Desde hace ya unos años, el cine coreano ha comenzado a despuntar como uno de los cines de más calidad del panorama asiático y se ha establecido como la industria de referencia en este sector por delante de otros grandes monstruos como Japón o Hong Kong. Las claves de tal éxito y evolución se pueden basar en muchos factores como la disposición de una economía mejorada debido a sus diversos avances -sobretodo en tecnología-, a la apuesta por los nuevos talentos o a la originalidad de su cine, basado en muchos casos en una cultura que para muchos de nosotros es totalmente desconocida.


Son muchos los ejemplos de grandes películas coreanas que hemos podido ver estos últimos años, las últimas The handmaiden (La doncella) o The wailing (El extraño). Pero si por algo ha conseguido llegar a dónde está no es solo por las grandes producciones que llevan a cabo año tras año, sino por un cine menor, un cine de autor e independiente que ahonda en temas mucho más controvertidos y conflictivos, y que consiguen llevar a cabo una crítica social patente en un país dónde los directores, y artistas en general -al menos en el caso del séptimo arte—, no tienen miedo de hacerse oír, siendo fieles a sí mismos.

Las películas coreanas que no encontrarás en Cinebox

Muchos son los ejemplos de cine crítico con la sociedad coreana, comenzando con Han Gong-Ju (Princesa), dónde se debatía el bullying escolar desde un punto de vista muy crudo y cruel, a la vez que nos intentaba concienciar con un fuerte puñetazo en la mesa sobre los problemas de la protección de las personas de alta cuna ante cualquier delito y un sistema educativo corrupto y lleno de lacras. Pero no solo tenemos ese ejemplo, sino otros como Pietà, tratando un tema como el de los usureros y cobradores fraudulentos, The fake (película de animación), sobre la manipulación mediante la religión o el engaño masivo o Cart, una película que resulta realmente triste al ver el trato tan desolador en el marco laboral de muchas trabajadoras temporales de grandes empresas.

Este cine menor es el que realmente impacta y el que realmente nos puede llegar a enganchar si queremos descubrir a este país mediante el cine. Me gusta ser defensor de todos los tipos de cine, pero sin duda, si algo nos puede nutrir como personas y nos puede aportar mensajes profundos y reflexiones meritorias ese es el cine independiente, porqué normalmente la falta de recursos o la sencillez conllevan un esfuerzo y una pasión que de otras formas no se lleva a cabo de la misma manera; además de la libertad que conlleva el trabajar con un grupo más reducido y sin grandes contratos y restricciones de grandes productoras.

“Oldboy seguramente es el máximo referente de la historia del cine coreano”

Aunque si lo vuestro es más el cine comercial y de grandes efectos tenemos también muy buenas películas como Train to busan, la cual pudimos disfrutar el año pasado -uno de los mejores años en la cosecha cinematográfica del país- y que retrataba un hipotético apocalipsis zombi dentro y fuera de un tren que recorría toda Corea de norte a sur, no sin dejar caer varias críticas al comportamiento de la sociedad coreana en situaciones extremas: envidia, agresividad, egoísmo, cobardía y la susodicha hipocresía. Y es que, en el cine coreano, podemos encontrar reflexiones hasta en el cine de acción y efectos especiales frenéticos, no como en otro tipo de cine, como el americano, donde lo máximo que encontraremos en muchos casos de su cine comercial son las explosiones, los tiroteos y las peleas vacías de contenido.

Old Boy. Cine coreano. El Magacín.

Si queréis más ejemplos de buen cine de gran presupuesto tenemos a Encontré al diablo, con un retrato perturbador de la mente de un asesino sin piedad ni escrúpulos y la persecución de un hombre en busca de venganza por sus asesinatos; New world, una auténtica obra maestra dentro del cine noir y máximo referente para los amantes de la mafia asiática; Oldboy, seguramente el máximo referente de la historia del cine coreano; The thieves, una divertida propuesta para pasar un gran rato junto amigos y familia; o Snowpiercer, una co-producción entre Corea y Estados Unidos basada en la novela gráfica del mismo nombre y que sorprendió a propios y extraños por su gran factura.

Pero si hoy me hallo hablando del cine de este pequeño gran país es por su versatilidad, y como decía, la riqueza en ello es muy extensa, por lo que me voy a centrar en estos párrafos finales en desgranaros el cine que más quiero haceros llegar, las que para mí son las joyas más escondidas. Comenzamos sin duda por Bedevilled, un ejemplo claro de cine visceral, de cine agresivo, pero sobretodo, de cine necesario. Esta es una película no recomendada para todos los públicos y es que puede impactar y puede dejar tocadas a las sensibilidades más frágiles, tocando en ella el tema del machismo que se vive día a día en cualquier parte del país. El machismo que tanto se critica en nuestro país allí es el pan de cada día y esa es una de las lacras sociales más evidentes que os comentaba anteriormente.


