Ahora sí, ya ha llegado, de nuevo, la NAVIDAD. Esa época que crea dolor de estómago, metafóricamente hablando a unos, y una sonrisa de oreja a oreja permanente a otros. Y es que, señores, el espíritu navideño, EXISTE.
No lo digo yo, que soy entusiasta de la Navidad, lo dicen los científicos.

En un reciente estudio del British Medical Journal que en estas fechas opta por divertirse un poco más con lo suyo, se han localizado áreas cerebrales que se activan al ver imágenes navideñas, así que, todos aquellos cuyas neuronas motivadoras de afecto no están escacharradas, vivirán con emoción y como un niño a la espera de sus regalos estas fechas (y como un adulto, que los hay). Los demás, y aún habiendo vivido ya otras Navidades con normalidad, si su zona afectiva está al borde del colapso o achuchada no sentirán el más mínimo resquicio de alegría por estas celebraciones e incluso intentaran vilipendiarlas tachándolas de puro comercio.

Y yo digo ¿Y? La NAVIDAD nos trae sea como sea, sonrisas, luz, color, (el rojo entre otros, que representa pasión, fuerza, vida, vigor, calor, placer…), felicitaciones por doquier, puestos navideños donde te atienden quizás mejor de lo habitual, señores que piden con gorritos de Papá Noel, magos que actúan por las calles, niños con los ojos abiertos más de lo normal al descubrir cosas nuevas, olores, bicicleta, música, canciones, y cuando digo niños digo desde los 0 a los 122 años (que es la edad de la persona más longeva conocida).


Así, que sí, el espíritu navideño existe. Y lo mejor que podemos hacer es dejarnos llevar por él, porque en el fondo representa todo lo bueno, hermandad, calidez, alegría, solidaridad, amor. Quizás es la excusa para eso que muchos reciben con horror… LAS REUNIONES FAMILIARES. Pero ¿qué nos cuesta? Unas horas, un día o dos, no importa, quizás son sólo esas horas ¿no será mejor disfrutarlo, interesarnos por el otro en lugar de vivirlo como una tremenda obligación o falsedad?

Es el momento de ser generosos, algo esencial, y sobretodo aún no estando en el mejor momento, aplicar algo muy interesante. La forma de afrontar las cosas es la base del éxito, y ésto queda puesto de manifiesto en la última película de Ridley Scott, “El marciano”, una maravilla en la que si un tío es capaz de sobrevivir sólo en el espacio y no volverse loco, ¿cómo no vamos a sobrevivir a una reunión y a estas fechas?

Es por ello que os invito a, como he dicho, dejaros llevar, sonreír, acompañar, intentar hacer feliz a una persona y veréis qué efecto tiene en ella y en vosotros, y si puede ser, ponerlo en práctica todo el año. Porque ese, es el espíritu navideño.


Y mientras escribo ésto, sonrío como una lela mientras me tienta el olor de las cocinas de mis vecinos. Y es que, esta noche es NOCHEBUENA y mañana,
NAVIDAD.

 

¡FELIZ NAVIDAD!

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