ¿cómo se ve desde dentro? Es decir: ¿cómo se siente el sujeto evaluado cuando depende totalmente de una valoración externa para que su profesión artística tenga sentido?

¿Cómo lo vive verdaderamente un/a Artista?

Los/as Artistas existen para expresar su forma de ver, escuchar o sentir el mundo a través de la disciplina que dominen. Esto supone un auténtico reto para una persona que desea vivir de su arte y que depende totalmente de la aceptación de un público al que transmitir algo especial y diferente, para vivir de una forma digna.
Por ello, muchos/as Artistas bloquean su propio criterio sobre su disciplina artística para estar a la altura de lo que esperan los demás de ellos/as. No obstante, ¿qué sentido tiene pertenecer al mundo de las bellas artes si lo que hace un/a artista no le parece bello? ¿Dónde queda la excelencia del/de la Artista si no cree en lo que hace y solo lo hace por la aceptación de los demás?

Le excelencia es una sensación interior de total bienestar y suma satisfacción a cerca de lo que se cultiva, independientemente de los estímulos exteriores y de las valoraciones externas. Entonces, ¿cómo puede un/a artista ser excelente si siempre depende de la evaluación de los demás para desarrollar su arte?

Esta pregunta rondó mi cabeza durante mucho tiempo sin ser capaz de hallar respuesta, hasta que descubrí el Coaching y, con ello, una metodología que me permitía ayudar a todos/as esos/as artistas que quisieran afrontar, de una vez por todas, su profesión con absoluta excelencia.

El miedo a ser rechazado, a la responsabilidad del éxito, al compromiso de un proyecto importante, a la opinión pública, etc… Son creencias, pensamiento o emociones limitantes que impiden a un/a Artista desarrollarse de manera óptima en su vida profesional y, para ello, Advissence: un espacio creativo de Coaching, se dedica especialmente al desarrollo personal de artistas que desean llenar el vacío existente entre lo que ahora son y lo que verdaderamente desean ser. Es un modo de llegar hasta donde un/a Artista no había imaginado antes que podía llegar y, sobre todo, es un estilo de vida que le permite a un/a artista ser quien realmente es y estar seguro/a de lo que hace, venciendo cualquier temor que le esté separando de su máxima excelencia.

Y, ¿cómo es esto posible?

La conversación es una de las formas más sencillas para hacer que una persona sea consciente de todo aquello que le limita o le potencia en la vida.
Con el Coaching, por medio de las preguntas adecuadas, un/a artista puede ahondar en sus emociones y pensamientos y desmontar cualquier creencia que le esté impidiendo avanzar en su camino de la forma que busca, tanto en su carrera profesional como en su vida personal.
Es la herramienta más poderosa que hay para la acción y el cambio. Y es un elemento fundamental para las profesiones más emocionales que existen.



Lo que un/a artista puede aprender de sí mismo/a le proporciona libertad de expresión. Esto le da acceso a establecer su propio grado de perfección personal y a concederse disfrutar del momento y de lo que hace, dando siempre lo mejor de sí, sin que sea primordial lo que evalúen los demás de ellos/as.

El arte es un concepto muy abstracto y emocional que no se puede medir de forma exacta. De igual manera, si un/a artista es la persona encargada de cultivar dicho concepto abstracto y emocional, tampoco es mesurable su valía, puesto que todo es subjetivo.
Lo importante para un/a artista es estar completamente satisfecho/a con lo que transmite a través de su arte. Esto debe ser más que suficiente para que sea excelentemente perfecto/a o perfectamente excelente.

¡Asegúrate de hacerlo bello para ti y ya será un arte para el mundo!
(O al menos para el tuyo)

Coach; Lucía Medher.

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