Creo que si pudiésemos trasladar la continua lucha del bien y el mal a la literatura, sería sin duda, la eterna contienda entre películas basadas en los libros y los dichos libros. De siempre es sabido que hay una controversia entre qué es mejor: si la película o el libro. En mi opinión, cada cual tiene su encanto y peculiar forma de contar una historia y de entretener al lector o al espectador. Bien es cierto que a no todo el mundo gustan los libros ni a todo el mundo les gustan las películas. Es decir, la gente apasionada de la lectura, dirá que, en su mayoría, los libros son mejores a las películas. Pero en mi opinión, están, muchas veces, en un error.




Por ejemplo, tenemos el caso del libro de ‘Stardust‘ del autor Neil Gaiman. Hace años compré su libro porque en su día vi la película y sinceramente, me encantó. Empecé a leer el libro con una rapidez excesiva y cuando me fui aproximando al final, me fui decepcionando. No era lo que yo esperaba y me encontré con un final aburrido y sin sentido comparado con el del film. Fui consciente de que no siempre hay que dejarse llevar por la magia de la lectura y de nuestro deber de apreciar las dos y comprarlas en su justa medida.

“No son mejores las películas que los libros”

Las películas proporcionan la ventaja de poder ver a tus personajes favoritos en la ‘Gran pantalla’. El placer de poder observar que cierto actor da vida a un personaje, a tu personaje favorito, es una sensación extremadamente placentera, bajo mi punto de vista. Poder observar cada detalle en vivo o cada escena tal y como la esperabas es bastante divertido, en cierto modo. Y en realidad, ver una película, es emocionante y muchas veces anima a leer los libros, como fue en mi caso incontables veces. Si no has leído la novela, ver su película puede llegar a ser un reto del que no querrás escapar.

Y ahora es cuando os preguntáis… ¿Entonces, son mejores las películas?

Os afirmo rotundamente que no.

El Inferno. Tom Hanks. El Magacín.

El Inferno. Tom Hanks. El Magacín.

Sin duda alguna, cuando ves una película, queda poco lugar a la imaginación. En los libros, tienes todo un mundo nuevo a tu alcance. Mientras pasas las páginas puedes saborear el placer de pintar, si puede llamarse así, toda una historia a tu alcance. Por ejemplo, si quieres que un personaje sea asiático en vez de occidental, puedes tomarte toda la libertad de imaginarlo a tu gusto que nadie te lo impedirá ni te llevarán la contraria. En cambio, en las películas, los lugares, los personajes, las escenas, todo está descrito con una claridad impoluta para que no tengas nada más que centrarte en observar como todo va avanzando. Pero cuidado, eso no quiere decir que sean malas aunque siempre hay excepciones.

Como el claro ejemplo de la película basada en la saga ‘Cazadores de sombras‘ de Cassandra Clare. Sinceramente, cuando llevaba media película, tenía ganas de levantarme e irme del cine. La entrega no reflejaba la esencia tan maravillosa que emanaba el libro. Todo su encanto se esfumó cuando decidieron cambiar el transcurso de la historia, derivar el argumento y destripar tres libros de dicha saga. En su momento, y aún, me pareció un verdadera estafa. Para nosotros, los fans de la saga, aquel hecho nos escandalizó, pues aquella cinematográfica dejaba mucho que desear respecto al pabellón que había dejado el libro. De hecho, tal fue la decepción, que no se volvió a grabar una continuación y se pasaron a la serie. Otro fiasco, por cierto.

Un monstruo viene a verme. El Magacín.

Un monstruo viene a verme. El Magacín.

Pienso que lo más terrible que puede pasar cuando ves una película basada en un libro, es que diste mucho de lo que es el libro y encima, los cambios, sean a peor. Cuando esto ocurre, una parte de la particularidad de una historia se va al garete. Por eso creo que muchos escritores se niegan a llevar su historia a la gran pantalla, pues temen un desastre de mucha índole. Como Laura Gallego (escritora valenciana de novelas juveniles e infantiles). En cientos de ocasiones, ha dicho y recalcado que ella no quiere hacer una película de sus novelas pues teme a esto que venimos comentando, a un posible terrible desastre. A pesar de las ofertas que le han dado, ella se ha negado. Y chapó Laura, me encanta tu postura aunque en verdad, desearía ver a ciertos personajes de tus historias en el cine.

“¿Quién no ha leído un libro sobre dragones y ha soñado poder montar sobre uno de ellos?”

Para la gente entusiasta de la lectura, el leer, es una forma de viajar a otros mundos, ciudades y de conocer nuevas culturas y otros estilos de vida. La lectura permite poder vivir cientos de vidas que sin ella, jamás sería posible. ¿Quién no ha leído un libro sobre dragones y ha soñado poder montar sobre uno de ellos? Yo la primera. Desde niña, he adorado la lectura. Siempre con un libro en mis manos o en mi cabecera. Desde los cinco años con mis cuentos o de más mayor con mis novelas, he leído incontables historias que me han transportado a miles de lugares que nunca imaginé y de los que jamás me arrepentiré de haber estado. La magia de la lectura hace que página a página, sientas que una nueva aventura se extiende ante ti y que puedes ser parte de ella, que estás al lado del protagonista mientras conquista a su amor verdadero o mientras capitanea un barco a punto de hundirse. La emoción que se siente al saber lo que siente cierto personaje, te da la oportunidad de ser parte de algo. Algo más que tú mismo. En las películas, este sentimiento, se vive de otra manera. Unas veces más fuertes que en otras, pero no con la misma intensidad.

Miguel de Cervantes. El Magacín.

Una muestra de esto es la saga ‘Los juegos del hambre‘ de Suzanne Collins. La emocionante historia de Katniss, una chica luchadora. En cientos de ocasiones, en la novela, se describe cómo se siente pues es ella misma quien narra la historia. Puedes saber qué siente ante una situación, que piensa, y saber, incluso, sus incertidumbres. Ella te cuenta, a cada momento, todo lo que le rodea. El miedo que pasa en los ‘juegos’ o su amor por su hermana. Esos detalles en la entrega pasan algunos más que otros, desapercibidos ante los ojos del espectador. Cuando ves la película, puedes saber que está asustada o cuanto quiere a su hermana. Pero… ¿cómo sabes cómo se siente ante una persona o cuando ella tiene que matar para sobrevivir? Esas cosas pasan totalmente inadvertidas en la película.


Creo, sin duda alguna, que la magia está en poder tener la experiencia de vivir las dos opciones. Tanto de la película como de la novela. Cada una tiene sus puntos fuertes y sus debilidades. No creo que podamos juzgar a una historia por su libro o por su película. Pienso que hay que analizarlas por separado y saber distinguir en que ámbito nos estamos moviendo, ya que para un autor, los escenarios, los personajes y todo lo que conlleva una novela, es totalmente gratuito. Es decir, puede poner cuantos escenarios quiera y tantos héroes guste. Pero cuando se trata de una entrega no podemos decir lo mismo. Cada cosa tiene su precio, su tiempo y su disponibilidad. Por ello debemos apreciar cada género por su calidad y su historia porque no siempre va a ser mejor el libro que la película ni viceversa.

Un artículo de Sara Hm autora del blog En Busca de la Eternidad.

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