Se inician las clases, la rutina, lo normal. Y muchos de nosotros estamos regresando de vacaciones. Creo que estarán de acuerdo conmigo en que la sensación de bendición que te aportan las vacaciones a veces tiene poco que ver con a donde fuimos o por cuanto tiempo lo hicimos, y varía tanto como nuestro ánimo y las circunstancias del viaje.

Así que después del descanso, comencé a revisar “la ciencia” y sucede que los científicos ya vienen estudiando el asunto desde hace tiempo.

En el año 2000, Strauss Blasche G y col, publicaron en la revista Ocupational Medicine un artículo en el cual tomaron 53 trabajadores y evaluaron su sensación de bienestar 10 días antes y 3 días después de las vacaciones.


Los síntomas físicos, la calidad del sueño y el estado de ánimo mejoraron después de las vacaciones, pero el grado de satisfacción vital no cambió. 5 semanas después, persistía la disminución de síntomas físicos. Entre los factores que influían estaban la cantidad de tiempo para sí mismos que tenían, la duración de la pausa y la satisfacción con las vacaciones.

Luego, en el 2001, una investigación hecha por Westman M y publicada en la revista Psychology & Health, incluía 87 trabajadores que también fueron interrogados antes y después del descanso, observando una disminución del estrés laboral y el burn out (agotamiento). Se evidenció que el burn out y el absentismo disminuían, pero luego retornaban al nivel basal.

No todo es bello durante las vacaciones. Y esto todos los sabemos. La cantidad de estrés puede ser impresionante. Contacto con parientes lejanos, gastos inesperados, etc. No es de extrañar que la enfermedad coronaria sea la primera causa de muerte durante las mismas.

En el 2003, Kop WJ en una publicación en la revista Psychosomatic Medicine, observó que los infartos ocurrían con más frecuencia en los 2 primeros días del asueto, y que se asociaban a cosas como condiciones adversas al conducir un vehículo y estadías menos cómodas o lujosas (más en carpas que en hoteles). Es bueno considerar estos factores a la hora de vacacionar con un paciente con cardiopatía.

El mismo Dr. Strauss Blasche publicó en 2004 en la revista Journal of Travel Medicine, un estudio sobre el beneficio de las vacaciones a altas o moderadas altitudes en pacientes con síndrome metabólico, encontrando que se observaban beneficios en la habilidad recreacional y social, la condición física, estado de ánimo, independientemente de la altitud.

Síndrome postvacacional. El Magacín.

Este mismo autor, en la misma revista, pero en el año 2005, determinó que el grado de recuperación o cansancio que se derivaba de las vacaciones dependía en gran parte de cómo estaban organizadas.

Entre los factores que relacionaron a mayor recuperación estaban mayor tiempo libre individual, destinos calientes y soleados (ya decía yo), buen sueño, ejercicio y hacer nuevos amigos. Para el cansancio, los factores fueron problemas de salud asociados al viaje, mayor diferencia horaria con el hogar y destinos más fríos.

En el 2009, el Dr. De Bloom, en la revista Journal of Ocupational Medicine realizó un metaanálisis de 7 estudios, en donde sí, definitivamente las vacaciones benefician a la salud y aumentan el bienestar, pero su efecto se desvanece en poco tiempo.

Todos sabemos que hay personas que no perciben beneficios o hasta parecen ponerse de mal humor. El mismo Dr. de Bloom en 2011, en Psychology & Health, hizo un seguimiento a 96 empleados por 7 semanas, observando que si bien un 60% reportó sentirse mejor, 23% no presentó cambios, e inclusive 17% refirió sentirse peor.

Los factores que influían, fueron la realización de actividades placenteras y la ocurrencia de incidentes desagradables. Claro, la definición de “placentero” y “desagradable”, es casi tan individual como la huella digital.

Es más, el mismo autor hace un señalamiento muy interesante, y muy lógico, en 2012 en la revista Stress and Health. Su hallazgo fue que mientras más relajados y psicológicamente “despegados” o “desprendidos” del trabajo se sentían los trabajadores, más tiempo conversaban con sus parejas, más placenteras encontraban las actividades durante las vacaciones y menos incidentes negativos presentaban.


Aquí, como en muchas cosas en la vida, también aplica esa frase de Carlos Saúl, “no es cuestión de leche, sino de actitud”.

De Bloom nuevamente, en la misma revista pero en el 2014, comparó un grupo de adictos al trabajo o “workaholics” con otros trabajadores y encontró que en los dos grupos los niveles de rumiación (que es ese pensar una y otra vez la misma cosa) disminuían en las vacaciones y aumentaban posteriormente y lo opuesto ocurría con la sensación de bienestar. La respuesta era más intensa en los workaholics.

En el 2009, Ahola K en la revista Duodecim reportó lo que intuitivamente deducíamos. Ya que el efecto positivo no dura mucho es prudente tomar descansos, no importa que tan cortos sean, varias veces en el año. Además sugiere que mientras más cargado este el trabajador, mayor duración debería tener el descanso (Ay, si todo en este mundo fuera tan justo…).

Bueno, todos estos hallazgos apoyan las creencias populares, como que no hay nada que la playa no cure, etc. ¿Pero qué pasa si no podemos hacer esta pausa?

Epel y col, en la revista Translational Psychiatry, este año revisaron los efectos de las vacaciones y de la meditación en fenotipos moleculares. Enviaron a un grupo de mujeres a un resort, compuesto por 3 subgrupos: Unas que ya meditaban regularmente, otras que apenas iban a comenzar a meditar y un tercer grupo que no meditaba ni meditaría durante el viaje.

Todas las participantes después del asueto, tuvieron evidencia de laboratorio de mejor regulación de la respuesta al estrés, función inmune y metabolismo de beta amiloide (llamaron a esto el efecto “vacaciones”).

