A partir ahora tendremos la vista puesta en Francia. Y así estaremos hasta el próximo 10 de julio, día en el que en el mejor de los casos celebraremos la tercera Eurocopa consecutiva lograda por la Roja o bien conoceremos a su digno sucesor.

Durante un mes la atención mediática se trasladará al terreno de juego. Goles, asistencias o jugadas polémicas formarán parte de nuestro día a día. Sin embargo, hay una parcela de la Eurocopa que probablemente nos pase más desapercibida, ya que a no ser que nos tomemos la molestia de bucear en su web, no sabremos que la competición no solo es un escaparate a nivel deportivo, también organizativo, al menos en lo que se refiere a responsabilidad social y sostenibilidad.
Entendida como el compromiso que se adquiere con la sociedad en aras a lograr un mundo más justo, la UEFA da un paso más allá y lo hace a través de una política innovadora y pragmática centrada en integrar las dimensiones sociales y reducir el impacto ambiental de este evento deportivo al que se espera que asistan más de 2,5 millones de espectadores.


“No se pretende ser un líder mundial en el campo de la responsabilidad social”, reconocen. Sin embargo, como organismo rector del fútbol europeo, “deseamos predicar con el ejemplo”. Dicho de otra forma, la UEFA aprovecha su papel de prescriptor para lanzar un mensaje de integración, tolerancia y respeto a la ciudadanía. Así, entre las medidas que se han implementado destaca la vigilancia de la discriminación en los partidos. Miembros de la Red Contra el Racismo en el Fútbol en Europa, más conocida por sus siglas FARE, serán los encargados de supervisar las acciones que pudieran acarrear sanciones disciplinarias en cada uno de los 51 encuentros que se disputen.

“La accesibilidad universal es un derecho reconocido por la ONU.”

Más que acertada, casi podría considerarse obligatoria la decisión de adaptar los estadios para que sean plenamente accesibles. De hecho, aunque en su día a día las personas con algún tipo de discapacidad, ya sea física o psíquica, se encuentran con infinidad de obstáculos, la accesibilidad universal es un derecho reconocido por la ONU.

Tampoco se descuida el apartado medioambiental. Los organizadores son conscientes del reto medioambiental al que se enfrentan y por ello se han volcado en minimizar el impacto directo e indirecto de sus acciones en lo relativo a la polución en el aire, consumo de recursos naturales y contribución al cambio climático. ¿Cómo lo harán? Fomentando el transporte público y la movilidad (si las huelgas anunciadas los permiten), reduciendo, reutilizando y reciclando los residuos generados, así como utilizando energía renovable en los estadios.


En cuestión de horas el esférico comenzará a rodar en el Stade de France. Disfrutemos de la fiesta del fútbol siendo conscientes que estamos asistiendo a un espectáculo que contribuye a construir una sociedad más justa. Sigamos el ejemplo. Allons-y!

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