Aquella película (500 Days of Summer), definía perfectamente el papel de muchas personas en las relaciones, o más bien lo definía la protagonista de la historia, Summer. Alguien que había tenido amantes a su lado pero ninguno supo cómo hacerle sentir de verdad. Summer, no entendía de tecnicismos ni tenía necesidad de entrar en matices, tal y como se puede ver en este quote de la película:

“— ¿Qué somos?

— No lo sé. ¿Qué más da? Soy muy feliz, ¿tú no eres feliz?”

Resulta fácil sentirse identificada con ella, ver el mundo como ella hasta que de repente sucede, justo cuando simplemente dejaste de creer que las cosas sucedían no más, sin significados profundos o roles fundamentales en el universo. Pasó. Apareció en tu vida, en esa en la que no te creías protagonista, al parecer para permanecer. Elocuente de ti, no querías darte cuenta de la sencillez de los gestos, el fervor de la sonrisa pues nunca pensaste que de verdad a alguien pudieras interesarle. Simplemente le observas a veces curiosa otras cautelosa pues no terminas de ver cuando vendrá el punto de partida.


No está, parece no estarlo porque quiere quedarse. Lo dice claramente no ha venido para irse a no ser que sea contigo, es en este punto que como persona lógica y razonable empiezas a ver las consecuencias del asunto. El asunto que pintaba no ser complicado sino simple, un mero descubrimiento más, parece haberse vuelto en tú contra pues está claro que es lo que quiere de ti. Quiere saber de ti. Peligro, acaban de declararte la guerra. Pasan los días y ya no te aburres, no encuentras ningún fallo que te haga desencantarte y eso hace que quieras seguir adelante. No puedes evitar pensar en el pasado, en todos los que no fueron y que tanto dieron por ti, sentirte perfectamente definida como Tom (el otro protagonista del film) definía a Summer; parece ya no ser una opción:

“¿Alguna vez has repasado todos los momentos con una persona una y otra vez buscando los primeros signos de que algo va mal? Sólo hay dos opciones: que es un ser humano malvado y desprovisto de emoción o que es un robot”.

Tom idealiza a Summer, cae preso en la quimera de su concepción del amor y conforme transcurre la historia de no-amor entre él y Summer, su percepción de ella cambia, al caerse el mito que él solo se había montado, el mundo que había creado para los dos sin consultarle a ella. ¿Os suena?

En esta ocasión esta inesperada persona, conocida para tus adentros como el sujeto innombrable o mejor aún el desgraciado que ha venido a darte dolores de cabeza, que ahora ha aparecido en tu vida, no es el Tom de la historia, pues él no sólo ha venido para quedarse, quiere construir contigo. Quiere que le forjes y que te forjes, quiere ser un equipo; quiere llegar a aquella parte de ti que tienes tan bien encadenada, encerrada, enjaulada que habías olvidado que estaba pero que su presencia ha vuelto a despertar. Es alerta, es vértigo porque te han vuelto el miedo a no estar a la altura. Las ganas de vivir. Se mire como se mire, suena patético el hecho de que sea otra persona la que te las devuelva pero quizás no es cuestión de vida pues mientras el corazón lata seguimos viviendo, más bien son las ganas de sentir.

No es agradable, no controlar la situación. Sentirte visceral, casi animal y notar los alaridos de tu piel que claman más, tierno, suave, rápido eso te da igual porque te gusta lo que ves. Quieres más de lo que ves pero de nuevo, no hay lógica en el asunto. Lo intentas pero no cuela, ya te lo ha dicho quiere un equipo no un juego rápido. Entonces vuelven los problemas porque resulta que sí, es verdad, se quiere quedar. No vas a conseguir que se vaya tan libremente ni mucho menos, pero lo más desagradable del asunto es que no quieres que se vaya.

No, no quieres perderle pero tampoco quieres perderte en el camino.

Quieres ser tú, tú misma, con tus manías y tus histéricas, con tus gracias y elocuencias quieres ser tú pero con él a tu lado.

Desconoces el cómo conseguirlo, como volverte malabarista y equilibrista para mantener estoico todo lo que quieres. Pensando es que te das cuenta de que estás jodida, bien jodida porque es la primera vez que quieres incluir a alguien en tus actos, tsk. Suspiras pues no sabes si dejarte llevar, posiblemente, por un destino dantesco o simplemente asumir que “la jodienda no tiene enmienda”. Pero sigue habiendo algo en ti que te dice que es distinto pues él no lo ves como has visto a tus otros amigos, con los que desde el punto de partida establecías unas claras reglas de juego, que ahora no están. Él las ha eliminado creando un nuevo juego, el desconocimiento.

Escéptica, tú sí tú te das cuenta que has caído en la trampa de algo superior a ti y no sabes, sí sentirte como un perdido juguete del destino o seguir el rumbo de tu corazón, que cuenta con el consentimiento de tu cabeza, es demasiado dulce para no saborearlo, demasiado intenso para no querer disfrutarlo y demasiado vivo para no querer sentirlo. A ti nadie te ha explicado nada de las relaciones ni del amor, sólo entiendes de la desidia, la desazón y el rencor, es por ello que te sientes tan María Magdalena como Virgen María pues eres una virgen sentimental tan quemada de la vida como inexperta en aquello que está relacionado con los demás. A diferencia que todas tus otras historias ya vividas esta vez es tú instinto es el que te indica que has tomado la decisión correcta y por eso aunque duela y vuelvan a buscarte, quizás pidiendo explicaciones, quizás dolidos o simplemente echándote cosas en cara entenderás cómo se sintió Summer cuando volvió a ver a Tom:

-Nunca quisiste ser novia de nadie y ahora eres la mujer de alguien.

+Hasta a mí me sorprendió.

-No creo que yo llegue a entenderlo nunca. Vamos, que no tiene mucho sentido.

+ Surgió sin más.

-Pero eso es lo que no entiendo, ¿cómo surgió sin más?

+Solo…solo me levanté un día y lo supe.

-¿El qué?

+Pues lo que no supe seguro contigo…




No tendrás cargo de consciencia pues te sentirás en paz contigo misma pues como Summer, buscamos a esa persona que haga tus sensaciones, anhelos y deseos realidad sin renunciar a tu esencia.

A veces nos preocupamos más por el otro que por nosotros mismos, pero ¿qué hubiera pasado si Tom hubiera preguntado más, en vez de dar las cosas por hecho? ¿Hubiera cambiando las cosas? Eso se le debe preguntar a Summer pero lo que queda claro es que el hecho de que dos personas mantengan relaciones sexuales y una relación afectuosa no convierte a ninguno de los dos en el amor para toda la vida del otro, ni mucho menos. Lo llamativo de este film es que la chica rompe con todos los estereotipos, en cuanto a parejas se refiere, habituales en la sociedad, y el chico se siente incomprendido porque no entiende que sí la ama porque no está con ella. Es decir, con cierto cinismo, los roles habituales que se dan en muchas parejas se alteran pues es Summer quién decide llevar las riendas de su vida, a su manera.

Como debería ser, siempre

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