Fantasía. Si hubiera que definir “El Reino Olvidado. Los Dos Mundos” con una sola palabra, sin duda, sería fantasía. Se trata de la primera novela del escritor J.P. Metello, con la que nos hace partícipes de las aventuras de Emily, una niña nada peculiar. La narración nos sitúa en West Roxbury, en el año 1868. Ernest, el padre de Emily acaba de regresar de la guerra y a su vuelta nada resulta ser como ella esperaba. Un cúmulo de situaciones extrañas y la necesidad de satisfacer su curiosidad la llevarán a inmiscuirse en una aventura que terminará por sacar a la luz secretos que cambiarán su vida por completo. Descubrirá un mundo lleno de seres fantásticos, leyendas antiguas y de personajes maravillosos.


Si algo caracteriza las novelas de fantasía es la capacidad de transportarnos a mundos mágicos y, como no podía ser menos, esto se cumple a la perfección. El autor nos deleita con un universo que posee un trasfondo histórico basado en las historias de un conocido personaje literario, que no revelaré, para permitir que los lectores se sorprendan, como ocurrió en mi caso. Las aventuras de Emily se van sucediendo por escenarios fabulosos en los que irá desenmarañando los secretos que dan pie al relato. He de decir que una de las cosas que más me han gustado es poder seguir sus pasos gracias al mapa de las primeras páginas, al más puro estilo “tolkeniano”. Así pues, desde el momento que la protagonista accede a este nuevo mundo, encontraremos paisajes extraordinarios, ciudades fuera de lo común, caminos llenos de peligros y, todo ello, poblado de seres fascinantes: minotauros, gigantes, trasgos, magos, etc., siendo las dríades, mis favoritas, supongo que por la valentía y coraje que demuestran, a pesar de su aspecto frágil.

En cuanto a los personajes principales irán madurando según avanza la historia. Emily es una niña de diez años introvertida, curiosa y muy inteligente para su edad. Al comienzo se puede percibir que es algo insegura, en parte, causado por el color blanco de su pelo, que le hace parecer un bicho raro. En el momento en el que accede a otro mundo, esto pasará a un segundo plano, puesto que todos los seres que allí habitan son algo fuera de lo habitual. Además, el verse envuelta en una aventura en la que tiene que valerse por sí misma para sobrevivir, le hará ganar confianza. En ocasiones, esto hace que se pierda la noción de que es una niña, pero, también, que sea digna de admiración, una pequeña heroína en toda regla.

Oxy, el que pasará a ser su mejor amigo y la persona que le brindará apoyo, es, en mi opinión, uno de los personajes más ricos y con los que primero me encariñé. Llegué a echarle de menos en las partes del libro donde no aparecía e, incluso, me preocupé por lo que le había acontecido. Tiene un carácter amable y cariñoso, siendo asombrosa su determinación en ayudar y confiar en todas las personas, lo que le llevará a meterse en algún lío. Además, es muy interesante la evolución personal que sufre, condicionado por las circunstancias de lo que le pasa.

El resto de niños que conocen en la cueva, donde se desarrolla la mayor parte del relato, irán aportando frescura a la novela. Se caracterizan por sus peculiaridades y sus fortalezas, formando todos ellos un grupo de lo más variopinto. Me quedé con ganas de averiguar, de manera más profunda, la historia de alguno de ellos, aunque, seguramente, esto entorpecería el ritmo de la historia.

El lobo de la portada, que tanto llama la atención, tardará en aparecer, pero no dejará a nadie indiferente. Es de uno de los seres que está envuelto en más misterio.


No entraré a describir más personajes porque terminaría por desvelar demasiados detalles de la novela. Invito a los futuros lectores a que sean ellos los que descubran las particularidades de cada uno.

La narración irá ganando ritmo conforme vaya transcurriendo la aventura. Inicialmente se desarrolla en la casa de los abuelos de Emily, en la que los acontecimientos se van sucediendo de manera natural, hasta que las aventuras de la niña se trasladan a otro mundo. En este, no dejan de pasar situaciones de todo tipo, especialmente al final de la historia, en la que el ritmo se hace frenético. Todo ello hace que el libro enganche, prácticamente, desde el primer minuto y que las últimas páginas se lean en un abrir y cerrar de ojos, dejando con ganas de más. Esperemos que el autor siga con sus andanzas por el mundo literario y nos complazca con la continuación de la saga.

El vocabulario utilizado y la forma de exponer los hechos hacen que la historia sea fluida y fácil de seguir, lo que es admirable teniendo en cuenta de que es la primera novela de J. P. Metello. El público joven la encontrará muy amena y seguramente acaben, como yo, esperando la continuación. Asimismo, se agradece que incluya rimas y canciones, alguna de ellas con un significado oculto, que se irán resolviendo poco a poco.

Como crítica al autor, siendo prácticamente la única que puedo apuntar, es que hay ciertos detalles de la historia que se hacen algo obvios. Introduce algunos personajes desvelando, de alguna manera, un hecho que será relevante para los lances posteriores del relato.

Finalmente, quería recomendar el libro a todos aquellos que disfruten con el género fantástico, porque seguro que no les defraudará. Está más enfocado al público juvenil, aunque, pienso que puede orientarse a todo tipo de edades. Para los que como yo, ya hemos pasado esa etapa, solo decir que no olviden esto, porque es fácil sumergirse en la historia y exigir que el autor entre en más detalle. En términos generales, decir que me ha gustado mucho y, como he apuntado anteriormente, espero con impaciencia el próximo libro de la saga.

 

Un artículo de Amy Orange

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