Inadmisible, Sr. Cameron Las condiciones que ponía el Sr. Cameron, para que Inglaterra pueda seguir en la Unión Europea, son indignas e insultantes hacia los derechos humanos, va contra los principios que sustentan los pilares básicos que hacen fuerte el proyecto Europa, y digo proyecto porque desde el momento uno que se acepten y ya se han aceptado, exigencias como esta: “me quedo si me dan estas condiciones que me favorecen a mí en detrimento de otros”, desde este momento, cada uno de los países miembros pondrán sus condiciones de permanencia y si no los países, sus habitantes que son a final de cuentas quienes tienen la última palabra, la más fuerte, la contundente.

Ningún país es una excepción, ni siquiera enarbolando la bandera blanca de la rendición, con el lema “mejor aceptamos porque si no, las consecuencias para Europa serían peores”. No hay peor consecuencia que la aceptación de una conducta a seguir que atenta contra la dignidad del individuo. Ya han repetido diferentes dirigentes por activa y por pasiva que  la Unión Europea es como un club donde hay unas reglas que hay que cumplir, añaden, “y que nadie se puede saltar”. Palabras en papel mojado.


Duele hasta solo oír decir que países como España, Francia o Rumanía, tendrán recortados sus derechos sociales en Inglaterra. Mire usted Sr. Cameron, si esa es una de sus premisas para convencer a sus electores de la permanencia en Europa, si poner por escrito que hay ciudadanos de segunda clase, es convencer de la permanencia, como española está usted atentando contra nuestro honor y el honor de todos los que usted discrimina o quiere discriminar.

Cuidado, a los que deciden dar concesiones contra natura, no olviden nunca que están donde están porque se les ha votado que no “botado”, como pudiera suceder si se acepta lo ya aceptado: ¡la discriminación para ciudadanos de la Unión Europea, dentro de esta!, no vaya a quedar todo en un proyecto como más arriba apunté, que no se llegó a consolidar porque cada parte tiraba para su lado, perjudicando con ello al resto y tirando a dar al alma, al alma de todo ser humano.

No, a una Europa a cualquier precio. Convenciendo a los ciudadanos con  palabras que suavizan decisiones incomprensibles, privilegios para unos, condenas para otros. Jóvenes universitarios trabajando en condiciones lamentables ¡vaya paisaje! ¿Esta es la mejoría de una Europa unida? ¿Mejoría para quién?

Lo que más duele de todo esto, es que se haya dicho “sí” a esta proposición. Dicho sí a la discriminación, dicho sí, a la distinción y no precisamente de distinguido. Y todo esto, está ocurriendo no en el S. XVIII, todo esto está ocurriendo en el S. XXI ¿o es una pesadilla?


 

Mª del Pino Naranjo Ramírez

es de Santa Cruz de Tenerife. Colabora con artículos de opinión en papel y prensa digital. Es autora de cinco novelas entre las que se encuentran “Nacido pecador” y  “El Farero”.

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