En este infinito universo lleno de estrellas, soles, galaxias, planetas, y más soles, ¿es posible que solo en un diminuto planeta de una diminuta galaxia, se den las condiciones idóneas para albergar la vida? Parece, como mínimo, improbable. Si existe un creador, ¿iba a crear este extenso Cosmos para que solo un puntito insignificante pudiera contener la vida?

Muchas preguntas para empezar. Y más que me guardo. Pero lo que no cabe duda es que la vida no puede ser exclusiva de este planeta. Quizás haya otras formas de vida, diferentes, minúsculas, unicelulares, pero mi intuición me dice que, como las meigas, “haberlas haylas”.


Desde la más remota antigüedad, se ha barajado la posibilidad de que exista vida extraterrestre. Muchos son, al cabo del año, los avistamientos ovnis en todo el mundo, y cada vez son más las personas que se atreven a declarar, convencidos, que tuvieron contacto con esos seres de otros mundos. ¿Porque habríamos de dudar sistemáticamente de tales afirmaciones?, ¿que se supone que ganan esas personas que, por otro lado, se comprometen a que se ponga en entredicho su equilibrio mental, tachándolos de alucinados?

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Muchos investigadores e historiadores, han relacionado los relatos bíblicos con la llegada de seres extraterrestres, astronautas, que nos visitaron en la antigüedad y que fueron tomados por Dioses. Las afirmaciones: “carros de fuego”, “estruendos entre las nubes”, “sonidos como el trueno”, “se apareció un Ángel”, “las descripciones de Enoc de un viaje al espacio”, muchos las han interpretado como la venida, en un pasado remoto, de seres alienígenas que hasta en las tablillas sumerias aparecen con extraños objetos similares a relojes de pulsera.

Erich Von Däniken, escritor de origen suizo pero de lengua alemana, fue uno de los pioneros en defender la teoría de que la Tierra fue visitada en la antigüedad por habitantes de otros planetas, reflejada en libros como “Recuerdos del futuro” o “Regreso a las estrellas”.

Zecharias Sitchin, escritor e investigador, el cual tradujo las tablillas sumerias, fue el promotor de la teoría de los antiguos astronautas, que nos visitaron en el pasado y fueron proclamado dioses. Sitchin nos habla del origen extraterrestre de la humanidad y que fueron los llamados Anunnakis, procedentes del planeta Nibiru, los que a través de la manipulación genética, “crearon” el actual “homo sapiens”.

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Sean cierta o no las teorías de Däniken, Sitchin y otros muchos, es lícito pensar que puedan existir seres avanzados, viviendo en otros planetas, de algunas remotas galaxias, con una tecnología muy avanzada, que podrían haber viajado lejos para conocer, estudiar, o incluso colonizar nuevos territorios, tal como se ha hecho siempre en el mismísimo planeta tierra: ampliar territorios para expandirse. No es nada nuevo, que en cuanto el ser humano tuvo las herramientas necesarias para poder atacar a la tribu más cercana, lo hacía, eliminando la tribu y apropiándose del territorio.

Así ha sucedido a lo largo de la historia. El humano Sapiens, lleva en sus genes la semilla del guerrero. Si observamos la historia de la humanidad, salvo algunos acontecimientos brillantes, está constituida por eventos bélicos: invasiones, colonizaciones, masacres, guerras entre hermanos, etc. Este proceder guerrero, podría no ser exclusivo del humano habitante de la Tierra. Quizás ese afán colonizador es propio de quienes, según Sitchin, nos visitaron y ejercieron ese poder.


Si habéis visto la película “El poder de un Dios“, película alemana de 1990, nos cuenta que una avanzada civilización terrestre, descubre un lejano planeta habitado por humanos pero tremendamente atrasados con respecto a la Tierra. Envían entonces un grupo de científicos para investigar esa raza humana. Con una nave en órbita monitorizando la historia del mundo, envían al infiltrado Rumata, para mezclarse con los nativos, siempre guiado por una regla de “no intervención”.

¿Porque no pudo ser así?. Desde que el hombre existe, todo ha sido de esa manera: peldaño a peldaño, hemos ido conquistando etapas. Primero fue lo más básico. Desde buscar una cueva para protegerse, el fuego después, para calentarse. Luego se las ingenió para construir armas para defenderse y también atacar. Aprovechó esto para tener poder y conquistar otras tierras y someter a otras tribus.

¿Y en la actualidad?, ¿dónde están esos dioses?, ¿nos siguen visitando?, ¿se fueron?, ¿volverán?
Hay investigadores como David Icke, que afirma que han existido contactos oficiales entre esos seres extraterrestres y seres humanos, representados por el gobierno de los EE.UU. Desde el incidente del ovni de Roswell, más conocido como caso Roswell, donde supuestamente se estrelló un ovni en Nuevo México, en 1947, recuperando las autoridades del gobierno los cadáveres de los tripulantes alienígenas. Famosas son las imágenes de una supuesta autopsia a uno de ellos, que luego se demostrarían que eran falsas, los casos ovnis han proliferado viralmente.

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Hoy siguen los avistamientos, aunque menos evidentes. Resulta curioso pensar que, hoy en día, cuando más abunda la tecnología, los satélites artificiales, los dispositivos grabadores de imágenes, como el propio móvil, capaz de grabar lo inimaginable, no hayan aparecido imágenes reales y creíbles, dignas de un estudio profundo y veraz. Por el contrario, los falsos documentos ya sean fotos o vídeos, proliferan por doquier. También suelen abundar últimamente, documentales de televisión, donde el tema ovni está servido en bandeja y no paran de aparecer noticias de avistamientos, incluso grabaciones de la NASA, donde aparecen movimientos extraños, que nadie puede explicar, y que la propia NASA da algunas razones poco creíbles.

Incluso un programa de ordenador como Google Earth, con el que cualquier usuario puede acercarse, sin moverse de casa, a la Luna o Marte y apreciar detalles en sus superficies que jamás hubieran soñado algunos astrónomos del pasado. Imágenes muy controvertidas, ya que se pueden intuir indicios de construcciones antiguas en la superficie lunar, y que, por alguna misteriosa razón, se han emborronado algunas zonas concretas. Siempre se ha dicho que el ser humano no está preparado para soportar el impacto de la noticia de que pudieran existir seres extraterrestres, oficialmente. Unos argumentan que las religiones no tendrían sentido, ya que los escritos religiosos siempre nos han recordado que Dios creó al hombre. En cualquier caso, no creo que estemos solos.


Yo siempre he pensado que nuestro origen está en las estrellas, que somos hijos de las estrellas, que nuestro ADN fue manipulado y adaptado para que, el manipulador lo pudiera seguir siendo siempre, incluso hoy. A pesar de todo, y cuando rezo y digo PADRE MIO, se perfectamente a quien estoy orando: a ese Dios que está por encima de seres, planos, planetas galaxias, mundos, platillos volantes, y con quien estaré siempre, de vuelta a casa, porque Él y Yo somos UNO.

Yosel Barón es autor de La Luz Interior

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