Muchos personajes históricos ricos y poderosos, entre ellos monarcas y emperadores, han pasado a la posteridad a causa de sus diferentes patologías (sobre todo mentales) y sus excesos en vida. La enfermedad y la muerte es lo único que realmente iguala a la gente, ya que por mucho dinero que se posea, estos dos hechos acaban por alcanzar a todos los mortales más tarde o más temprano.