El hipo es un fenómeno curioso que suele avergonzar al que lo tiene y divertir al que lo escucha. Y es que como si de un efecto contagioso se tratase, su presencia parece no dejar indiferente a nadie. Cualquier persona está expuesta a tener hipo y aunque es especialmente famoso el “hipo del borracho” que parece delatar a quién ha bebido alguna copa de más, lo cierto es que su presencia es digna de protagonizar esta entrada ya que seguro que alguna vez te has preguntado aquello de ¿por qué se produce el hipo?

¿Qué es el hipo?

El hipo es un acto reflejo que se produce por la contracción brusca y espasmódica del diafragma que hace que los músculos inspiratorios del tórax y el abdomen se sacudan, con el posterior cierre brusco de la glotis que da el ruido característico
Aunque pueda parecer una patología menor se han dado casos de que ha sido tan intenso, prolongado e invalidante que incluso hay registrados causas de suicidio por este motivo.


Normalmente, los fenómenos que ocurren en nuestro organismo suelen tener una razón de ser. Pasa con las nauseas, la tos… cuya misión es realizar una misión defensiva pero con el hipo no ocurre nada de esto: no tiene ni una misión protectora ni ninguna función fisiológica, así que parece que es una tara que nos ha tocado en el reparto de la vida.

¿Cómo se clasifica el hipo?

En función de la duración del mismo podemos hacer varias distinciones:
• Agudo, también denominado crisis de hipo, hipo transitorio o autolimitado: dura menos de 48 horas.
• Persistente: duración comprendida entre las 48 horas y un mes.
• Intratable: más de dos meses.

¿Por qué se produce el hipo?

De cara a hablar sobre los motivos hay que distinguir entre si el hipo es agudo o crónico.

En el hipo agudo varias pueden ser las causas: comidas copiosas, excedernos en el consumo de bebidas gaseosas, cambios térmicos repentinos, tomar cosas o muy frías o muy calientes, tomar alcohol y/o el estrés están demostrados que influyen en la aparición del hipo. A este nivel parece deberse a la estimulación de ciertos receptores gástricos y esofágicos que hacen que se de una contracción involuntaria de la musculatura. El alcohol puede tener otro origen ya que podría actuar suprimiendo la inhibición por parte de la corteza cerebral.

Cuando estamos ante un caso de hipo persistente-intratable, estamos obligados a pensar en que puede haber alguna patología que justifique su presencia. Por lo tanto, en estos casos se aconseja acudir a consulta médica donde intentarán investigar entre las siguientes posibilidades: irritación del nervio frénico (es el encargado de controlar el diafragma), enfermedades del sistema nervioso central, enfermedades o consumo de medicamentos que pueda originar una alteración metabólica. Se ha demostrado que en el 90% de los casos de hipo existe una causa orgánica, siendo el esófago el que más influencia parece tener (la enfermedad por reflujo gastroesofágico explica el 50% de los casos de hipo). Aunque entre los diagnósticos también hay casos de origen psicógeno a cuyo diagnóstico se llegaría una vez descartado una causa orgánica en nuestro cuerpo.

¿Cómo se diagnostica?

Como siempre, una buena exploración y profundizar en la historia clínica con claves. Tenemos que sospechar que el origen esté en el esófago cuando la persona que tenga hipo además sufra de ardores, molestias en la boca del estómago, digestiones pesadas., etc.También conviene indagar sobre la posibilidad de dolor torácico o falta de aire o síntomas neurológicos como dolor de cabeza, pérdida de visión, etc. Es importante saber si la persona que tiene hipo tiene ciertas patologías de base como diabetes o alcoholismo por poner ejemplos.


En caso de duda consulta con tu médico ya que en caso necesario ampliará según la sospecha diagnóstica con algunas de las siguientes pruebas: analítica, gastroscopia, pHmetría, manometría esofágica o un estudio de imagen mediante TAC.

¿Cómo se trata el hipo?

Ante cualquier caso de hipo, lo más importante es intentar tratarlo para evitar las molestias. En los casos agudos, suele desaparecer de manera espontánea, pero siempre se debe intentar acelerar el proceso si las molestias que genera son importantes.

“Entre los remedios naturales estaría mantener la respiración, toser o levantarse la campanilla”

Lo primero sería probar con una serie de remedios caseros y en el caso de que fallen se podría pasar a medidas farmacológicas.
Entre los remedios naturales estarían ciertas técnicas como estornudar-toser, dar golpecitos en la espalda, intentar levantar la campanilla (úvula) con una cuchara fría, respirar hondo y mantener la respiración, flexionar las rodillas sobre el tórax, realizar una maniobra de Valsalva (expulsar el aire pero tapándonos la nariz y la boca)… Las posibilidades son varias, pero el poder de resolución es incierto por lo que es posible que haga falta subir un escalón más y tener que emplear tratamiento.
En el caso del hipo persistente tenemos que buscar la causa para poner el tratamiento que mejor se ajuste. Por ejemplo si hay reflujo gastroesofágico el tratamiento sería poner un protector gástrico y en casos que no respondan plantear una resolución quirúrgica.

Dentro de las opciones medicamentosas, varios son los fármacos que se emplean para mejorar el hipo aunque en ocasiones no se sabe con exactitud si son efectivos por lo que siempre tendrían que estar prescritos por un médico y evitar la automedicación.
Dentro de los fármacos, el más recomendado es el baclofeno que actúa a nivel neurológico intentando inhibir el centro del hipo. Suele ser efectivo pero puede dar síntomas adversos por lo que hay que tener cuidado a la hora de elegir sobre qué pacientes pueden tomarlo y tener cuidado al retirarlo, sobre todo en ancianos, ya que puede dar alucinaciones.
Otras opciones farmacológicas serían: clorpromazina, haloperidol, carbamazepina, amitriptilina o metoclopramida

En caso de que todo lo anterior falle y el hipo interfiriera en la calidad de vida de la persona que lo sufre se pueden optar por medidas quirúrgicas.

Si te ha resultado interesante no dudes en compartir con tus conocidos esta entrada que trata un tema tan común como el hipo. Y es que compartir salud es regalar vida.

Más información en:
Encinas Sotillos E., Cañones Garzón PJ. El hipo: actuación y tratamiento. Medicina General 2001
Goñi Murillo MC. Actitud ante un paciente con hipo en Atención Primaria. Semergen. 2006; 32(5):233-6
Guía Fisterra Hipo persistente

Un artículo de Juan Toral Sánchez

Artículos relacionados