Vamos a ver si alguien tiene la bondad de explicármelo, porque yo no lo consigo entender. Dicen que estamos en un Estado de derecho; que la justicia es independiente y que es igual para todos. Es lo que podríamos llamar la Santísima Trinidad de las mentiras oficiales, sobre las que se sustenta el edificio de nuestra supuesta democracia. Que al igual que la del catecismo que se enseñaba a los niños de mi época, o te la creías por fe, o te la creías por narices; pero en ninguno de los dos casos había la más mínima posibilidad de entenderla ni demostrarla.