El libro más influyente de la historia es mentira.
La Biblia está plagado de incoherencias, contradicciones y afirmaciones absurdas. Nos lo cuenta el escritor e ingeniero Fernando de Orbaneja, que lleva más de 80 años estudiando la Biblia. Un artículo sencillamente imprescindible.

SORPRESAS DE LA BIBLIA. Por Fernando de Orbaneja.

Esto es una pequeña muestra de lo que se puede leer en la Biblia, libro sagrado para judíos, cristianos y hasta musulmanes, por considerarlo “inspirado por Dios”. Sin embargo, se contradice con frecuencia y da por correctas verdaderas atrocidades, ordenadas por un Dios injusto, cruel y vengativo. Una imagen inaceptable de Dios.

Según el texto, nuestros supuestos primeros padres, Adán y Eva, fueron creados por Yahvé. Esta pareja tuvo dos hijos Caín, labrador, y Abel, ganadero. Ambos efectuaban ofrendas a Yahvé, quien recibía con agrado las de Abel, posiblemente porque al ser ganadero sus sacrificios estaban mejor realizados, y rechazaba los de Caín porque cree que no los hace desinteresadamente. ¿Siendo Yahvé omnisciente no sabía las verdaderas intenciones de Caín?. Indudablemente esa actitud de Yahvé creó y fomentó el odio de Caín hacia Abel, al extremo de que un día lo asesinó. Este mito está basado en las ancestrales luchas entre labradores y ganaderos o entre los agricultores-ganaderos y los industriales; pues Abel significa “pastor” y Caín “herrero”. Uno de los muchos anacronismos que se encuentran al leer la Biblia, pues se supone que la familia de Adán y Eva, al ser los primeros habitantes, estaban en la edad de piedra, faltaban aún muchos años para llegar a la edad de los metales y que Caín pudiera ser herrero.

“La biblia se contradice con frecuencia y da por correctas verdaderas atrocidades, ordenadas por un Dios injusto, cruel y vengativo.”

Curiosamente la primitiva leyenda de Caín no tenía nada que ver con Adán y Eva, los autores del Génesis les relacionaron haciéndole hijo. El nombre de Caín procede de los cainitas, y no al revés, era un pueblo nómada, forjadores de metales; los hebreos los tenían por malditos, posiblemente porque habían cometido algún grave delito o por algún prejuicio ancestral desconocido.

Al enterarse del asesinato, Yahvé castiga a Caín a ser errante, pero no se cumple el castigo, porque Adán le echa de casa (¿ya tenían casa?) y Caín se va al país de Nod, “a oriente del Edén”, donde conoce a una mujer con la que tuvo a Henoc y otros hijos.


Vemos con enorme sorpresa que la misma Biblia echa por tierra el mito de “nuestros primeros padres”, porque según el mito, y si las matemáticas no fallan, sólo había tres seres en la tierra: Adán, Eva y Caín, pero éste, al ser expulsado, forma otra familia con una mujer de otra tribu. Es decir, ¡había otros habitantes!. Lo que echa por tierra el mito de una primera pareja, de la que desciende toda la humanidad. Parece muy poco serio que de algo tan importante se afirme una cosa y a renglón seguido se dé una versión que la desmiente.

Más adelante, el relato afirma que existieron unos seres “Hijos de Dios”, llamados Elohim, que pertenecían a la corte celestial y estaban equiparados a semidioses o dioses menores, también eran considerados como “héroes de la antigüedad”, o como ángeles. ¿Cómo nacieron los ángeles, de dónde proceden, quién y cuándo los concibió?, ¿cómo es que la Biblia no nos cuenta su origen?. Parece que los “inspirados” no debieron de tener suficiente inspiración para aclararlo.

“La Biblia dice que los habitantes del cielo tenían órganos sexuales y, lógicamente, ¿lo practicaban entre ellos o había también “Hijas de Dios”?”

Pues bien, estos elohim, como cualquier gañán lascivo y siguiendo una leyenda de origen sumerio, “se sintieron atraídos por las hijas hermosas de los hombres”, teniendo trato carnal con ellas, las cuales engendraron unos gigantes llamados nefilim;. La idea de cruzarse con mujeres por lo visto surgió del jefe de los ángeles lascivos. Insisten en que los nefilim “existían entonces y también después”, que recuerde no he conocido a ninguno, bueno, quizá a los gigantes jugadores de baloncesto. Según se desprende de este relato los habitantes del cielo tenían órganos sexuales y, lógicamente, ¿lo practicaban entre ellos o había también “Hijas de Dios”?. Todo hace pensar que Yahvé también tenía sexo y que debía de existir una Diosa-Madre o varias diosas. Tampoco esto se nos ha aclarado.

“No se comprende la razón por la cual Dios crea una raza de hombres y de animales y los elimina con el diluvio para sustituirla por otra igual o peor.”

