¿Qué está pasando en el mundo de la música? ¿Por qué muchos, entre los que me incluyo, pensamos que no se hace música de calidad, en general, salvo contadas excepciones? ¿Por qué no tienen sitio en el panorama musical aquellos que hacen música original, distinta y de calidad? Estás y otras preguntas se intentarán contestar en este artículo.

Para variar, la industria y las multinacionales con sus intereses económicos se están comiendo la calidad, en la música como en otros muchos sectores. Ahora sólo se fabrican productos de fácil consumo. Y traducido al lenguaje de la música significa que tenemos por delante generaciones de niños y jóvenes sin oído, cultura ni sensibilidad musical de ningún tipo.

Reguetón no gracias. El Magacín.

Nos presentan canciones nuevas cuando, en realidad, son exactamente iguales unas a otras, armónicamente hablando. Los músicos entenderán rápidamente este concepto, pero para los que no lo somos, explicaremos que esto quiere decir que la base de estas canciones es siempre la misma y que se construye con 4 acordes. Por tanto, la armonía de todas esas canciones son iguales. Encontramos así, multitud de canciones dentro del pop rock internacional que son armónicamente iguales como por ejemplo:


  • Diez mil maneras – David Bisbal
  • La bienvenida al amor – Dasoul
  • Demons Imagine – Dragons
  • Am I wrong? – Nico & Vinz
  • Bailando – Enrique Iglesias
  • Travesuras – Nicky Jam
  • No me busques mas – David Cuello
  • All of me – John Legend
  • La conocí bailando – Bellido

En esta misma línea de creación de música de fácil consumo, nos encontramos con el reggaetón o reguetón. Aunque en su origen, allá por los años ochenta en Panamá, fue un movimiento musical con gran contenido social y muy solidario, nada que ver con lo que es hoy en día. El “reggae” llega a Panamá con los miles de jamaicanos que llegaron al país para trabajar en la construcción del canal. Así se empezaron a escuchar las primeras canciones “reggae” en idioma español, que relataban los sentimientos de esta comunidad humilde y trabajadora.

Justin Bieber. El Magacín.

La industria tomó este movimiento musical para convertirlo en lo que es hoy. Es como tomar un gran plato de la cocina internacional y convertirlo en un plato de cocina rápida. Lo que hizo básicamente fue, tomar como modelo la música dance que triunfaba en ese momento y modificar el ritmo. De esta manera consiguieron que al bailar, el cuerpo tuviera que moverse de forma distinta, obligando al cuerpo a dar un golpe arrítmico, normalmente con la pelvis o cadera, para conseguir moverse al ritmo de la música. Esto, unido a los mensajes de las letras que hablan del amor más posesivo hasta la dominación sexual mas animal del hombre sobre la mujer, hace que él y la que baila esta música solo esté pensando en una cosa: sexo. Esto lleva a un mayor consumo de alcohol, y éste a un mayor beneficio económico por parte de los empresarios de ocio. En consecuencia, aumenta la demanda de este tipo de música.

Y como es habitual y no podía ser de otra manera, la calidad musical es lo de menos. De hecho, si antes hablábamos de la cantidad de canciones que son armónicamente iguales dentro del pop rock, en el caso del reggaetón es exactamente igual, con la diferencia de que su fórmula del éxito se forma solo con 3 acordes.


Insisto, de esta manera conseguiremos niños y jóvenes sin sensibilidad musical, no la habrán desarrollado por falta de estímulos. Los músicos que no están dispuestos a entrar en este círculo vicioso basura de la música comercial se quedarán sin público, sin trabajo, porque la demanda de música de calidad habrá desaparecido. Si ahora hay decenas de miles de músicos espectaculares que no pueden vivir de su gran pasión, imagina que pasará dentro de 30 años.

Por eso es muy importante que, entre todos los que amamos la música, la buena música, denunciemos lo que está ocurriendo. Y que hagamos todo lo posible por estimular, presentar, difundir, compartir y consumir música original, variada y de calidad.

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