Actualmente tanto perros como gatos forman parte de nuestras familias como un miembro más aunque realmente pocas son las personas que se plantean si están capacitadas para llevar acabo la responsabilidad de su cuidado. La mayoría de las veces nos dejamos llevar por el impulso de tenerlos sin parar a pensar sus necesidades como ser vivo.


Antes de adquirir un perro o gato debemos se sinceros con nosotros mismos porque nuestras acciones recaerán directamente sobre su calidad de vida. Hay que dedicarles un tiempo y un dinero, van a limitar nuestra movilidad durante las vacaciones e incluso otras actividades del día a día. Se trata de una decisión con repercusiones tanto en nuestras vidas como en las suyas. Por ello, antes de nada tenemos que preguntarnos si cumplimos una serie de requisitos:

¿Eres responsables y tienes un nivel de compromiso alto?

Piensa si eres de las personas que al comprometerse a realizar un proyecto es capaz de terminarlo. Si no te gusta asumir responsabilidades o no has logrado llevar a cabo tus objetivos marcados, probablemente el compartir la vida con un perro/gato te suponga un reto más que desafiante y difícil de llevar acabo.

¿Te gusta disfrutar de tu libertad?

Si tienes inquietudes que no van con horarios, preocupaciones o ataduras o si no eres de los que siguen una rutina y huyes de ella, un perro o gato puede ser un carga para ti. Cansándote rápido de las obligaciones que conlleva.

¿Sueles viajar con frecuencia?

Si por tu trabajo o por espíritu aventurero pasarás poco tiempo en casa, será difícil disfrutar de la compañía de tu perro/gato. Además tendrás que tener en cuenta que mientras estés fuera alguien tendrá que cuidar de él con el consiguiente gasto económico que supone. Si te planteas el llevarlo a tus viajes de placer deberás considerar no sólo su tamaño si no también el acostumbrarlo desde muy pequeño, pues si no lo haces puede sufrir bastante estrés durante el viaje.

¿Tienes ingresos suficientes?

Los responsables de perros/gatos tiene que contar no sólo con unos gastos alimenticios y veterinarios anuales,también cualquier imprevisto que pueda surgir en su salud.

¿Alguna vez has convivido con un perro/gato?

Si nunca lo has hecho lo aconsejable es que pases tiempo con algún amigo que sí que lo tenga o bien hacerte voluntario de un refugio o protectora. De esta manera adquirirás una experiencia previa además de ver por tus propios ojos si estás capacitado para convivir con él.


Si has sido capaz de contestar con sinceridad las preguntas anteriores y si estas inclinan la balanza hacia la adquisición de un perro/gato, llegados a este punto hay que prepararse para darles los cuidados tanto físicos como psíquicos adecuados.

Para hablar de sus cuidados nos basaremos en lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina las 5 libertades de los animales. Dichas libertades hace referencia tanto a los cuidados físicos como psicológicos que un animales debe recibir y ninguno de ellos puede faltar pues de lo contrario estaremos atentando contra su bienestar animal.



Libres de hambre y sed. Los animales tienen que tener un acceso fácil a agua limpia y una dieta que mantenga su buen estado de salud. Actualmente en el mercado hay una gran variedad de dietas y se debe buscar aquella que cubra todos los requisitos nutricionales de nuestro perro o gato huyendo así de las marcas más económicas pues no reúnen los nutrientes esenciales para ellos.

Libres de dolor y enfermedad. Los animales visitarán al veterinario para una correcta identificación, poner la vacunas, desparasitaciones para prevenir parásitos transmisores de enfermedades y chequeos anuales para saber su estado de salud, ,sobretodo en animales edad avanzada.

Libres de incomodidad. Tenemos que proporcionarles un lugar cómodo donde descansar y pasar los momentos en los que no nos encontremos en casa. Darles juguetes que les entretengan y descarguen su energía. En definitiva deben de tener un ambiente que les transmita la seguridad y tranquilidad de que están en un sitio confortable.

Libres de expresar su confort. Al ser animales sociales necesitan de un continuo contacto tanto con animales de su misma especie como con el ser humano. Tienen instinto cazador heredado de sus ancestros por tanto la conducta exploratoria será estimulada con paseos donde el animal puede oler libremente siguiendo rastros. No solo interaccionará con otros animales sino también con nosotros para fortalecer el vínculo a través del juego.

