La presencia física es tan o más importante que lo que se dice o cómo se dice. La primera impresión es la llave que puede abrirnos algunas puertas o cerrárnoslas para siempre. Una buena imagen personal genera en nosotros confianza y seguridad. Lo saben muy bien los políticos: prestan tanta atención a lo que dicen (redactores, asesores, jefes de prensa) como a la imagen que proyectan (asesores de imagen).