Camboya nos atrapó con su belleza desde el momento de cruzar la frontera. Llegamos por tierra, en un autobús que tomamos desde Ho Chi Minh. El pasaje en un bus de noche desde Vietnam a Camboya fue una verdadera aventura. El trayecto nos tomó 4 autobuses diferentes, un par de paradas y mucha confianza hacia los conductores vietnamitas. En el momento de cruzar la frontera, nos dimos cuenta de la enorme diferencia entre estos dos países del sudeste asiático: Vietnam, más moderno y más desarrollado, y Camboya – rural, salvaje pero mágicamente tranquila. Inmediatamente supimos que nos íbamos a enamorar de este país.