Hace tres años pasé del más solemne anonimato a la luz de los focos de la blogosfera. Sí, sí, luz y taquígrafos porque la vida de un gato era totalmente desconocida hasta que se puso de moda escribir sobre nosotros.





Me presento, mi nombre es Minino, el casi único y principal protagonista del blog Minino y Ary, junto a los personajes secundarios Arya y Nevado. Soy un gato siamés de siete años, dueño de mi casa y con mi madre humana a cuestas desde que le pongo la pata en la cara a las 7:00 a.m. para que me dé el desayuno, hasta la última visita al arenero cuando viene corriendo para asegurarse de que mi intestino funciona correctamente.

El Magacín - Minino

Este soy yo

Mucha gente totalmente desinformada y que probablemente jamás ha convivido con gatos, hace alusiones a la vida gatuna como una vida de relax continuo, a lo que yo, como gato de casa, me siento en la obligación de objetar. Cuando vivía tranquilamente y en paz como gato único, a mis padres se les ocurrió la genial idea de rescatar a una linda gatita de la calle que, desde que llegó a casa, a lo único que se dedica es a robarme mi comida; como me despiste se come lo mío, lo suyo y lo del vecino. Desde entonces no puedo comer sin tener que estar vigilando constantemente mis espaldas con los ojos abiertos como platos y debo hacerlo a cien por hora, rezando para que Arya no me robe. Poco después y casi sin darme cuenta llegó un albino llamado Nevado, al que yo llamo Rinrín porque parece un cascabel andante, nunca sabes por dónde puede presentarse y ¡zas!, aparece a tu lado. ¡Que yo ya no tengo edad para sustos!

El Magacín - Nevado

Nevado, el presumido

¿Qué clase de relax es este? Me comen mi comida y tengo que andar por casa como si fuera un campo de minas con miedo a que aparezca repentinamente el blanquito a saltar sobre mí. Lo más gracioso de todo es que ahora mi torturador preferido (me estoy refiriendo a mi amado veterinario) ha dicho que tengo sobrepeso, ¡sobrepeso! Pero, ¡si no hay forma de comer tranquilo! normal que no pueda digerir la comida de una forma saludable y normal que no me siente bien. Lo peor ahora es que han decidido darme algo a lo que llaman comida pero que no sabe a nada, con algo a lo que llaman fibra que se supone que me ayudará a tener una buena digestión. ¿Dónde están mis latitas? ¿No se las estaréis dando a Arya, verdad?

El Magacín - Arya

Mi ladrona de comida, Arya

Pero si queréis hablar de torturas serias de verdad, ¿Qué me decís de los juguetes que nos compran?¿Pero qué invento es ese? ¿Se creen que voy a correr detrás de un palo con una pluma? Lo único que hago es darle con la pata para que me lo quiten de delante de la cara. ¿Qué les pasa? ¡Eso hace cosquillas! A veces veo a mi humana tan tan emocionada abriendo el regalo que me ha traído que pienso: “¡muy bien! juega tú con él que veo que te gusta y ya me quedo yo con el envoltorio que por lo menos hace ruidito“. Un tema muy importante aquí, que hace referencia al de los regalos, es el de las camas (minuto de silencio). ¡Vale sí! me compraste una cama muy mona, pero yo ya tengo mi sitio en tu cama, que me es familiar y conocida, ¿para qué voy a usar otra? Esto es a lo que me refiero cuando digo que muchos estáis desinformados y que la vida de un gato no es paz y tranquilidad. ¿Entendéis ahora porqué digo que mi vida es totalmente estresante?

Por otro lado, no mencionemos el trauma que me creó tener un arenero de color rosa, seguro que más de uno reconoce esta situación. Mientras ella decía: “– cariño si al gato no le molesta, y el rosa es tan bonito…” yo pensé: “¿Dijo arenero rosa?” Querrá decir arenero, manta, cama, pelotas ¡Todo es rosa! hasta mi comedero, que ahí ya pensé en protestar y ponerme en huelga de hambre, pero vi a Arya por el rabillo del ojo y me dije, mejor dejemos la protesta para otra ocasión sino de ésta me muero de hambre de verdad. Pensaréis que paso el día quejándome, ¡para nada!, sólo os voy informando sobre mi vida cotidiana. Los gatos únicos sí pasan una vida de lujo aunque cierto es que más aburrida, y yo en el fondo quiero a Nevado y a Arya.




Hablemos de mi madre: ¿Qué decir de ella? Es una apasionada de los gatos. Cada día cuando la oigo entrar en casa temo que aparezca con un nuevo miembro para la familia. Su locura va creciendo día tras día hasta el punto en que últimamente todo lo que la rodea tiene gatos; la he visto aparecer cada día con algo nuevo con gatos, que si un bolso, un neceser, camisetas, zapatos… Ella dice que por fin la moda se ha dado cuenta de que el gato es una tendencia atemporal. Yo la llamé hortera varias veces pero creo que no me quiso entender. ¡Qué mujer!

Por otro lado está “papi”, que es solo mío, soy el más querido por él ¡lo sé!, tenemos nuestro propio lenguaje y cuando me habla estoy presto mucha atención a todo lo que me dice.

Al final tomé la decisión de explicar cómo es la estresante vida de un gato doméstico a través de un blog. Esto me ha aportado cosas muy buenas; he podido hacer muchos amigos que comparten mis experiencias y mi día a día de gato de casa (bueno en ocasiones doy paseos por la terraza).


“El primer blog que me inspiró a escribir fue “Donde caben dos” de Gema y, gracias a ella conocí a Apolo, Sirio, Yunus, Minerva, Estrellita. Al poco tiempo conocí a Efi que nos dejó dando paso a Carlitos en “Meditaciones y Ensoñaciones de Carlitos el ocupa” de Luisa. Tengo un amigo famoso que es Ferny que tiene un blog propio en la revista Hola. Otros amigos son Perfidita, Grace, Faruk en “Opiniones incorrectas” de Eva; Forlán y Munchkin y sus crónicas felinas en “Plagiando a mi alter ego“; mi querido Umpalumpa disfrazado de gato y Charlie en “Cartas a Umpalumpa“; “Merlina” desde Venezuela, “La gatera de Rumbo” que forma parte de nuestra familia amiga “Cafés en solitario” con Fede, Stevie, Ramsés y Niki.

Quiero aprovechar para dar las gracias a todos y cada uno de nuestros lectores felinos, a los que ya no están con nosotros pero que siempre decimos que son estrellitas y los recordaremos siempre, a los que nos aportan su grano de arena con sus comentarios y a los que continúan concienciando en la adopción, ¡gracias!”

María

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