Cuando hemos llegado al límite de nuestras posibilidades, no nos sentimos bien con lo que hacemos, estamos siempre de mal humor o nos cuesta levantarnos para empezar el día, lo más seguro es que haya llegado el momento de reinventarse. El problema es saber cómo hacerlo sin poner en peligro todas nuestras circunstancias y poder hacer la mejor transición posible para salir airosos del proceso.