Es posible que alguna vez te haya pasado, hablando de viajes, que alguien te suelte aquello de “¿No has ido nunca a Praga?”, haciendo que te plantees seriamente si es que eres la única persona del planeta Tierra que no ha estado en Praga. La capital checa es un destino turístico de manual, uno de esos sitios que hay que visitar. Pero, realmente, ¿es para tanto? La respuesta es que sí.


Con todo lo explotada que pueda estar a nivel turístico, esta ciudad sigue siendo única. Un lugar especial que es mucho más que una postal viviente. Parece el escenario de un cuento y lo es, pero las historias nos transmite no son sólo de hadas. En Praga hay lugar para todo el mundo: es antigua y moderna, lujosa y barata, tradicional y actual… Por su historia y su situación geográfica, en el corazón de Europa, es una ciudad con múltiples influencias y en constante movimiento que, sin embargo, no pierde la esencia. Aquí lo normal es lo diferente.

Cómo llegar a Praga

Praga es uno de los principales destinos turísticos de Europa, por lo que es muy fácil viajar hasta allí. Lo más sencillo es ir directamente en avión pero también es muy habitual que se incluya una parada en esta ciudad como parte de un tour por otras capitales vecinas que pueden ser interesantes. Son por ejemplo muy comunes los cruceros entre Praga, Viena y Budapest, y es también un clásico del sistema Interrail.

La afluencia de turistas hace que no sea necesario incentivar su visita con vuelos baratos. Desde España no hay demasiadas compañías de bajo coste que vuelen a Praga, aunque desde algunas ciudades sí se puede acceder con la compañía Vueling. De todos modos los billetes no son excesivamente caros si se miran con tiempo. Además, una muy buena opción es volar a ciudades cercanas, dentro de la República Checa o en la vecina Polonia, y hacer uso de una excelente red de trenes o contratar viajes en microbús.

Qué ver y hacer en Praga

La lista de “sitios de interés” en Praga es interminable. Lo mejor es que puedes ir andando de un sitio a otro y hacer una de las mejores cosas que puedes hacer en Praga: perderte. Y si te cansas por culpa de las cuestas o prefieres no sufrir las inclemencias del tiempo, siempre puedes moverte en tranvía o funicular, medios de transporte a los que no accedemos cada día.

La oferta de Praga para el visitante es de lo más diversa incluso en los recorridos más estándar. Culturalmente pocas ciudades pueden competir con la capital checa. La arquitectura, el arte, los museos o los diversos eventos que ofrece son difíciles de igualar.


Los lugares más típicos (y si son los que todo el mundo visita por algo será) son el puente de Carlos IV, la plaza de la Ciudad Vieja con su famoso reloj astronómico, el Cementerio Judío, o el impresionante Castillo de Praga, cuyo complejo equivale a siete campos de fútbol. En muchas de estas atracciones hay que pagar, por lo que es recomendable sacarse alguno de los pases “City Pass” que por unos 55 € no sólo incluye las entradas a los sitios más populares sino también un paseo en barco y un tour guiado en autobús.

Otras visitas algo menos conocidas pero igualmente recomendables son a la pintoresca zona de la isla de Kampa, la peculiar Casa Danzante del arquitecto Frank Gehry, el popular muro de John Lennon lleno de tributos de sus fans, el complejo de edificios del Klementinum con una preciosa biblioteca barroca y la torre astronómica con impresionantes vistas de la ciudad, o la zona verde en la colina Petrin que supone un respiro de la ciudad y también permite contemplar Praga en todo su esplendor.

Colina Petrin en Praga. El Magacín.

Colina Petrin en Praga. Fuente: Czech-Inn

Si aprieta el frío, siempre se puede echar mano de los originales museos que podemos encontrar como el Museo del Comunismo o el Museo de Karel Zeman donde se desvelan los secretos de los efectos especiales del cine clásico. Para añadir más magia a la ciudad, ahora se puede visitar también el Imaginarium, un laberinto y un cine caleidoscópico.

Cultura para el visitante y también para quienes viven allí, porque Praga es una ciudad para vivirla aunque estemos de paso. Hay multitud de eventos de toda índole a lo largo del año. Uno de los más conocidos es el Mercado de Navidad, que este año estará del 26 de noviembre al 1 de enero; pero nos podemos encontrar todo tipo de actividades: desde los famosos espectáculos de Luz Negra, hasta el importante campeonato de poker European Poker Tour, pasando por uno de los Festivales de Jazz más antiguos de Europa o un Festival de Cine Queer que cuenta con 17 ediciones.

Mercado de Navidad en Praga. Fuente: Czech-Inn

Mercado de Navidad en Praga. Fuente: Czech-Inn

Comer y beber en Praga

Bienvenido al paraíso de los amantes de la cerveza, prepara tu estómago para una experiencia fuerte. Hace frío y hay que alimentarse, pero no te preocupes porque en Praga encontrarás todo tipo de restaurantes, especialmente en los alrededores de la Plaza de Wenceslao, aunque lo que prima son los asados y comidas contundentes tanto en lo dulce como en lo salado.

Siguiendo la tónica de la ciudad, variedad y contraste también a la hora de salir. Todo depende de lo que te quieras gastar pero, en principio, puedes comer -y sobre todo beber- de manera muy económica, algo que siempre se agradece cuando viajas.

En Praga la cultura de los bares es prácticamente una religión. En la zona de Zizkov, por ejemplo, encuentras más de 300 locales en unos cinco kilómetros cuadrados. Si quieres algo más exquisito, también lo puedes encontrar. Hay auténticas instituciones como el U Medvídku, fundado en 1466, donde puedes comer, beber, dormir o escuchar canciones tradicionales de la Bohemia en un mismo sitio.

Praga cubre todas tus necesidades, las del cuerpo y las del espíritu.