Tal vez sean sus edificios. Mientras avanzamos en sus trenes de última generación con esos ventanales siempre impecables, la ciudad nos va regalando la visión de verdaderos desafíos a la lógica en forma de emprendimientos arquitectónicos. A aquellos afortunados como nosotros que han estado ahí, ¿se han dado cuenta de que no hay dos edificios iguales? Es como si cada uno tuviera que ser distinto. Y a medida que te acercas a la zona más comercial, ahí donde la ciudad se convierte en una muestra de las mejores marcas del mundo, de los bancos y las empresas multinacionales, y de las embajadas, todavía desde la ventana del tren, ya se pueden ver las increíbles torres Petronas, magnificas hazañas de la ingeniería y la arquitectura si las hay, parecen un monumento a la voluntad del hombre de siempre ir más lejos, de ponerse a prueba, y de superarse.