Seguimos nuestro repaso con el cine de Hong Sang-Soo, con películas de culto como Ahora sí, antes no, con una historia que nos deja totalmente hipnotizados y que resalta el estilo único del director, que hace uso siempre de una sutileza y una delicadeza que es difícil de encontrar en cualquier lugar del mundo, sobretodo con una de sus últimas iteraciones, Lo tuyo y tú, una pieza de arte que no todos sabremos valorar igual, pero que resulta extremadamente interesante, sobretodo por la manera de tocar un tema realmente complicado, como es la búsqueda de la propia identidad. Una película que deja distintas valoraciones según la persona que la vea.

Pero si eso no os basta y queréis seguir indagando en este rincón, podéis decantaros por películas como Hierro 3 o El arco, ambas del director Kim Ki-Duk, que tiene la gran baza de nunca dejar indiferente a nadie y de crear debate por todas sus películas, sin excepción alguna. Destacable Hierro 3 por encima de las demás por su abrumadora cascada de sentimentalismo y sensibilidad sin necesidad de utilizar diálogos ni palabra alguna. Un ejemplo mastodóntico de como hacer cine en silencio y llegar a nuestros corazones.

Las mejores películas coreanas románticas 

Podemos seguir con películas románticas como The Beauty inside, que nadan entre aguas, ya que podemos ver una excepcional factura técnica y unas actuaciones realmente enormes, pero que te hacen sentir de lo más cercano a su historia por la calidez de su guión. Y así, al lado de esta podemos poner otras películas como Always, A moment to remember o More than blue, que conformarían en mi opinión personal lo mejor de este género junto al clásico Oasis. Todas ellas tienen en común un toque dramático que engrandece el conjunto.

Pero por lo que más destaco yo, es por mi pasión por el terror, del cual también encontramos un buen surtido de largometrajes tales como la trilogía de Horror stories, Death Bell, Possessed o la película de culto Dos hermanas. Esta última, del director Kim Jee-Won (Encontré al diablo), dio pie a un remake americano -como tantas otras películas asiáticas- que no tenía ni mucho menos la mitad de calidad de ésta. Dos hermanas fue una de las propuestas más originales y macabras del género, donde viviríamos los terrores que dos hermanas vivían en la casa de su padre, donde su madrastra actuaría de manera oscura e inquietante. Además, añadimos a esa ambientación tensa y claustrofóbica un giro de guión que nos deja patidisfusos y descolocados, siendo éste uno de los mejores que se recuerdan en el cine mundial de los últimos veinte años.

No quiero atormentaros más con recomendaciones, que ya son muchas y variadas. Solo quiero hacer referencia a la conclusión que quiero sacar de todo esto. Simplemente creo que debemos dar a conocer el cine coreano, sea por el boca a boca o por recomendaciones a través de distintos medios, y es que en la variedad está el gusto y el cine asiático aún está muy verde en nuestros lares. Además tenemos un gran ejemplo de superación en este país, ya que hace escasos veinte años eran totalmente desconocidos y su producción cinematográfica estuvo muy limitada, dedicada sobretodo a dramas (series de televisión), que actualmente siguen componiendo la mayor parte de la parrilla televisiva al igual que los dramas y comedias románticas en la gran pantalla. Pero con los años supieron superarse, supieron ver más allá y llevaron a cabo un crecimiento tanto ideológico como cualitativo de grandes magnitudes, llevándolos hasta dónde hoy nos encontramos y encontrando un equilibrio perfecto entre lo que ya les funcionaba y lo que hoy en día está más de moda. Corea es a día de hoy uno de los catálogos más variados del cine mundial.


No tengáis reticencias ni ascos en intentar adentraros en cualquier cine del continente asiático, y es que os podrá aportar una visión mucho más amplia e interesante del mundo en el que vivimos. Todos aquellos que aún andéis por los campos del desconocimiento coreano sois bienvenidos a echar una ojeada a lo que nos traen habitualmente desde allí y así dejar sorprenderos por todo ello. El cine no tiene fronteras y nunca sabes lo que te puedes encontrar, así que apuntaros a este viaje de gran valor e ilusión.

 

 

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