A través de los años, los más experimentados lectores de esta área conocida como la literatura, han crecido viendo como los grandes escritores de la época, han publicado sus más célebres obras, clásicos literarios de la historia universal, han vivido en carne propia como el barco ha cambiado de capitán, como viven y mueren personajes importantes de este arte, dejando sus huellas plasmadas.

Se abrieron las puertas para los que demostraron interés en este amplio campo. En los años 60 ó 70, me atrevo a decir que tal vez mucho antes, los lectores solían ser personas con edad promedio de entre 25 a 60 años, era poco común ver a los jóvenes de una edad de 10 a 18 años interesados en la lectura, por lo que los clubs de lectura estaban compuestas por personas de entre 30 a 60 años. Dichos lectores aprovecharon lo que tenían a su disponibilidad para leer, lo que era una gran variedad de títulos muy importantes y reconocidos, obras como las de Gabriel García Márquez que comenzó a escribir a los 20 años, Franz Kafka que pasó a ser reconocido por sus pocas obras literarias póstumamente, Miguel De Cervantes que comenzó a escribir a una edad avanzada, Jorge Luis Borges quien publicó su primer libro en 1923 a la edad de 37 años, Julio Cortázar quien se inclinó por la escritura a una edad muy temprana al igual que Pablo Neruda, y un largo etcétera. La literatura de estos años se encontraba en una evolución muy constante, algunos se inclinaban por identificar a la persona individual y otros a un colectivo social, esto se debía a las crisis que en su momento golpearon al mundo, a su vez buscaban medios de expresión nuevos, se quería una renovación en el lenguaje y en la escritura. En dichas obras literarias, se trataban la infancia de aquellas personas de la época o de los mismos escritores, recuerdos frescos de las guerras que asediaban, el cambio del tiempo, como todo estaba evolucionando y uno de los temas más importantes, la soledad del ser humano individual ante su entorno.


Con el pasar de los años, la biblioteca universal que tenemos a nuestra disposición, sin duda ha ido en aumento en todos sus géneros, sin desprestigiar a uno más que a otro, ya que en su momento cada uno de los géneros literarios ha tenido su correcta repercusión, y su respectivo resalto ante la comunidad lectora. Pero esto trae consigo la siguiente duda: ¿qué ocurriría con los lectores mayores si han de perecer con el tiempo? Afortunadamente los sobrevivientes de esta era, lograron encontrar la forma de no dar por perdido este afán, transmitiéndolo a sus predecesores, encontraron la mejor forma de pasar la batuta a las siguientes generaciones, y no se ha perdido ni un poco al número de personas dedicadas a la lectura, incluso se podría llegar a decir que se ha incrementado con el pasar de los años. Aquellos lectores de la época dorada literaria han creado círculos de lectores, clubes que promueven la lectura, movimientos literarios y un sinfín de formas de comunicación para promover e incentivar a los nuevos lectores y escritores, buscaron nutrir a los jóvenes que vendrían y lo han logrado de la mejor forma posible. Hay que reconocer a la eficiencia de comunicación que nos ha brindado la tecnología, sin esto sería imposible. La creación de bibliotecas virtuales, sitios webs, blogs, entre otras plataformas donde se han logrado preservar de forma permanente grandes obras literarias, para el disfrute de todo aquel que tuviera a su alcance entrar en una computadora. Buscar el título, descargarlo y sentarse a leer en la computadora el libro que anhelaba, es la gran facilidad que nos trajeron el internet y las redes sociales. Esto trae consigo sus desventajas, se pierde un poco el encanto y placer de leer con un libro entre tus manos, pero la mayor ventaja sin duda es, la accesibilidad para todos, niños, adolescentes y adultos de encontrar un título importante y rebuscado que ya no se encuentra en ninguna editorial o que conseguirlo en físico resulta sumamente complicado.

¿Y qué ocurrirá si la época dorada de los escritores ya pasó? Es lo que se preguntan muchos, quedan afortunadamente las obras literarias que pasaron a ser clásicos, todo aquel que se denomine un buen lector debe o tiene que leer alguno de estos libros tales como; “Cien años de soledad”, “El principito”, “El alquimista”, “El perfume”, “El lobo estepario”, “Demian”, “La divina comedia”, “Hamlet”, “El retrato de Dorian Gray”, “El diario de Ana Frank”, “El túnel”, “Amor en tiempos de Cólera” y la lista sigue. Lectores experimentados que ya han tenido la dicha de leer cada uno de estos clásicos y más, son los primeros que deben fomentar la lectura y escritura, ayudar a la próxima generación a encontrarse con un libro, incitarlos a leer y escribir. Lo han hecho con resultados extraordinarios. Los jóvenes son cada vez más afanados a la lectura, y algunos aunque muy pocos, son escritores en capullos, son estos el futuro de la literatura.

