En unos días se cumplirá un aniversario muy especial en mi vida. El 10 de Junio hará 2 años que dejé de fumar. Un hábito que estuvo conmigo durante casi 20 años y que me estaba destruyendo poco a poco. Aún así, y sabiéndolo, nunca hice nada para deshacerme de este mortal vicio, y seguía. Lo peor, que cada vez aumentaba más y más su consumo, teniendo épocas en las que fumaba casi 3 cajetillas diarias. De hecho, cuando decidí abandonar el tabaco, estaba fumando 2 paquetes diarios.

¿Y qué pasó para que alguien que jamás había intentado dejar de fumar, se lo plantease y además lo consiguiese?


Ya había oído hablar del fenómeno del mal llamado cigarrillo electrónico hacia bastante tiempo. De hecho, en un breve espacio de tiempo, nuestras calles y centros comerciales se plagaron de establecimientos que vendían este producto. Y todos en esa época conocimos a alguien que comenzó a vapear como alternativa al consumo de tabaco.

“Vapear ayuda a dejar de fumar”

Por desgracia, cuando decidí darle una oportunidad al vapeo, la inmensa mayoría de las tiendas y empresas relacionadas con este producto comenzaban a cerrar. Una moda pasajera que movió mucho dinero durante un corto espacio de tiempo, y que moría sin más. Y murió, básicamente, por la falta de información de la mayoría de los que se suponían profesionales del sector. Nunca se interesaron realmente por el producto que tenían entre manos en sí. Su intención, ganar dinero, aquí y ahora.

Es cierto que se disponía de poca información en ese momento. Vapear era y es, básicamente, inhalar vapor que se genera al evaporar un líquido. Estos líquidos se componen de VG (glicerina vegetal), PG (propilenglicol) o la mezcla de ambos, un aroma para dar sabor y nicotina (opcional). Así, con un dispositivo mecánico o electrónico alimentado por una batería, se calienta una resistencia que hace evaporar estos líquidos impregnados, normalmente, en un algodón. A priori, ninguno de sus componentes son cancerígenos y parecían inocuos para la salud, exceptuando la nicotina. Aún teniendo sólo esta información, parecía evidente que fumar era mucho más perjudicial que vapear. De hecho, equiparando la misma cantidad de nicotina que puede consumir un fumador en un día con la de un vapeador, éste último está evitando la entrada en su organismo más de 1000 sustancias distintas, muchas de ellas cancerígenas y otras muchas desconocidas. Además, por sentido común, vapear era menos malo que fumar.

El proceso en sí es bastante sencillo. Comienzas vapeando líquidos con una concentración elevada de nicotina. En mi caso, 18mg/ml. Con esto, conseguí abandonar el tabaco. Poco a poco, según pasaba el tiempo, comencé a bajar progresivamente las concentraciones de nicotina en mis líquidos, hasta que en el mes de Enero, es decir, 7 meses después de empezar a vapear, empecé a consumir líquidos sin nicotina.

En mi caso, es más que evidente que me ayudó a dejar de fumar. Pero además, a día de hoy, ya existen números estudios que revelan lo que sospechábamos. Por ejemplo, en dichos estudios se demuestra que el vapor que generan los dispositivos para vapear es totalmente inocuo, por tanto no es perjudicial. Así se prueba la no existencia de la figura del vapeador pasivo. Se demuestra también que vapear líquidos con nicotina es 100 veces menos dañino que el tabaco, y en caso de vapear sin nicotina, no tiene ninguna contraindicación reseñable.


La conclusión entonces es clara. Vapear ayuda a dejar de fumar, por tanto, ayuda a evitar todas las enfermedades relacionadas con el tabaquismo, incluyendo el cáncer. Por tanto, vapear y el uso de este producto, salva vidas.

“Y todo porque el pastel que deja en las arcas de las multinacionales farmacéuticas las enfermedades relacionadas con el tabaco es demasiado jugoso para dejarlo escapar”

Y por desgracia, ése es el motivo fundamental de las campañas orquestadas por los poderes económicos para denostar este producto. Se intenta demonizar y equiparar al tabaco. De hecho, en breve llegará a España una normativa europea en este sentido. Y todo porque el pastel que deja en las arcas de las multinacionales farmacéuticas las enfermedades relacionadas con el tabaco es demasiado jugoso para dejarlo escapar.

Por suerte, ya existen muchos vapeadores, médicos, asociaciones de usuarios y empresarios del vapeo entre los que me incluyo, dispuestos a explicar los beneficios de este producto. Además, algunos gobiernos de determinados países, como Australia o Reino Unido, ya empiezan a hablar de la gran efectividad del vapeo como sustituto del tabaco, e incluso se plantean financiarlo como tratamiento contra el tabaquismo.

Si estás leyendo este artículo y tienes un cigarro entre los dedos, hazte un favor. Apágalo. Busca en internet donde se encuentra la tienda de vapeo más cercana. Ve a visitarlos y diles que quieres dejar de fumar. Ellos te ayudarán a elegir el mejor dispositivo para empezar, te hablarán de los líquidos, de las concentraciones de nicotina y de la inmensa cantidad de sabores a elegir. Visita blogs relacionados con este tema, videos, etc. Infórmate, merece la pena intentarlo. En dos años, estarás celebrando como yo, que eres un exfumador. Disfrutarás de lo que sin duda se habrá convertido en tu afición, el vapeo. Y sobre todo, habrás vencido la batalla a la muerte segura a la que te abocaba el tabaco. Abre los ojos y verás la vida como si siempre hubieras llevado gafas de sol.

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