Tal vez sean sus edificios. Mientras avanzamos en sus trenes de última generación con esos ventanales siempre impecables, la ciudad nos va regalando la visión de verdaderos desafíos a la lógica en forma de emprendimientos arquitectónicos. A aquellos afortunados como nosotros que han estado ahí, ¿se han dado cuenta de que no hay dos edificios iguales? Es como si cada uno tuviera que ser distinto. Y a medida que te acercas a la zona más comercial, ahí donde la ciudad se convierte en una muestra de las mejores marcas del mundo, de los bancos y las empresas multinacionales, y de las embajadas, todavía desde la ventana del tren, ya se pueden ver las increíbles torres Petronas, magnificas hazañas de la ingeniería y la arquitectura si las hay, parecen un monumento a la voluntad del hombre de siempre ir más lejos, de ponerse a prueba, y de superarse.

¿Qué es lo que despierta nuestro amor por esta ciudad? Puede que sea que a menos de una hora caminando de toda esta maraña de cemento, carteles luminosos y autos de alta gama, se encuentran lugares como el barrio chino. Estas cuatro largas calles cruzadas encierran un mundo en sí mismas, uno lleno de la milenaria cultura china. Aquí se concentra, además de un sinfín de puestos comerciales callejeros donde se puede conseguir desde un sable samurái hasta unas zapatillas Nike (generalmente de dudosa procedencia), una gran parafernalia de puestos de comida y restaurantes que sirven todo tipo de comida india, malaya y, claro, china. Nuestro lugar favorito es un patio de comidas enorme (el único en el barrio chino), en el que apenas entras hay una señora sentada atrás de una mesa sobre la que reposan al menos diez fuentes distintas llenas de comida china.

Templo Sri Mahamariamman en Kuala Lumpur. El Magacín.

Kuala Lumpur, como toda Malasia, es una mezcla de tres grandes culturas: la india, la china y la musulmán. Desconozco si existirá otro lugar en el mundo donde estas tres culturas tan antiguas y llenas de misticismo convivan en un espacio tan reducido. Mientras se camina por la periferia del barrio chino se pueden ver templos maoístas pintados de rojo y llenos toda la extensa simbología china, casi siempre tapados por el humo de los inciensos que encienden los creyentes. Un poco más alejados de esta zona, los megáfonos en la cima de las mezquitas, que se cuentan por decenas en la ciudad, enuncian el llamado a la oración cinco veces al día para aquellos practicantes que no pueden salir de su trabajo. Las muestras de cultura están por todas partes.

Y la arquitectura estrafalaria no se reduce únicamente a los edificios modernos y comerciales. Hay mezquitas y templos que quitan el aliento sin necesidad de alejarse de la zona turística. En el centro mismo de la metropoli se encuentra la mezquita Jamek, una de las más antiguas de la ciudad (construida en 1909) y la más importante de Kuala Lumpur hasta la apertura de la Mezquita Nacional en 1965. Esta última, cuyo estilo malayo-islámico la hace única, es otro deleite a la vista por su impresionante fachada.

Mezquita Jamek en Kuala Lumpur. El Magacín.

A pocas cuadras del barrio chino se encuentra el templo Sri Mahamariamman, el templo hindú más antiguo de Kuala Lumpur. Su torre central de forma rectangular se extiende hacia arriba decorada por una infinidad de figurillas de colores con significados religiosos. Un poco más lejos, a una hora en tren del centro de la ciudad, se encuentran las increíbles Cuevas Batu, un conjunto de templos-cuevas hindúes de más de un siglo de antigüedad al que se accede subiendo 272 escalones, dedicadas a “Lord Murugan”. Una visita a estos templos provoca de seguro unas intensas ganas de viajar a India, porque es solo un bocado (un gran bocado) de lo que esa increíble cultura tiene para ofrecer.

Cuevas Batu en Kuala Lumpur. El Magacín.

Esta es, de cualquier forma, una ciudad para todos los gustos. Hay museos dedicados a los temas más variados que a uno se le puedan ocurrir. Un día de mucho calor y una humedad insoportable, nos encontramos recorriendo un museo de música – sí, para aprovechar el aire acondicionado – y más tarde otro de Batik, un tipo de técnica de tejido indonesio. Los principales museos de la ciudad son el Museo Nacional, donde se exhiben muestras de la vida tradicional de los distintos grupos étnicos del país; y el Museo de Artes Islámicas.

Hay además una extensa oferta gastronómica que abarca todos los niveles, desde la comida callejera (nuestra preferida) hasta restaurantes de alta gama con chefs internacionalmente reconocidos.

Calles de Kuala Lumpur en Malasia. El Magacín.

Para los amantes del aire libre hay también parques que, como todo en esta ciudad, son únicos y hermosos. El Parque KLCC justo debajo de las torres Petronas es una pequeña explanada rodeando una gigantesca fuente de agua, un lugar ideal para sentarse a descansar en medio de tanto cemento. También en el centro de la ciudad se encuentra la famosa Plaza Merdeka, un espacio verde de alrededor de una manzana históricamente reconocida por ser el lugar en donde se bajó por primera vez la bandera inglesa en 1957, y se hizó la bandera nacional, que aún hoy ondea al viento en el mástil más alto del mundo. Pero si lo que quieren es distenderse y disfrutar de mucho pasto, mucho espacio libre, un hermoso paseo para caminar o andar en bicicleta y un lago artificial con una vista panorámica de la ciudad, tienen que ir al Parque Titiwangsa, nuestro lugar preferido en todo Kuala Lumpur.

Las Torres Petronas de Kuala Lumpur por la noche. El Magacín.

La ciudad es, en nuestra opinión, la mezcla ideal entre oriente y occidente. Es un lugar donde las culturas y tradiciones de tres pueblos milenarios se viven a flor de piel todos los días, en convivencia con las últimas tendencias de la tecnología, la moda y la arquitectura internacional. Los sistemas de transporte son de última generación y relativamente baratos, tanto así, que hay un servicio de colectivos gratuito que recorre los principales puntos turísticos. Sus templos antiguos y extraordinarios nos sumergen en una época que ya no existe, mientras sus pantallas gigantes nos recuerdan que el Siglo XXI llego hace mucho a las calles de Kuala Lumpur. Es una ciudad moderna, que retiene esa mística de lo antiguo, una metrópolis del continente asiático que no se ha dejado comer por el avance de la occidentalización de Asia, sino que le ha dado un lugar, se ha adaptado y el resultado es, sin duda, muy especial.


Somos Ariel y Celeste, viajeros lentos y curiosos que deambulan por el mundo sin prisa ni condiciones. En el 2011 nos conocimos en el primer día de nuestro primer viaje, y desde entonces hemos vivido, viajado y trabajado en gran parte de Oceanía y Asia, y los contamos todo en nuestro blog de viajes.