Gracias a los avances tecnológicos en medicina general y cirugía han surgido nuevas oportunidades en los tratamientos estéticos. Ahora se puede conseguir el cuerpo deseado sin necesidad de pasar por procedimientos demasiado invasivos y con largos periodos de recuperación.

De entre las cirugías la más común es la de aumento (y reducción) del tamaño del pecho. En cuanto a la táctica más habitual en el caso de la intervención para aumento sigue siendo la colocación de implantes, con incisiones cada vez más imperceptibles y situadas en zonas donde no se ven demasiado. Gracias a técnicas como la lipotransferencia se puede incrementar el volumen con grasa del propio cuerpo. Este tratamiento deja un aspecto muy natural, aunque no permite aumentar muchas tallas por el momento. Existe una gran cantidad de centros estéticos de confianza, para encontrar el mejor sitio donde operarse se puede consultar este índice de clínicas en Barcelona.

“Puede modelarse todo el cuerpo en una sola sesión de una hora”

La eliminación de la grasa sobrante es otro de los grandes problemas a los que se enfrenta la cirugía plástica. Desde la clásica liposucción en zonas concretas a técnicas más avanzadas, son muchas las personas que se someten a procesos de esta clase para quitarse esos kilos de más. La tecnología ha vuelto a sorprender en este sentido, ya que mediante un aparato puede modelarse todo el cuerpo en una sola sesión de una hora de duración. Este procedimiento consiste en un escáner previo para localizar los depósitos de grasa acumulada, después se ataca a las zonas pertinentes disolviendo esa grasa, al tiempo que la máquina provoca un efecto que contrae la piel y ayuda a evitar la flacidez. Después, se extrae el resto de la grasa que se haya resistido o que no puede expulsarse deforma fisiológica y se masajea la piel con un rodillo motorizado para prevenir irregularidades. Es un proceso rápido y poco invasivo, que no requiere ni siquiera puntos de sutura.

Para rejuvenecer el rostro, una técnica menos invasiva que las que se hacían hace años es el lifting láser, que se aplica por debajo de la piel, licuando los excesos de grasa que se acumulan. También favorece la producción de colágeno, con lo que ayuda a tensar más la piel de la cara y del cuello.

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