La moda, un movimiento que se convirtió en estilo de vida hace ya mucho tiempo.
Según la persona, el país o incluso la época en que preguntemos encontraremos distintas definiciones o percepciones sobre qué es la moda, pero todas dependen del nivel económico, el círculo social y político, en definitiva, una inmensa cantidad de variantes que limitan este fenómeno.

Pero, ¿estamos utilizando de forma adecuada el concepto?

La moda en los años 60. El Magacín.Veamos, todos formamos parte de este ámbito, queramos o no, todos vestimos con algún tipo de tejido textil. Un estilo propio, es moda, una prenda realizada a mano, es moda. No importa cuánto te gastes en esa prenda, o accesorio, todo es moda, ya que en algún momento se ha llevado, se ha pensado, e incluso ha tenido su momento de auge en el mercado.

A su vez, hay personas que piensan que se eximen de la moda, pero no es así. El hecho de vestir ya te incluye en el saco. Es cierto que no tienes que vestir a la última, ni comprar lo último de la pasarela de Anthony Moratto, pero como he citado en el párrafo anterior, estás siendo parte de “la moda”

El consumismo: soy consumista por vestir bien.

Vamos a aclarar esto.
Claro que eres una persona consumista, estás participando en un consumo notable, no se puede negar. Estás intercambiando una prenda por dinero. Pero, ¿a caso no tienes internet? ¿no tienes un teléfono móvil? ¿no sales a cenar, al cine, o a practicar ocio? Esto también es consumismo. Curiosamente a los que se van de compras, o se gastan un dinero en tratamientos de belleza, se les tacha de materialistas, derrochadores, “pijos”…
Para nada es así, vuelvo a repetir y a resumir, que intercambiar algo por dinero, es decir, comprar, te hace consumista quieras o no.

¿Abusos y pocos sentimientos?

Otra parte delicada son los abusos y la forma egoísta que algunas personas que trabajen más a fondo en este campo manifiestan.
Existe una gran competitividad, hay que luchar por llegar a la cima y muy pocos lo consiguen. Ya seas diseñador, modelo o peluquero, tendrás que mostrar una actitud más humilde, porque si no serás tachado con algún adjetivo no muy bueno.



En los desfiles, concretamente, hay directores que son muy duros con los modelos. A ello incluyo los diseñadores (no todos), que en ciertas ocasiones te pueden hacer sentir inferior al ver que no te queda bien su prenda. Con esto me refiero a frases como “eres deforme, no te sirve mi prenda”, o “adelgaza que deberías entrar en una 34”. Lo siento, pero este tipo de personas son las explotadoras y las que promueven indirectamente la anorexia.

En el día a día predominan las tallas más normales, más comunes, y deberíamos centrarnos en ellas, porque las personas se sentirían mucho más identificadas con la moda y no dejarían de ver como algo superficial e inalcanzable.

Vestir bien te aporta cosas maravillosas. Te aporta ser el centro de atención, crear ciertas miradas entre los que te rodean, te sube la autoestima, te da más oportunidades laborales, en definitiva es una cadena que todos deberíamos seguir, pero como ya he explicado, no es necesario ir a la última, simplemente tener tu estilo.

La moda es genial, hay que saber disfrutarla. Y hay que derribar muchas barreras que en cierto modo, hemos impuesto con el paso de los años.


Os dejamos un vídeo estupendo para que veáis la evolución de la moda en los últimos 100 años:

Un artículo de con K de Iker
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