Libres de miedo y estrés. Se les deben proporcionar condiciones que eviten el sufrimiento psicológico. Para conseguirlo crearemos un vínculo con nuestro perro/gato que hará que confíen plenamente en nosotros y le criaremos en un ambiente seguro.

“Lo gatos toleran mejor tus ausencias que los perros, aunque al llegar a casa te reclamarán su dosis de caricias y mimos.”

De todas las libertades las que no pueden resultar más complejas para llevar a la práctica son las que atienden a los cuidados psicológicos pues seremos nosotros lo encargados de su bienestar emocional. Nuestro ritmo de vida frenético parece incompatible con las necesidades de nuestros perros/gatos aunque siendo capaces de identificarlas podremos cubrirlos fácilmente. Lo que para nosotros pueden ser problemas de comportamiento para ellos son conductas totalmente naturales, por ello vamos a adaptar esas conductas a nuestra convivencia diaria.

En el caso de los perros, tiene una conducta social muy marcada. Se relacionan tanto con otros perros como con el ser humano. Si por razones de tu trabajo se pasa prácticamente todo el día en casa, la forma de liberar energía será mordiendo todo lo que tenga a su alcance. Por ello, antes de salir de casa le dejaremos preparados juguetes provistos de comida para que se entretengan durante nuestra ausencia e incluso podremos esconder sus bolas de pienso en rincones estratégicos de la casa, de esta forma no sólo le sacaremos de su aburriendo sino que además favorecemos su conducta exploratoria. Con este tipo de estrategias les haremos más amenas nuestras ausencias y también les enseñamos a estar solos. Pues de lo contrario pueden desarrollar problemas de comportamiento que les llevarán al sufrimiento por estar separados de nosotros. Cuando nos dispongamos a realizar sus paseos diarios podrán jugar libremente con otros perros cubriendo no sólo sus necesidades sociales sino también las del ejercicio.


Si decides adquirir un gato, al tener una conducta no social, toleran mejor tus ausencias. Aunque al llegar a casa te reclamarán su dosis de caricias y mimos. Su actividad diaria en la naturaleza es básicamente nocturna por lo que durante día salen dormir.

Sus instintos cazadores tanto de perros y gatos serán cubiertos pues ambos son hábiles cazadores. No necesariamente les tendremos que llevar a caza presas vivas sino que a través del juego estimularemos conductas olfativas y exploratorias. En el caso del perro estableciendo una rutina de paseos y juegos que se acoplen mejor a nuestros horarios será una buena forma de crear un ambiente predecible. Durante los paseos es 100% recomendable que huelan todo tipo de pises pues aunque pueda parecer una idea descabellada y un tanto desagradable, para ellos es una formada de comunicación. Con un primer olisqueó puede saber si una hembra entrará en celo, si está el macho rival del barrio… El olfateo constituye una conducta que desgasta más incluso que una actividad física intensa pues durante la acción están procesando información y utilizando su actividad mental.

Con los gatos la forma de estimular su conducta de caza esa través de objetos en movimiento como son las denominadas cañas de pescar felinas. También puedes colocarle en distintos puntos de la casa comederos con comida húmeda pues suelen comer varias veces al día en pequeñas porciones.

Tanto perros como gatos son animales de costumbres. Estableciendo unas rutinas y horarios de paseo, comida y descanso, les ayudaremos a tener un ambiente más predecible y favorecer así su relajación. Al igual que establecemos horarios, debemos respetarlos. Nosotros sacaremos unos minutos al día para jugar con ellos evitando así futuros problemas de comportamiento y reforzando nuestro vínculo. Otra forma de crear un ambiente tranquilo es a través de unas normas que dejen claras las cosas que les son permitidas y las que están prohibidas.

A los perros no sólo le proporcionaremos una educación básica donde aprende a sentarse, tumbarse o dar la pata sino que también conoceremos sus miedos y fobias y les ayudaremos a superarlas con paciencia. Para poder conseguirlo se puede pedir ayuda a un etólogo, experto en psicología canina y/o a un educador canino, dependiendo del carácter y personalidad del perro se ajustarán programas de adiestramiento o modificaciones de conducta que ayudarán al perro a crear o recuperar su equilibrio emocional. Para modificar determinadas conductas de los gatos podemos acudir a un etólogo especialista en comportamiento felino y, al igual que en el caso del perro, diseñará un plan de tratamiento para mejorar la calidad de vida en vuestro hogar.

 

Al adquirir un animal nos comprometemos a cuidar de él con responsabilidad, respeto y cariño.

Amigos Perrunos
Mari Carmen de Gracia Imedio

 

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