Las que meditaban regularmente mostraron un código genético caracterizado por una menor regulación de la síntesis de proteína y actividad genómica viral. Además tenían mayor actividad de telomerasa. Todas las participantes reportaron sentirse mejor, pero la mayor reducción del estrés y con mayor duración la refirieron aquellas meditadoras “noveles”. Definitivamente, si no podemos viajar, debemos comenzar a meditar.

No subestimemos tampoco lo que hacemos en los fines de semana. Fritz C en 2005 en la revista Journal of Occupational Health Psychology, realizó un estudio en trabajadores de emergencia, donde observo que las discusiones, la ausencia de reflexión sobre los aspectos laborales positivos y una menor actividad social predecían no solo una mayor sensación de burn out y menor bienestar, sino también un peor desempeño laboral después del fin de semana.

Aquí volvemos al “desprendimiento psicológico” que mencionamos, donde se ha observado que altos niveles del mismo se asociaban a mayor satisfacción vital y menor cansancio emocional. Sin embargo, demasiado “desprendimiento” podía hacer difícil volver a ponerse en “modo trabajo” y alterar el desempeño. Este tema del desapego psicológico del trabajo vale la pena revisarlo y dedicarle otra entrega.


¿Impresionante verdad? Las vacaciones pueden ser mucho más que sol, arena y mar. Si puedes, tómalas, no importa si son cortas, porque como me dice mi compañero de aventuras, eso no es gastar, es invertir en tu más preciado bien, que eres tú mismo.

“Every person needs to take one day away. A day in which one consciously separates the past from the future. Jobs, family, employers, and friends can exist one day without any one of us, and if our egos permit us to confess, they could exist eternally in our absence. Each person deserves a day away in which no problems are confronted, no solutions searched for. Each of us needs to withdraw from the cares which will not withdraw from us.”
Maya Angelou.

Dra. Lisette Cortes Piña
Medicina interna-Medicina crítica
www.doctoracortes.com
Caracas, Venezuela.
Octubre 2016 

Fuentes:

– Strauss-Blasche G1, Ekmekcioglu C, Marktl W. Does vacation enable recuperation? Changes in well-being associated with time away from work. Occup Med (Lond). 2000 Apr;50(3):167- 72.

– Westman M1, Etzion D. The impact of vacation and job stress on burnout and absenteeism. Psychol Health. 2001 Sep;16(5):595-606. doi: 10.1080/08870440108405529.

– Kop WJ1, Vingerhoets A, Kruithof GJ, Gottdiener JS. Risk factors for myocardial infarction during vacation travel. Psychosom Med. 2003 May-Jun;65(3):396-401.

– Strauss-Blasche G1, Riedmann B, Schobersberger W, Ekmekcioglu C, Riedmann G, Waanders R, Fries D, Mittermayr M, Marktl W, Humpeler E. Vacation at moderate and low altitude improves perceived health in individuals with metabolic syndrome. J Travel Med. 2004 SepOct;11(5):300-4.

– Fritz C1, Sonnentag S. Recovery, health, and job performance: effects of weekend experiences. J Occup Health Psychol. 2005 Jul;10(3):187-99.

– Strauss-Blasche G1, Reithofer B, Schobersberger W, Ekmekcioglu C, Marktl W. Effect of vacation on health: moderating factors of vacation outcome. J Travel Med. 2005 MarApr;12(2):94-101.

– Fritz C1, Sonnentag S. Recovery, well-being, and performance-related outcomes: the role of workload and vacation experiences. J Appl Psychol. 2006 Jul;91(4):936-45.

– De Bloom J1, Kompier M, Geurts S, de Weerth C, Taris T, Sonnentag S. Do we recover from vacation? Meta-analysis of vacation effects on health and well-being. J Occup Health. 2009;51(1):13-25. Epub 2008 Dec 19.

– Fritz C1, Yankelevich M, Zarubin A, Barger P. Happy, healthy, and productive: the role of detachment from work during nonwork time. J Appl Psychol. 2010 Sep;95(5):977-83. doi: 10.1037/a0019462.

– Sonnentag S1, Binnewies C, Mojza EJ. Staying well and engaged when demands are high: the role of psychological detachment. J Appl Psychol. 2010 Sep;95(5):965-76. doi: 10.1037/a0020032.

– De Bloom J1, Geurts SA, Sonnentag S, Taris T, de Weerth C, Kompier MA. How does a vacation from work affect employee health and well-being? Psychol Health. 2011 Dec;26(12):1606-22. doi: 10.1080/08870446.2010.546860. Epub 2011 Jun 28.

– Ahola K1. [Psychologic health effects of summer vacation and other leisure time]. Duodecim. 2012;128(13):1399-402. – de Bloom J1, Geurts SA, Kompier MA. Effects of short vacations, vacation activities and experiences on employee health and well-being. Stress Health. 2012 Oct;28(4):305-18. doi: 10.1002/smi.1434. Epub 2011 Dec 28.

– de Bloom J1, Radstaak M, Geurts S. Vacation effects on behaviour, cognition and emotions of compulsive and non-compulsive workers: do obsessive workers go ‘cold turkey’? Stress Health. 2014 Aug;30(3):232-43. doi: 10.1002/smi.2600.

– Epel ES1, Puterman E1, Lin J2, Blackburn EH2, Lum PY3, Beckmann ND4, Zhu J4, Lee E4, Gilbert A1, Rissman RA5, Tanzi RE6, Schadt EE4. Meditation and vacation effects have an impact on disease-associated molecular phenotypes. Transl Psychiatry. 2016 Aug 30;6(8):e880. doi: 10.1038/tp.2016.164.

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