Es un hecho que existe un gran porcentaje de obesidad entre la población de los países más desarrollados del mundo y, a menudo muchas de estas personas acuden a un/a nutricionista profesional en busca de ayuda para bajar de peso y empezar a llevar una vida más saludable. La mayoría de estos profesionales recomiendan una dieta equilibrada y ejercicio regular para conseguir bajar de peso y, al mismo tiempo, disminuir esa ansiedad por la comida que provocan los cambios repentinos en el cuerpo.


Por otra parte, existe otro tipo de “profesionales” o “comerciales” que intentan vender una determinada marca o producto llamada la “dieta milagro” que promete un cuerpo diez en poco tiempo consumiendo sus productos a las horas que te digan. Si bien la mayoría de las personas sabemos lo peligrosas que son este tipo de dietas, todavía hay mucha gente que cree en ellas, o por la necesidad de verse bien se dejan engañar por ellas… Después tocará llorar por el temido “efecto rebote” o por el malestar general que produce en cuanto a cansancio por falta de vitaminas o a saber cuántas cosas más… Está claro que nuestro cuerpo no puede vivir sin unos nutrientes básicos, y menos todavía quitándole todo de repente, ya que estos productos garantizan que no tengas hambre pero por la hinchazón que provocan una vez ingeridos, entonces es normal que se adelgace… si dejamos de comer durante una semana… adelgazaremos seguro! 

En la otra cara de la moneda tenemos otro tipo de personas, que, a pesar de ser un número bastante notable, aunque pensemos que no, siguen estando en minoría, estamos hablando de los grandes olvidados: la gente que está en una situación de bajo peso de forma involuntaria.

, y en pocos sitios encuentras soluciones para aumentar de peso de manera saludable sin forzar el organismo. En este campo para muchos nutricionistas también es un reto, ya que les resulta más complicado y de manera más lenta conseguir resultados en este tipo de personas con el metabolismo más acelerado de lo que ellos quisieran.

Claro está que ningún extremo es bueno, lo ideal es tener un peso ideal dentro de unos baremos, pero depende de nuestra forma de ser, ya que un mismo sentimiento nos afecta de manera diferente a cada persona: por ejemplo, la ansiedad: a la gente que gana peso con facilidad, le suele dar por comer, y a la gente que le cuesta ganar peso, se le suele cerrar el estómago. 

Cómo engordar. El Magacín.

Lo malo a la hora de hablar de las personas con sobrepeso y las personas con bajo peso, es la falta de respeto que se suele tener por las segundas… sí, me estáis entendiendo bien, se respeta mucho menos a una persona que está en bajo peso que a otra con sobrepeso. Estoy segura de que mucha gente se sentirá identificada con las típicas frases: “eres un saco de huesos”, “tienes que comer más”, “no comes por no engordar”, “que delgada/o estás”, “la solución es fácil: come”, “pareces un palo”, y un largo etc… en cambio, para la sociedad está peor visto: “qué gordo/a estás”, “tienes que comer menos”, “no tienes más que grasa”…  suena diferente, ¿verdad?, nos parece más grosero lo segundo porque si lo decimos nos ponen la etiqueta de malas personas, en cambio si decimos lo primero, parece no ser así… pues he de decir que es exactamente lo mismo, lo que pasa que como la mayoría necesita perder peso, es una ofensa decirle “que gordo/a estás”, en cambio todo el mundo se cree que tiene derecho a decir “estás demasiado delgado/a”, ya que piensan que no van a ofender a nadie… pues no se imaginan el daño que hacen, ya que una persona delgada puede llegar a tener el mismo complejo o más que una con sobrepeso.

La gente que se encuentra en su peso ideal y las personas con sobrepeso, muchas veces no entienden como una persona no consigue engordar, pero los esfuerzos que tienen que hacer este tipo de personas a menudo les juegan malas pasadas, ya que forzar cuando no te apetece porque tu cuerpo se acostumbró a vivir con poca cantidad, o simplemente tu metabolismo lo quema todo muy rápido, es difícil comer sin ganas, acabar sin sentir náuseas, y realmente se pasa mal. Es lógico que cuando te sientes lleno, tu cuerpo te va a dar señales para que pares de comer, pero piensas que si paras, no engordas, pero si sigues puedes provocar tal empacho que haga que no comas la siguiente comida. Llenar demasiado el estómago a menudo no es bueno, pues puede provocar hernia de hiato y dolencias varias. La gente que no es capaz de ganar peso tiene un denominador común, y es que suelen ser personas nerviosas a las que se les cierra el estómago con algún problemilla o cierto nivel de ansiedad. 

Los médicos siempre sospechan si existe un trastorno alimenticio y te dicen que tienes que engordar sí o sí, y tú piensas: “vale señor, la teoría ya me la sé, pero, ¡no soy capaz!, no porque no quiera, sino porque sencillamente no doy”, y es lógico que recomienden un aumento de peso, tienen toda la razón, debemos estar en nuestro peso para conseguir un funcionamiento óptimo de nuestro organismo, es por ello que existen las tablas que nos dicen el mínimo y el máximo IMC (Índice de Masa Corporal) que nos corresponde atendiendo a nuestro peso, altura y constitución.

En el caso de las mujeres, se añade otro posible problema: una situación de bajo peso durante un largo período de tiempo puede traer consecuencias para nuestro sistema reproductor. Está claro que tanto tener sobrepeso como bajo peso, no son condiciones recomendables para el cuerpo humano,


Si eres ese tipo de personas a las que les cuesta engordar y estás leyendo este artículo, entenderás esto a la perfección, porque seguro que te viste en alguna de estas situaciones. Lo más importante: no estresarse, pues es el gran enemigo de la gente delgada, habrá que dejar los nervios a un lado si queremos hacernos con unos quilillos en nuestro cuerpo, sentir que la ropa nos sienta mejor y estar más a gusto con nosotros/as mismos/as. También muy importante es, por supuesto, hacer oídos sordos, pues todo llega si uno se lo propone, mejor o peor, antes o después, pero llega, y nunca llueve a gusto de todos, y siempre se desea lo que no se tiene. Tendremos que aprender a valorarnos tal y como somos y las cosas vendrán poco a poco sin darnos cuenta.

Un texto de Noelia Martínez

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