Me encuentro embarcado de nuevo en un viaje hacia el continente asiático, el lugar en el que espero acabar mis últimos días terrenales… nunca me había planteado esto de escribir, pero aprovechando la oportunidad que me ofreció El Magacín.com me lo he propuesto como un reto personal. El camino a seguir para que uno cumpla sus sueños: plantearse retos y superarlos. En mi caso será el de dejar mi profesión actual para dedicarme a lo que realmente me motiva: viajar, conocer mundo y contar las historias que me voy encontrando.

Pero no estoy aquí ni para tirarme flores ni para hacer promoción de mi proyecto… lo que quiero es explicar los motivos que me llevaron a viajar al “país de las sonrisas” (así es como me gusta llamarlo) y contar las historias recientes que han ocurrido allí.

Birmania, cuyo nombre y bandera fue sustituido por el de Myanmar en los noventa, es un país complicado. Esta antigua colonia de la India británica siempre ha estado azotada por los conflictos: guerras en la antigüedad por la supremacía de diferentes reyes de diferentes etnias, conflictos fronterizos con sus vecinos tailandeses, la colonización inglesa del siglo XIX o la posterior ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Una vez acabada esta no terminaron los conflictos. A pesar de conseguir la independencia de los ingleses, estos últimos buscaron la manera de poner gobernantes afines (al igual que en la India) a través de corruptelas y asesinatos varios con el sello de la corona británica. Posteriormente vinieron los militares comunistas birmanos para seguir sometiendo a la población, principalmente a las minorías étnicas que no pertenecen a la birmana (mayoritarios en la zona central del país). Cabe destacar que los opositores al régimen tampoco se quedaron de brazos cruzados y muchos grupos étnicos montaron sus propias guerrillas para plantar cara a los abusos de la dictadura; conflictos armados que, a día de hoy, algunos siguen activos.


A finales de los 80 se produjo un punto de inflexión en la sociedad birmana: Daw Aung San Suu Kyi (hija del libertador del país y primer presidente electo de la historia birmana, el general Aung San) volvió al país para cuidar de los últimos días de su madre y seguir los pasos de su padre, reclamando justicia y libertad para su pueblo. A pesar de la férrea dictadura, esta mujer fundó su propio partido político (ilegal en aquel momento, claro está) e instó a la población para exigir un cambio político en el país. Consiguió que se disolviera la junta militar y que se convocaran elecciones libres (en las cuales arrasó por una inmensa mayoría), pero los militares no aceptaron el resultado de los comicios: declararon nulas las elecciones, ilegalizaron su partido, la detuvieron acusándola de desórdenes públicos junto a muchos de sus colaboradores e impusieron una nueva junta militar (el Tatmadaw), dominando nuevamente las esferas de poder del país, pero esta vez, dando un giro político radical hacia la derecha de corte nacionalista budista… La represión contra la población se recrudeció, a la vez que el país recibía un importante bloqueo internacional por parte de la ONU en el que quedaron restringidas las importaciones. El país quedó prácticamente aislado del mundo.

Birmania_El_Magacín

Aung San Suu Kyi al ser encarcelada, empezó una huelga de hambre a modo de protesta llegando a estar al borde de la muerte. Los militares por su parte, al ver que si moría la hija de Bogyoke Aung San el país entero se les iba a poner en su contra, decidieron aplicarle un arresto domiciliario. Es aquí donde empezó su guerra fría particular contra los militares siguiendo una estrategia muy simple: estaría encerrada, pero dentro de su casa no la callaba nadie, por lo que se improvisó un atril y se puso a dar mítines a su gente desde el otro lado de la verja… Los militares por su parte, tampoco dudaron en ponerle las cosas difíciles sino estaba dispuesta abandonar el país para no volver: Difamándola diciendo que era bisexual y promiscua, denegándole el visado de entrada a sus hijos o a su marido (de nacionalidad inglesa) para entrar al país, o incluso, involucrando a su hermano Oo Aung San en un complot para que éste reclamara como su propiedad la vivienda de su madre en la que cumplía el arresto domiciliario y así poderla expulsar del país.


Finalmente en 2010, por la asfixia económica que sufría el país, los militares pactaron con la ONU una hoja de ruta hacia una transición política a cambio del levantamiento de la restricción a las importaciones, redactando una nueva constitución, liberando a los presos políticos (entre ellos Suu Kyi) y legalizando el partido opositor. No obstante, también se fueron guardando balas en la recámara para seguir conservando su estatus de poder, como por ejemplo, mantener el control de un 25% del congreso fueran cuales fueran los resultados electorales. También se reservaron el privilegio de poder nombrar uno de los tres vicepresidentes del país, tener derecho de veto, disponer de su propio partido político, y un largo etcétera.

Tras una primera legislatura gobernada por el USDP (el partido afín a los militares), llegamos a noviembre del 2015 con unas nuevas elecciones ¡y conmigo viajando por primera vez a ese país de nombre exótico! motivado por el hastío y el aburrimiento que genera la clase dirigente española. Allí no solo me encontré un pueblo con ganas de cambio con las nuevas elecciones: me encontré un pueblo luchador que, al igual que Suu Kyi, no se amilanó y siguió trabajando por la libertad los últimos años. Un pueblo que aprendió con el paso de los años a torear a los militares jugando con los vacíos legales que dejó su nueva constitución. En definitiva, un pueblo con una gran determinación por mejorar y con la esperanza de construir un país mejor; unos valores que olvidamos hace mucho tiempo en España.

Birmania, Myanmar. El Magacín.

Y por eso vuelvo de nuevo a este gran país, por el carácter de su gente: un pueblo acogedor con el viajero, que busca la reconciliación nacional pero que no olvida su historia y que mira con alegría y expectación un futuro mejor. ¡¡¡Mingalabad Myanmar!!!

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