Los jóvenes que se muestran dedicados a la escritura de poemas, cuentos, pequeños relatos y demás, se muestran interesados por la lectura a temprana edad, ya sea bien incentivado por sus familiares o porque simplemente tomaron un libro por su cuenta, y comenzaron a leer. Los jóvenes se refugian en la escritura al darse cuenta de que no logran encajar entre sus compañeros de escuela, yo fui uno de ellos que tuvo esta dificultad en su paso por los estudios, incluso algunos al principio lo hacen como terapia, luego lo llevan algo mayor, se dan cuenta de que sienten emoción al crear nuevos mundos, donde si logran entrar, adaptarse y vivir, muchos no piensan en escribir al solo ser lectores, pero entre leer y escribir, hay una línea existente muy delgada que se puede cruzar, y al final te terminas dando cuenta, de que lo has leído te ayudó a dar tal vez, tus primeros indicios de que te gustaría escribir una historia, y darle vida a unos personajes. Inseguros de lo que escriben por miedo al rechazo, se muestran recios desde un principio a mostrar lo que escribieron en sus primeros años, distintos motivos son los que me respondieron a quienes consulté respecto a qué era lo que les inspiraba para escribir, algunos toman la inspiración de sus primeros libros leídos, escritores favoritos que los ayudaron e influenciaron, otros como yo comenzaron por consejo de un amigo, y que gracias a ese consejo terminaron encontrando un buen camino. Lo bueno que muestra esta juventud escritora en sus redacciones es la versatilidad, pueden inspirarse en lo que los rodea, sucesos del momento, eventos importantes del mundo, dejando volar su imaginación, dando paso a obras de ciencia ficción o fantasía, incluso se motivan con lo más banal de la vida cotidiana, llegando a dar buenas ideas para sus buenos títulos. Los escritores nuevos se muestran emocionados y con una gran visión, ¿y por qué no? Vivir de lo que escriben, publicar su primer libro, vivir de ello, aunque son muchas las editoriales que se muestran abiertas a recibir nuevos escritores, el consejo de muchos lectores experimentados para ellos, es que si escriben el motivo no sea solo publicar un libro, sino que busquen algo más, que los llene y los haga sentirse parte del mundo literario.

Ahora bien conocemos la perspectiva de los jóvenes escritores, que están empezando y de alguna forma entrando al amplio mundo literario, con tanto para leer en la biblioteca universal, ¿pueden sobrevivir? Con el correcto apoyo, que hasta ahora los lectores de la época dorada literaria han brindado, pueden incluso llegar a ser grandes, importantes y reconocidos escritores a nivel nacional o internacional. Los lectores de aquellos años tienen una similitud ante los consejos u opiniones que les ofrecen a estos jóvenes.


Deben estar en una constante transmutación en el trayecto de lectores a escritores, es lo que aconsejan muchos a los jóvenes, buscar adaptarse dentro de su comodidad, porque ellos son el reflejo de cómo se veían los más reconocidos escritores actuales, nadie sabía que Julio Borges o Gabriel García Márquez a la edad de 12 años, iban a ser unos grandes de la literatura a nivel mundial, además de que cuentan con las plataformas virtuales, por las cuales pueden hacerse muy conocidos a nivel nacional e internacional, twitter, Facebook, youtube, blogs, revistas digitales y una lista innumerable de plataformas con las que podemos contar para darnos a conocer como escritores. ¿Qué cree motiva a los jóvenes escritores? Muchos respondieron que tal vez, es la necesidad de querer ser alguien, de dejar una huella en el mundo, como lo hicieron ya muchos escritores con sus obras literarias, a pesar de que uno de los gajes del oficio es cuestionarse a sí mismo lo que escribe, se debe hacer para poder mejorar, es uno de los importantes criterios para ser escritor. También aconsejan buscar entre las páginas del pasado, es lo que muchos recomiendan a los escritores principiantes, clásicos literarios y todos los sucesos de los siglos XV al siglo XIX, pueden ser buenos motivantes para escribir, más no desinteresarse de la historia que los rodea, porque se aconseja también escribir la actualidad. Investigar es lo que mantiene vivo a un escritor, por ello recomiendan a los jóvenes indagar de forma constante, crecer, seguir aumentando su conocimiento, para nunca quedarse estancados, porque ellos son el futuro que se vio reflejado en el pasado, y que sobre todo que confíen en sí mismos como artistas, es uno de los mejores consejos que los lectores de la época dorada de la literatura nos dan a los jóvenes escritores del mundo, que tenemos en nuestras manos el trabajo de hacer crecer la biblioteca universal.

Joel Arturo Cortez Díaz

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