Cuando Yahvé se entera de que hasta los elohim se sienten arrastrados por el deseo sexual “se arrepiente de haber creado al hombre” y decide eliminarlo mediante una diluvio universal. Según otras versiones, Yahvé sólo pretendía eliminar a los nefilim. Sea cual sea el original y disparatado relato nos refleja un Dios que se arrepiente de haber creado al ser humano, considerado como la culminación de su obra; un Dios que no sabe lo que va a pasar y que no puede evitarlo si no es por las bravas, o sea matando. Además el supuesto pecado lo cometieron los elohim ¿qué culpa tienen los demás?, ¿también pecaron los animales?. No se comprende la razón por la cual Dios crea una raza de hombres y de animales y los elimina con el diluvio para sustituirla por otra igual o peor.

El relato del diluvio es un compendio de tres fuentes distintas, por eso hay disparidades en el número de parejas de animales, en la duración, en el envío de pájaros, etc. Esta leyenda es copia, casi exacta, de la sumeria, relatada en la Epopeya de Gilgamesh, escrita unos dos mil años antes, y nunca fue mencionada por ninguno de los patriarcas, lo que demuestra que fue introducida posteriormente para exaltación de Yahvé y para tratar de que el pueblo volviera a ser creyente.

“¿Alguien puede creer que Noé y sus hijos fueran capaces de apresar a los miles y miles de especies animales?”

Yahvé, una vez más, se arrepiente de haberlos creado y decide exterminar “desde el hombre hasta los ganados, los reptiles y las aves del cielo”. Un auténtico cruel e injusto genocidio que se excusa porque “la tierra estaba viciada”, y por lo visto nada mejor que lavarla con abundante agua. Noé, que debía de ser el único “bueno” de todos los seres, recibe el mandato de Yahvé de construir un arca de madera de cedro, capaz de albergar a toda su familia y a siete parejas de animales limpios y una pareja de animales inmundos de cada especie, se supone que incluyendo a la maldita y condenada serpiente y sin los peces de agua dulce, porque los marinos hubieran perecido todos en el diluvio.




¿Alguien puede creer que Noé y sus hijos fueran capaces de apresar a los miles y miles de especies animales que existen?, ¿se han calculado las dimensiones de esa nave? Porque no sólo tiene que albergar a una muchedumbre de seres, algunos de tamaño considerable, sino que tiene que alimentarles durante varios meses, que debido a la ambigüedad bíblica cifra en cinco, siete, diez o doce meses, según le da. ¿Era posible en aquella época, construir una nave de esas características y dotarla de los medios necesarios?, ¿no se dan cuenta de que el navío debería contener una inmensa piscina para los peces, algunos enormes, de agua salada?, ¿los animales feroces entraban en el arca por las buenas, estaban aislados de sus presas?, si las aguas inundaron por completo la tierra ¿cómo y dónde se retiraron luego?, en fin se pueden hacer infinidad de preguntas. Lo que está claro es que ni con la imaginación es posible realizar esa obra (incluso hoy acarrearía insolubles problemas) y menos aún por un hombre de seiscientos años, como tenía nuestro personaje, por mucho que le ayudaran su hijos, unos “chavales” de cien años, y además la construyó y capturó a todos los animales en menos de un año. Una verdadera marca insuperable.

¿Cómo un dios omnisciente no sabe lo que va a pasar?”

Este mito del diluvio es compartido por muchas religiones y se debe a que casi todos los pueblos han sufrido, y seguimos soportando, catastróficas inundaciones que han arrasado amplias extensiones, lo que debió de suceder en Mesopotamia al desbordarse el Tigris y el Éufrates, por intensas lluvias o por el deshielo. Existe la creencia de que el terror que debió de producir entre la primitiva humanidad la violenta apertura del estrecho de Gibraltar, inundando de agua lo que hoy es el Mediterráneo, quedó grabado en su memoria y fue transmitida oralmente de generación en generación dando origen al mito del diluvio.

Encima que quedaban pocos animales, a Noé no se le ocurre otra cosa que sacrificar a Dios un animal de cada especie en acción de gracias; ese sacrificio debió ser un desastre ecológico, porque ¿cómo se reprodujeron los animales de los que sólo había una pareja?. Dios promete que no volverá a inundar la tierra, lo que evidentemente no ha cumplido, y en prueba de ello hace salir el arco iris. Todo un detalle, pero por lo visto ignoraban que el arco iris no es otra cosa que la descomposición de la luz blanca. La ignorancia de los escribas “inspirados por Dios” era notoria.

“Parar el sol para tener más tiempo de matar no parece muy ejemplar”

Sorprendentemente Jehová reconoce que el hombre no le ha salido nada bien y que, con frecuencia, “tiene muy malas intenciones desde su niñez” Entonces ¿por qué no lo hizo mejor?, ¿no es omnipotente?, ¿cómo un dios omnisciente no sabe lo que va a pasar?. Un dios perfecto, por definición, no puede crear nada imperfecto, como es el hombre. Y resuelve su frustración por las bravas, como vamos a ver.

