Comunicar una separación puede suponer para muchas parejas una de las conversaciones más difíciles de llevar a cabo con sus hijos. Es normal que los niños, sobre todo a edades tempranas, tiendan a idealizar la relación de sus padres, creyendo que estarán juntos para siempre pase lo que pase. La estructura familiar es uno de los elementos que más estabilidad da a los pequeños y es por ello que este proceso debe ser abordado de la mejor manera posible.

Sea como sea, esta decisión será difícil de procesar para los hijos, pero existen aspectos importantes a tener en cuenta para que el momento sea lo menos traumático para ellos.


Según la psicóloga Júlia Pascual, uno de los aspectos fundamentales en este momento es “que el miembro de la pareja que haya tomado la decisión la tenga clara y la ejecute, porque lo peor para los niños es la duda, y la inestabilidad que ésta provoca”. Júlia hace especial hincapié en la importancia de la ayuda psicológica en estos casos: “Tomar una decisión como está no es fácil, por ello es bueno recurrir previamente a un psicólogo para analizar si se podría reparar el matrimonio, o bien para fortalecer y ejecutar la toma de decisión hacia la separación. Acompañarles en el proceso para garantizar el menor sufrimiento posible de los miembros de la familia”

Una creencia errónea suele consistir en creer que los niños deben permanecer lo más aislados posible del proceso de separación, protegiéndolos en todo momento de lo que está pasando. Esto puede llegar a ampliar el trauma de los pequeños, ya que pueden sentirse olvidados, además de no comprender lo que ocurre. Es evidente que no debemos estresar ni presionar a nuestros hijos, sin embargo, es positivo conectar con ellos y explicarles poco a poco lo que sucede.

En función de la edad del niño o los niños, sus sentimientos se mostrarán de manera diferente. Un niño atravesará emociones distintas en función de su grado de madurez y capacidad de asimilar la nueva situación. A pesar de ello, existen consejos generales que pueden ser aplicables en todos lo casos.

 

5 Consejos para ayudar a tus hijos durante el divorcio

Presta atención a las reacciones de los pequeños.

No todos los niños reaccionarán de igual manera ante la noticia. Sin embargo, la atención de los padres no debe faltar en ningún momento, ayudando al niño a aclarar sus posibles miedos y dudas. ¿Por qué no podéis seguir viviendo juntos? ¿Voy a seguir viendo a mis padres? ¿Dónde voy a vivir ahora? Son algunas dudas que pueden surgirles a los pequeños y que deben ser aclaradas.

Evita culpar al otro miembro de la pareja.

Culpar al cónyuge suele ser habitual en casos de ruptura mal llevados por la pareja. Es normal que ante sucesos como infidelidades por parte de uno de los miembros de la pareja, éste se convierta en el foco de las críticas. Estas reacciones no deben llegar a los hijos. Debemos mantener el respeto del niño hacia su padre o madre.

Ayuda y acompaña a tus hijos para que expresen sus sentimientos.

Para los niños, el divorcio puede sentirse como una pérdida: la pérdida de un padre o madre, la pérdida de la vida tal y como la conocen. Es por ello que escuchar y animar a su hijo a compartir sus sentimientos es una buena manera de detectar esas conductas para ponerles solución. A veces, a los niños les cuesta expresarse, por eso deberemos dedicarles tiempo y paciencia.

Proporcionar estabilidad y estructura.

Mantener la comodidad y las rutinas del niño es importante durante el proceso de separación. Poco a poco deberán ir adaptándose a la nueva situación, evitando que esta produzca un cambio de 360 grados en la vida del pequeño. Ayude a sus hijos a adaptarse a la nueva vida, proporcionando la mayor estabilidad posible en su vida diaria.

Diles siempre la verdad a tus hijos.

No hace falta que entres en detalles que cuesten ser comprendidos por tus hijos. Sin embargo, intenta evitar crearles falsas expectativas. Trata de resaltar los aspectos positivos de la nueva situación.

 

El papel del psicólogo durante el divorcio

Los psicólogos juegan un rol crucial de cara a los niños durante el proceso de separación de la pareja. Los profesionales de la psicología son capaces de, por un lado orientar y fomentar la comunicación entre padres e hijos y por otro, ayudar al niño a entender los cambios que se producirán en la unidad familiar.


En algunas situaciones, será más conveniente realizar sesiones familiares, mientras que en otras, el psicólogo recomendará iniciar la terapia de manera individual con alguno de los miembros de la pareja. Se establecerán rutinas y ejercicios para favorecer la comunicación, comprensión y empatía entre todas las partes. Sin embargo, lo más importante será llegar a comprender y solucionar las necesidades de los niños.

Júlia Pascual también añade que “El trauma que puede generarse en los niños con la separación, es ver que las personas más importantes de su vida, sus padres, se rechazan. Cada padre que ignora o no respeta a su ex cónyuge, está lesionando diariamente a sus hijos, y así lo que producirán es que cada día estos estén emocionalmente más debilitados. El niño necesita sentir y percibir con claridad que la pareja que formaban sus padres está rota pero que la familia sigue unida.”

Si se consigue abordar el divorcio o separación de una manera lo más “sana” posible, tanto los hijos como los miembros de la pareja agradecerán en el futuro el esfuerzo, ya que por norma general, les permitirá disfrutar de una relación psicológicamente más saludable.

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