Ante la invasión israelí, varios pueblos se alían para combatirles. Los gabaonitas piden la paz con el fin de traicionarles, pero los israelíes se dan cuenta y los esclavizan, aunque luego les tiene que defender porque son atacados por lo amorreos al ver que trabajan para Israel. En una de las batallas se produce un hecho sorprendente, Yhavé ayuda a su pueblo con un pedrisco y ¡Josué manda parar el sol y la luna durante casi un día con el fin de que le dé tiempo de terminar con todos los enemigos!. Es bien sabido que la ignorancia es muy atrevida, pero en este relato se pasan de la raya. Si parasen el sol y la luna se produciría tal revolución cósmica que habría sido irreversible y catastrófica. Ni ellos ni mucho menos nosotros lo hubiéramos podido contar. Y si lo que se paró fue la tierra, habrían salido despedidos al espacio por la fuerza centrífuga. La tierra gira muy rápidamente. Además, parar el sol para tener más tiempo de matar, no parece muy ejemplar.

“Dios ordena que a los madianitas se les haga sufrir, para lo cual sus jefes son empalados, matan a ancianos, niños y mujeres, salvo a las que fueran doncellas (seguramente para que dejaran de serlo)”

A lo largo de la Biblia, pero especialmente en Números, Deuteronomio y Josué, se relatan constantes guerras, pues la “Tierra prometida” está ocupada por otros pueblos, como ocurre ahora. Las escenas que relata, debidas a las órdenes de Jehová, son escalofriantes. Cuando varios israelíes adoran al dios de Madián ordena que sean “ahorcados delante del sol” y que a los madianitas se les haga sufrir, para lo cual sus jefes son empalados, matan a ancianos, niños y mujeres, salvo a las que fueran doncellas (seguramente para que dejaran de serlo).

En otro pasaje, Jehová ordena que todos los moradores de Canaán, la “tierra prometida”, sean muertos sin excepción, y sus ciudades, ídolos y lugares de culto destruidos. Es más, cuando “cualquier ciudad siga una religión falsa, sus habitantes y toda cosa viva que se hallare en ella serán pasados a cuchillo, sus restos quemados y la ciudad arrasada”. ¡Y ahora nos escandalizamos con lo que hacen los yihadistas!.

Saúl recibe la orden de Jehová de “matar hombres, mujeres, niños, mamones, vacas, ovejas camellos y asnos” y la cumple, pero perdonó al rey Agag (¡qué coincidencia de nombres!). El profeta Samuel le recriminó su incumplimiento y le enseñó lo que debía de hacer, fue cortando en pedazos al rey Agag mientras le decía. “Como tu cuchillo hizo las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijos entre las mujeres”. ¡Una “ejemplar” enseñanza!.

“El rey David, ve por la ventana a una moza que le gusta y la hace subir a su casa. Se llamaba Betsabé y estaba casada con Urías, pero esto a David no le importó”

En uno de sus continuos ataques de ira, Jehová amenaza a su “pueblo elegido”, el israelí, diciendo: “enfrentaré a cada uno contra su hermano, contra sus padres y contra sus hijos, sin piedad ni compasión, hasta destruiros” (menos mal que era el “pueblo elegido”, si no lo llega a ser…).

El rey David, ve por la ventana a una moza que le gusta y la hace subir a su casa. Se llamaba Betsabé y estaba casada con Urías, pero esto a David no le importó y la dejó en estado. Entonces hace llamar al combatiente Urías y le dice que se acueste con su mujer, con el fin de adjudicarle el hijo que espera. Como Urías se niega, David ordena a su general que ponga a Uría en el sitio de mayor peligro y sin protección para que lo maten. Así ocurre y con tan “ético y humano” proceder se queda tranquilamente con Betsabé.

Pero al famoso rey David no sólo le gustaban las mujeres, incluidas las prohibidas extranjeras, porque queda claro que sus relaciones con Jonatan, hijo del anterior rey Saúl, no pudieron ser más íntimas. Curiosamente en la Biblia se considera la homosexualidad como “una abominación que no puede admitirse bajo ninguna circunstancia” y la pena con la lapidación de ambos. Pero claro, Jonatan era hijo de rey y David luego fue rey, se conoce que ante eso es preciso mirar para otro lado. ¡Qué poco ha cambiado la humanidad!.

Si el lector desea ampliar sus conocimientos sobre la Biblia, para abril o mayo saldrá mi nuevo ensayo “Lectura impía de la Biblia”.

Otros artículos de Fernando de Orbaneja:

(Valladolid, 1924), doctor Ingeniero Industrial, se ha dedicado a organizar empresas por todo el mundo y ha impartido clases en la Universidad Mackenzie de Sao Paulo y en la Escuela de Administración de Empresas de Barcelona. Es autor de una docena de títulos sobre historia, política y religión.

Nota de El Magacín 26/6/2016: Nuestro amigo y colaborador Don Fernando de Orbaneja ha fallecido esta mañana a la edad de 92 años. D.E.P.

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